Cuando me enteré de que iba a salir para la One una compilación de 30 juegos del estudio Rare, arqueé una ceja con curiosidad. Cuando me enteré de que alguno de ellos sería de la época del Spectrum, abrí los ojos como platos. Y cuando me enteré de que Rare es la compañía conocida a mediados de los 80 como Ultimate Play The Game, daba palmas con las orejas. ¡Jugaremos al Sabre Wulf en la One!

30 juegos por menos de 30 euros, 700 horas de juego, es una relación cantidad/precio imbatible. ¿Y la calidad? Bueno. Digamos que si lo que buscas son juegos con unos gráficos impresionantes, historias bien desarrolladas y bandas sonoras memorables, quizás este producto no sea para ti. Pero si te van los juegos viejunos (retrogaming, que dicen los hipsters), quizás debas acercarte por aquí.

Permitidme que deje salir al abuelo cebolleta que llevo dentro…

Hace poco, hablaba con un amigo de las complicaciones que suponía jugar en el Spectrum. Una yogurina que teníamos al lado no daba crédito a lo que oía. El proceso empezaba con sacar el ordenador y todos los cables del cajón. Un cable a la tele, el transformador al enchufe, el cable doble jack al cassette Computone, el destornillador en la mano para regular la nitidez del sonido a través de la altura del cabezal (ese mítico tornillo conocido como azimut)… y rezar para que pasados los 5-10 minutos de tiempo de carga del juego no saliera ese temido mensaje de “R Tape Loading Error”. Y a jugar a juegos cortitos, que no había posibilidad de guardar partida, y esperar que no hubiera un microcorte de luz, o que no llegara el segundo aviso no atendido de “la comida está en la mesa”, cuya consecuencia era que la señora madre apagaba el interruptor de corte general de toda la casa…

Pero bueno, ¿qué tal eran los juegos? Miremos con perspectiva. El ZX Spectrum que teníamos todos, el de botones de goma, tenía 48 Kb de RAM. El LG G3, un teléfono de gama media actual, tiene 2 Gb. Unas 44.000 veces más. La pantalla del G3 es de 2560×1440 píxeles. El Spectrum daba 256×192, pero la resolución de color era de 32×24. Esto quiere decir que cada celda de 8×8 píxeles compartía los dos atributos de color, tinta (bit 1) y fondo (bit 0), y con un total de 15 colores posibles (negro y siete colores más con dos niveles de brillo), motivo por el que se mezclaban los colores de personaje y entorno… Vamos viendo en que características nos movemos, ¿no? Pues para las posibilidades de lo que había, eran la bomba. Y las horas viciado al Antiriad, al Profanation o a tantos otros así lo prueban.

Pero bueno, a lo que vamos. ¿Qué tenemos aquí? Por épocas:

ZX SPECTRUM

Siete juegos, a saber: Jetpac, Lunar Jetman, Atic Atac, Sabre Wulf, Underwurlde, Knight Lore y Gunfright. Levemente retocados, se han metido puntos de autoguardado, posibilidad de rebobinado del gameplay y un sistema de logros bastante chusco, pero puedes vivir la experiencia original ignorando todo lo nuevo. Los que vivimos la época estamos encantados con estos juegos, pero los que han llegado a este mundo más tarde… digamos que “incomprensión” define bastante bien lo que pasa por sus cabezas. Literalmente. Me decía mi mujer viéndome jugar al Atic Atac que no entendía nada de lo que estaba pasando en la pantalla. Ay, estos jovenzuelos. Echo de menos el Alien 8, la verdad. Aunque estando el Knight Lore, quizás no sea necesario otro juego 3D… ¿pero qué pinta ahí el Gunfright entonces?

NES

El cambio de soporte trajo consigo el cambio de denominación de la empresa. Ultimate pasó a llamarse Rare, y hay un salto objetivo de calidad. Eso sí, nunca tuve una NES, así que la nostalgia no me ha podido en estos juegos y me he sorprendido a mí mismo preguntándome cómo es posible que la gente se entretuviera con estas cosas. Y me he pasado horas con los de Spectrum. De nuevo. Los nueve juegos que aparecen aquí son Slalom, R.C. Pro-Am, Cobra Triangle, Snake Rattle ‘n’ Roll, Solar Jetman, Digger T. Rock, el delirantemente difícil Battletoads, R.C. Pro-Am II y la primera versión para consola de la máquina arcade Battletoads.

NINTENDO 64

Otros siete juegos aquí, Killer Instinct Gold, una respuesta al Mortal Kombat. Blast Corps, uno de puzzles. Banjo-Kazooie, legendario juego de plataformas, y su secuela Banjo-Tooie. Jet Force Gemini, un shooter en tercera persona. Perfect Dark, un FPS considerado el sucesor de GoldenEye 007, la gran ausencia de esta compilación, que se ha quedado fuera por cuestiones de derechos. Conker’s Bad Fur Day, un extrañamente adulto (para los estándares de Nintendo) juego de plataformas con un humor bastante vulgar y negro.

XBOX

Sólo un juego de la primera XBox, el inquietante survival horror Grabbed by the Ghoulies.

XBOX 360

Seis de la segunda XBox. El histórico Kameo: Elements of Power, el juego con el que se inauguró la 360. Perfect Dark Zero, la precuela del Perfect Dark de la N64. Viva Piñata y su secuela Viva Piñata: Trouble in Paradise, dos juegos de simulación de vida a lo Sims. Jetpac Refuelled, un remake del Jetpac original, el primer juego de la compañía. Y un nuevo Banjo-Kazooie: Nuts & Bolts. Como curiosidad, estos juegos utilizan la retrocompatibilidad de la One para funcionar. No son un port a la nueva consola como los anteriores, son la versión original. De hecho, al arrancarlos nos aparece la pantalla clásica de arranque de la 360.

No voy a decir que sea el mejor juego que haya salido para la One, como he oído en algún sitio. Pero sí que es un soplo de aire fresco (bueno, fresco, lo que se dice fresco, no es… quizás más bien Gran Reserva) que se agradece. A ver si hay suerte y los de Atari toman nota y sacan una recopilación de juegos de Ocean, y podemos jugar al Head Over Heels, el Caped Crusader o el Hunchback…