Movistar+ no ofrece la Champions a cuatro millones de personas porque Mediapro y Al Jazeera tienen secuestrada esta prestigiosa competición. Sí, los azules podrían pagar más de 150 millones para liberarla, pero el presidente de la operadora española, Luis Miguel Gilpérez, siempre ha dicho que no está dispuesto a asumir cualquier precio por este rehén en particular. Y sí, puede que Telefónica se haya equivocado en este proceso y que sus rivales estén aprovechándose de la situación, pero es Mediapro la que se quedará con un agujero en las cuentas y con fallos en la plataforma cada vez que intenta emitir un partido a través de Internet. Esta es la historia del batacazo.

Hace unos meses, nadie auguraba que algo así pudiera suceder. A finales de 2014, la UEFA otorgó los derechos de la competición a Mediapro, Atresmedia y TV3 por una suma próxima a los 150 millones de euros. Telefónica quería los derechos en exclusiva y que no hubiese un partido en abierto, pero la UEFA valoró positivamente, debido a sus acuerdos de patrocinio, que hubiese un encuentro cada semana que estuviese al alcance de todo el mundo.

¿Quién salió más penalizado por la operación? Quien entonces era director de Movistar TV, Luis Velo. Tras la compra de Canal+, se produjo la típica situación en la que la compañía adquirida se hace fuerte en los puestos de dirección de la compradora, algo parecido a lo que estamos viendo con Jazztel dentro de Orange. La situación habría sido muy diferente si Movistar hubiese sido capaz de adquirir los derechos de la Champions. Pero con la situación resultante, quedaba un partido importante en abierto cada semana, Mediapro con la sartén en el mango para el resto de encuentros de pago, Luis Blasco al frente del negocio global de vídeo de Telefónica y Pedro García Guillén, exconsejero delegado de Prisa TV, como sustituto de Velo en los azules.

Esta situación daba al traste con algunas ideas preconcebidas sobre lo que iba o no a ser Movistar+. Por ejemplo, con Velo al frente se había especulado con la salida de Carlos Martínez y Michael Robinson del Plus. Con García Guillén su papel se ha visto incluso reforzado. Tanto, que sus comentarios al frente del Partidazo se han mantenido en exclusiva y no se comparten con sus rivales.

Durante meses, todo el sector daba por hecho que la maniobra de Mediapro por la Champions tenía como único propósito revender este contenido a Movistar. Vodafone, Orange o Telecable eran clientes interesados en el producto, sin duda, pero todo el modelo de reventa que se planteaba Mediapro tenía como objetivo no sólo conseguir vender el paquete a Movistar, sino que fuese ésta quien le pagase toda la fiesta. Si Mediapro había conseguido los derechos del torneo europeo por algo más de 110 millones de euros por temporada (el resto lo pagaron A3 y TV3), el modelo de comercialización propuesto por la cadena de Roures pasaba por colocar la competición a Movistar por mucho más de lo que le había costado. Negocio puro de intermediario en un mundo cada vez más desintermediado.

El resto de operadores han pagado unos mínimos garantizados que les obligan a pagar por adelantado en nombre de, aproximadamente, el 40% de su base de abonados de TV, a 8 euros por cliente/mes. Esto para compañías como Vodafone supone un gasto importante, pero pequeño en comparación con lo que han tenido que pagar por la Liga.

Para Telefónica asumir ese coste habría sido un shock: dispararía su base de costes, forzándole a subir aún más los precios que cobra a sus suscriptores, que por motivos de regulación ya son más altos de los que han fijado sus rivales. Estos, que ya han asumido el elevado coste del fútbol como una bendición oculta para robar clientes a Movistar, han vuelto a ampliar hasta finales de octubre sus propuestas promocionales, de 6 euros/mes por todo el fútbol en el caso de la británica y de 10 €/mes en el operador galo.

