José Manuel Soria tiene un problema muy serio. Nada tiene que ver con las capacidades de gestión de este antiguo exportador de plátanos de Canarias. Por muchas críticas que este hombre reciba, sus habilidades son incuestionables. ¿Acaso usted, simple mortal, es capaz de conseguir una suite presidencial en el Breathless Punta Cana, que cuesta 1.300 euros la noche en temporada baja, incluyendo dormitorio, salón comedor, cocina, baño con jacuzzi, terraza frente al mar con otro jacuzzi y un mayordomo privado, por tan solo 70 euros? ¿No? Pues no dude de nuestro ministro de Industria, Energía y Turismo. Sería injusto. Sería desproporcionado.

Nada tiene que ver el problema del ministro Soria con su habilidad política. Al fin y al cabo su gestión de la imagen de Volkswagen en nuestro país ha sido ejemplar. Mientras en otros lugares se exigían responsabilidades inmediatas, Soria enseguida salió a la palestra a defender a los que invierten en tierras patrias. Juró y perjuró que esas inversiones estaban aseguradas. Poco importa que Volkswagen le desmintiese apenas unas horas después, y anunciase la retirada global de mil millones de euros en inversiones. Lo que importa es que se mandó el mensaje adecuado a los oídos apropiados.
 
Nada tiene que ver el problema del ministro Soria con su compromiso con el ideal neoconservador. Al fin y al cabo le puso un impuesto al sol. Dijo que de lo que se trataba era “de decir al consumidor que está muy bien el autoconsumo, pero cuando va a utilizar la red que pagamos entre todos también tiene que contribuir porque, si no, los demás estaríamos pagando una parte del autoconsumo”. Pues claro, ministro. De eso se trataba. Hay que evitar a toda costa que nuestros hijos hereden un mundo más limpio o más sostenible si eso supone que haya el más mínimo desequilibrio en las cuentas de las eléctricas los consumidores.
 
El problema del Ministro Soria tiene que ver con su futuro. Cuando salga del gobierno… ¿volverá a Canarias, a presentarse de nuevo a Alcalde? Ya lo fue, y aunque hubo algún bache en el camino, todos sabemos que el caso Bango no fue más que un invento de la prensa. Insidias.
 
¿Será senador? Poco parece para un hombre de su energía y dinamismo. No imagino a un hombre brillante y de talento reposando el caramillo de la tarde junto a Rita Barberá en el -afortunadamente- muy climatizado aire de la Cámara Alta.
 
No, el hombre lo tiene complicado. Solo le queda ser consejero de administración de una empresa a la que su gestión no haya perjudicado en exceso. La cosa está muy jodida, por tanto. Tendrá que escoger entre Endesa, Gas Natural, Unión Fenosa, alguna de las grandes operadoras turísticas… Tendrá que amoldarse a un humilde sueldo de 200.000 euros al año, como tantos de sus antiguos compañeros, léase Palacio, Acebes o Pío Cabanillas. Pero con su capacidad para conseguir chollos en hoteles, yo le recomendaría que fichase por Atrápalo. No habría salario en el mundo que compensase semejante ojo clínico.