El inspector de Hacienda y número dos de Ciudadanos por Madrid Francisco de la Torre conversa con Nicolás Menéndez Sarriés, periodista de SABEMOS y autor del libro ‘Bankia Confidencial’ (Deusto), que acaba de salir a la venta.

Señala Mario Vargas Llosa que si tuviese que salvar un solo libro suyo del fuego sería “Conversación en la Catedral”, por el tiempo que dedicó a escribirlo y reescribirlo. Cuando yo conocí a Nicolás M. Sarriés, hace varios años, ya estaba investigando para su obra sobre Bankia, ésa que se titula “Bankia Confidencial” (Deusto) y que, créanme, es un gran libro. Vargas Llosa comienza su “Conversación en la Catedral” con una pregunta ¿Cuándo se jodió el Perú? y Bankia Confidencial trata de responder a cuándo se fastidió Bankia, porque de alguna forma es cuándo se fastidió España en esta crisis financiera, trazando una apasionante historia de la entidad, de lo que fue, y de lo que pudo haber sido y no fue.

Esta conversación está redactada por un novato en estas lides, que está mucho más acostumbrado a responder preguntas que a buscar las cuestiones correctas. Además, tampoco soy imparcial ni independiente: por una parte Nicolás recomendó mi libro, entre otras cosas, y por otra parte, hay alguna opinión mía en el suyo. Eso sí, me he leído su obra, y además de un tirón, ya que me amenizó un largo viaje en avión a México. Pero, por supuesto, la lectura me dejó con algunas dudas.

La primera pregunta es ¿cuál es la tesis del libro? Y Nicolás me respondió que no era la prevista inicialmente. En Bankia hubo muchas actuaciones muy discutibles, y algunas auténticas golfadas, pero eso no se llevó a la antigua Caja Madrid, y las otras cajas absorbidas por delante. Hay personajes en esta historia francamente antipáticos, incluso odiosos, pero las causas de la caída de Bankia fueron más profundas. El autor entiende que esa conclusión puede parecer decepcionante a algunos, pero es la Verdad, o por lo menos, lo que él ha podido honestamente deducir después de cientos de horas de entrevistas y estudios de los datos.

¿Qué se llevó a Bankia por delante? “Una combinación de mala gestión, estructura de incentivos inadecuada, mal control del riesgo, el estallido de la burbuja inmobiliaria…”. “Obviamente, hubo actuaciones impresentables, y es posible que incluso presuntamente delictivas (que corresponde investigar a los Tribunales), pero también las hubo en otras entidades durante estos años, y no han caído”. En todo esto, señala el autor, hay que tener en cuenta que otros muchos bancos también recibieron ayudas públicas, por ejemplo, a través de los Esquemas de Protección de Activos. Además, señala que la mayor parte de los bancos perdieron un gran porcentaje de su capitalización bursátil. Los accionistas y preferentistas de Bankia no fueron los únicos que perdieron dinero.

Siendo todo eso cierto, la siguiente pregunta tiene que ir sobre preferentes, ¿fueron un fracaso o una estafa? Nicolás responde que evidentemente fueron un fracaso, pero que las preferentes eran la única forma que tenían las antiguas cajas de aumentar recursos propios, y de esa forma cumplir los requerimientos de solvencia. Sin embargo, el autor también cree que no fueron una “Gran Estafa” sin matices: los consejos de Administración que decidieron emitirlas sí que creían en aquel momento que podían reembolsarlas y que lo harían. De alguna forma, muchos altos directivos, e incluso supervisores se creyeron sus propias mentiras; prueba de ello es que ellos mismos invirtieron en esos productos. Otra cuestión, señala, es que hubo “estafas” en la comercialización: a muchos clientes se le vendieron estos productos incorrectamente sin informarles de que no eran renta garantizada sino productos de riesgo.

Uno de los momentos clave del libro, y de la reciente historia financiera de España, es la famosa salida a bolsa de Bankia. Ahora todos sabemos que eso no fue una buena idea, por decirlo suavemente, y que acabó muy mal, con el rescate financiero a España. Sin embargo, Nicolás señala que ha intentado huir en todo momento del sesgo retrospectivo, de creerse que todo el mundo sabía que es lo que pasaría un año después.

El autor señala que, después de muchas entrevistas, llegó a la conclusión de que no está nada claro que la versión más popular sea cierta: un grupo de desalmados, banksters (o llámeles como quiera) se pusieron de acuerdo para estafar a decenas de miles de pequeños accionistas. En realidad, tanto el Consejo de Administración de Bankia, como los supervisores e incluso el Gobierno querían, necesitaban que Bankia saliese a bolsa para dar por superada la crisis financiera. Todo creían, o querían creer, que como ya estábamos saliendo de la crisis, la mora no continuaría aumentando y que los inmuebles subirían de precio, en resumen que los balances acabarían reflejando la realidad a medida que remontase el ciclo.

Finalmente, la realidad se impuso a los balances, pero eso lo sabemos ahora. El autor matiza que todos los balances bancarios tenían problemas y que se confeccionaron, todos ellos, no sólo el de Bankia, con el mismo criterio, el de no reconocer la crisis. Ése fue el criterio del exgobernador del Banco de España y de Rodríguez Zapatero: “tenemos el sistema financiero más sólido del mundo”. El reconocimiento de la realidad llegó después cuando el nuevo gobierno del PP tras varios meses de vacilaciones tuvo que pedir el rescate.

Cuando a Nicolás se le pregunta si, a la vista de las últimas revelaciones no cambiaría nada de lo escrito, obviamente dice que sí. Todos los que hemos escrito un libro hemos tenido que tomar la decisión de hasta aquí y cierro. Ahora, meses o años después cambiaríamos cosas. Sin embargo, lo relevante es que, aunque ahora conocemos más “presuntas” fechorías, Nicolás M. Sarriés, señala que lo esencial de la conclusión no la cambiaría: Ésta no es una historia de buenos y malos, o por lo menos la maldad no explica todo el desastre ocurrido.

Nicolás M. Sarriés concluye que su principal interés es que una historia como ésta, la de la caída de Bankia con centenares de miles de damnificados no se repita. Para eso, señala, hay que buscar y encontrar las verdaderas causas, y no conformarse con castigar a los culpables de las posibles fechorías, aunque eso también hay que hacerlo. Y las verdaderas causas son fundamentalmente institucionales como el mal funcionamiento del control de los riesgos, no adaptarse a los cambios en el sistema financiero…

En resumen, y ésta es mi opinión, un libro imprescindible, y muy ameno, para conocer en profundidad uno de los episodios clave de la historia reciente y de la economía española, que ya está en las librerías.