Si Movistar se hubiese plegado a las condiciones de Mediapro, el desastre que se preveía después de perder la pugna por Champions se habría consumado: estaría pagando por un torneo devaluado (se ofrece el partido más atractivo en abierto) mucho más dinero del que le costó a Mediapro todo el producto. Esto permitiría al conglomerado catalán reforzarse frente a la próxima subasta centralizada de derechos, que tiene que ponerse en marcha en breve, otra vez en contra de Telefónica.

Así las cosas, Movistar ha fallado a sus clientes, que se ven obligados a buscar otras alternativas por la competición continental, pero los datos de septiembre no muestran un descalabro. En ofertas convergentes con fibra es difícil que, por un único contenido, el cliente vaya a abandonar a su operador, y Movistar tiene tantos contenidos de primer nivel en exclusiva (como la recién adquirida ACB de Baloncesto), y una oferta tan competitiva hasta final de año, que difícilmente vaya a perder muchos abonados sólo porque faltan muchos partidos del gran torneo continental de clubes.

La pelota se ha quedado en manos de Mediapro, que si bien había conseguido recientemente recuperar la senda del crecimiento en lo económico, con la Champions se ha metido en dos problemas importantes. El primero es el agujero en sus cuentas, ya que Vodafone, Orange y Telecable no le bastan para recuperar lo suficiente de lo que pagó por la Champions.

Las cifras de Mediapro

 

La cifra de negocio consolidada del Grupo Imagina, sociedad holding de Mediapro, fue en 2014 de 1.385,28 millones, frente a los 1.361,65 millones de 2013 según las cuentas de la compañía, recogidas por Infoempresa. Un incremento de la facturación que choca con una caída en el patrimonio neto de la compañía y en el total de activos consolidado.

Fuentes próximas a las negociaciones confirmaron a SABEMOS que el único motivo por el que Mediapro no se ha plegado todavía a negociar con Movistar otro tipo de acuerdo está, precisamente, en el buen negocio que le supuso la comercialización de los derechos internacionales de la Liga que le puso Tebas en bandeja, una operación de la que no se han publicado cifras oficiales y en la que también pujó Telefónica. Eso le ha dado cierto margen a la hora de negociar.

La situación hubiera podido ser peor para Movistar de no ser porque, precisamente para conseguir paliar el golpe económico que le supone no contar con los azules como clientes, Mediapro comercializa a través de Internet la champions a través de Total Channel y el canal BeIN Sport, plataformas over the top (OTT) que nacen como complemento para una situación normal, pero no para una en la que cuatro milllones de abonados de Telefónica están buscando una alternativa para ver el fútbol. Esto ha provocado que Mediapro haya quedado en ridículo público cada vez que se ha producido un encuentro de interés, con un importante tapón en la plataforma. Sólo la asturiana Telecable, con su producto Veofútbol, se ha salvado de la quema (en parte porque tiene aún muchos menos clientes).

Así, hasta que la situación cambie y se rompa el actual statu quo, Movistar ha dejado a muchos de sus clientes sin la competición, pero ha salvado la honrilla y ha impedido que Mediapro le haga pagar la cuenta. Los hombres de Roures se han llevado un importante agujero económico en los libros y hasta ahora han fracasado en cada retransmisión de campanillas. Vodafone y Orange, que han hecho colosales inversiones para dar la Liga y la Champions, no se creen la suerte que han tenido con el enconamiento en esta guerrilla del fútbol, y Telecable ha hecho fuerte Asturias e incluso ha generado un nuevo negocio en el resto del territorio, haciendo bueno el dicho de que Asturias es España y lo demás, tierra reconquistada.

¿Queda salida a este dislate? Siempre hay posibilidades de llegar a un acuerdo. Pero el producto vale menos a cada jornada que transcurre, a medida que los clientes de Movistar asumen que este año no es el de la Champions y se van cubriendo jornadas. El tiempo juega a favor de los azules, que ya han asumido todo el golpe y han perdido muchos de los clientes que iban a perder por esto. A partir de ahora, el fracaso, y el ridículo en las retransmisiones, es todo para Mediapro.