Pese a que un auto judicial estaría a punto de paralizar las obras de construcción del complejo comercial de Canalejas, el Ayuntamiento, la Comunidad y OHL han llegado un acuerdo que rebaja las ambiciones del proyecto inicial para hacerlo más “amable” y acorde con el entorno. Se trata del primer pacto que ha surgido tras la revisión generalizada de los grandes proyectos urbanísticos que ha heredado Ahora Madrid del equipo de Ana Botella.

Lejos de la revolución de octubre que muchos podrían esperar para Madrid, la corporación municipal de Manuela Carmena se empeña en dar una imagen de normalidad. Lo que en otras ocasiones fueron avisos a los promotores de los gigantescos desarrollos urbanísticos aprobados durante la era Botella, ahora son manos tendidas y muestras de entendimiento.

“En contra de lo que se ha ido repitiendo, que veníamos con la intención de paralizar las grandes operaciones, este paso que damos hoy es una clara prueba de que esto no es así”, ha afirmado el delegado del área de Desarrollo Urbano Sostenible del Ayuntamiento, José Manuel Calvo, durante la presentación en sociedad del acuerdo para rediseñar el complejo de Canalejas, siempre respetando las fachadas originales, que están protegidas.

El nuevo diseño de este conglomerado arquitectónico implica una reducción de la altura del edificio; como se puede ver en la imagen, la línea naranja delimita las fachadas históricas -que han de ser respetadas-, la zona anaranjada es el diseño final de la ampliación de la altura y el transparente que está por encima de esta área es lo que estaba proyectado que, finalmente, no se levantará.

Este proyecto era uno de los que Ahora Madrid quería evaluar, junto a otras actuaciones de mayores dimensiones como la reconversión del suelo de Campamento o la Operación Chamartín, que incluye la construcción de rascacielos y torres de viviendas en el suelo en el que actualmente está la estación de ferrocarril y las vías anejas.

Como con estas otras dos grandes actuaciones, Calvo ha explicado que el actual equipo de gobierno de la Villa se había reservado el derecho de revisar las obras planificadas “no solo para descartarlas o aceptarlas” sino también para completar un proceso de “evaluación y corrección” de los elementos que considerasen “discutibles”.

Fruto de esta intención, ha añadido, el grupo de trabajo compuesto por el Ayuntamiento, la Comunidad de Madrid, la constructora OHL, el estudio de arquitectura Lamela y el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid han “conseguido una reducción muy significativa del volumen edificado y de la superficie del propio proyecto”.

Eso sí, José Manuel Calvo no ha perdido la oportunidad de recalcar que esta ha sido una conquista a costa de los intereses económicos de la compañía. Algo que ha reconocido también desde OHL el director general del proyecto, Francisco Meliá: “El acuerdo va a tener un impacto seguro en la rentabilidad del proyecto”, ha asegurado.

Los otros Canalejas

El área de Calvo tiene que afrontar la revisión de otros grandes desarrollos urbanísticos. El proyecto estrella es el de Chamartín, que prevé soterrar las vías que llegan a esta estación de ferrocarriles ubicada en el norte de la ciudad, junto a las cuatro torres de Castellana -que en un tiempo pasarán a ser cinco, precisamente de la mano del grupo Villar Mir, propietario de OHL-.

El Ayuntamiento ha puesto este desarrollo urbanístico en standby, aunque las asociaciones de vecinos y la promotora han unido sus fuerzas porque no están dispuestas a olvidarse del proyecto, que implica unas inversiones de 6.000 millones de euros.

En el mismo compás, el de espera, baila la Operación Campamento, que amenaza con convertirse en otro culebrón aunque el Ministerio de Defensa le quiere encontrar un comprador a este suelo del suroeste de Madrid el año que viene, por una cantidad que podría situarse por encima de los 200 millones de euros.

La otra obra estrella -con permiso de la remodelación del estadio Bernabéu, paralizado por la justicia- es la del Edificio España. La Comisión Local de Patrimonio Histórico ha denegado el derribo de su fachada y su reconstrucción, como pretendía el actual dueño del inmueble, la multinacional china Wanda.

“El grupo Wanda no se ha encontrado con nada nuevo”, ha subrayado Calvo, quien ha añadido que se ha creado un grupo de trabajo, similar al que ha acordado el rediseño de Canalejas, para que “se respete la fachada y se garantice la seguridad de los ciudadanos” en el entorno del Edificio España.

Problemas para Canalejas

Pese a que todos los citados a la mesa para debatir el futuro de Canalejas han alcanzado un acuerdo para la viabilidad del complejo, uno de los agentes ha aparecido a última hora: el juez Arturo Hernández Presas ha paralizado las obras en el inmueble.

Según El Español y El País, durante las obras se habrían desmantelado estructuras protegidas, ya que hay edificios protegidos por su valor histórico en la manzana adquirida por Villar Mir.

“Difícilmente puede ser una paralización por expolio si es lo que dice la prensa, que es un procedimiento civil. El tema del expolio quien lo tiene que dilucidar es el Ministerio y ya ha contestado denegando la existencia de un expolio. Entiendo que esto tiene que ser un tema civil, en principio entre particulares, totalmente distinto de un expolio”, ha resaltado Francisco Meliá, quien tampoco ha podido declarar nada más al respecto porque OHL no ha recibido la mencionada notificación judicial.

Tampoco ha llegado el auto al área de Urbanismo del Ayuntamiento, según ha dicho Calvo. “Son procesos independientes: una cosa es que podamos alcanzar acuerdos sobre el proyecto y otra es que en el desarrollo de las obras un juez decida abrir las diligencias que sean”.

Así que ni el acuerdo entre las partes es suficiente para desbloquear los megaproyectos. No es tan solo cosa de Carmena.

 

Las crujías

Los participantes en el grupo de trabajo responsable del rediseño de Canalejas se han referido asimismo a las “crujías”, zonas que también estaban protegidas por el carácter histórico de los edificios y que podrían haber sido dañadas durante el desmantelamiento de los interiores de estos inmuebles.

Sobre este punto, la directora General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid, Paloma Sobrini, ha aclarado que existen diferencias de criterio entre la empresa y las instituciones sobre lo que se considera como “crujías”, una circunstancia que habría generado la desaparición de alguna de estas zonas protegidas.

Por su parte, el arquitecto Carlos Lamela, responsable de este proyecto, ha dejado caer que estos daños se habrían producido, al resaltar que se ha podido producir algún “error” o “fallo”. No obstante, ha matizado que las empresas han estado “siempre dentro de la más estricta legalidad” y en constante diálogo con las autoridades.

 

 

Foto: Flickr – Rubén Vique