La mayoría de las encuestas pronostican, hasta ahora, una victoria por la mínima del PP en los comicios generales del próximo 20 de diciembre. En otras circunstancias, ése sería un buen dato para los populares en este arranque de la precampaña. Sin embargo, los acontecimientos de las últimas dos semanas -el batacazo en Cataluña, los avisos de Aznar, el “noviazgo Sánchez/Rivera”, la posibilidad de un sorpasso a favor de Ciudadanos y los rumores sobre documentos comprometedores contra Rajoy- han llenado de pesimismo a dirigentes y bases del PP, según ha podido constatar SABEMOS. A setenta días de las elecciones, el pánico a acabar como la UCD se ha instalado en la militancia del partido de la gaviota.

Y es que la encuesta que ayer público el diario El País terminó por sembrar el desconcierto más absoluto en las filas del PP, tras quince días sumamente complicados para la fuerza política que gobierna en España, tras su batacazo en las elecciones catalanas. En efecto, el sondeo realizado por Metroscopia da cuenta del sorpasso que podría producirse en la Comunidad Valenciana a favor de Ciudadanos.

Según esa encuesta, el partido de Mariano Rajoy –lastrado en Valencia por un interminable listado de casos de corrupción– no solo perdería el primer puesto en la Comunidad Valenciana, sino que quedaría en tercera posición, a casi cuatro puntos de la formación de Albert Rivera y a cerca de dos puntos de distancia del PSOE.

El sondeo de El País provocó ayer un auténtico tsunami en el PP, ya que en 2011 los populares obtuvieron (con el 53,3 por ciento) sus mejor resultados en unas elecciones generales en autónomía.

Varios de los barones del PP consultados por SABEMOS creen que esa situación que tiene lugar en la Comunidad Valenciana podría tener reflejo en Andalucía, donde los sondeos internos de los populares reflejan resultados aún peores que en las elecciones autonómicas del pasado mes de marzo.

Además, la sensación de pesimismo se agrava por el hecho de que la encuesta de El País viene a dar la razón al ex presidente del Gobierno José María Aznar, que no se ha cansado esta semana de advertir que el PP puede perder la hegemonía del centro-derecha a favor de Ciudadanos.

El antiguo jefe del Ejecutivo se hace eco de lo obvio: por primera vez, el PP ha perdido en las urnas ante una fuerza política de su mismo corte ideológico. Este hecho lleva a Aznar a poner el acento en que se ha instado en el electorado la opinión de que el orden constitucional está mejor defendido por el partido de Albert Rivera

“El dinero quiere un pacto PSOE-Ciudadanos”

Si el sorpasso es letal para los intereses populares de revalidar la victoria en las urnas, no lo es menos la sensación que se ha creado en la opinión pública de que, ante posibles pactos de gobierno, Ciudadanos está mucho más cerca del PSOE que del PP. A ello han contribuido los estrategas de la calle Génova, que no han dejado de denunciar esta semana el noviazgo que, según ellos, existe entre Pedro Sánchez y Albert Rivera.

La dirección del PP llega a esa conclusión tras comprobar la afinidad que existe entre los miembros de Ciudadanos y la presidenta de la Junta de Andalucía, la socialista Susana Díaz. Todo lo contario ocurre en la Comunidad de Madrid, donde los diputados de C´s ponen en aprietos, de manera habitual, a la jefa del Ejecutivo autonómico, la popular Cristina Cifuentes.

La intención de los estrategas de Génova es denunciar que los votos que vayan a parar al saco de Albert Rivera no servirán para castigar al PP, sino para aupar al líder socialista, Pedro Sánchez, a la presidencia del Gobierno, ya que Ciudadanos es un partido de centro-izquierda y, como tal, su intención es aliarse con las fuerzas de su mismo círculo ideológico.

La opinión de que Ciudadanos terminará alcanzando acuerdo con el PSOE para desbancar a Rajoy es compartida por el periodista Luis María Anson, buen conocedor de lo que se cuece en las altas esferas políticas. En lo que no coinciden Anson y el PP es en definir el interés que mueve tal acuerdo. Según el PP, la luna de miel entre Ciudadanos y el PSOE se debe a su afinidad ideológica, mientras el veterano periodista lo achaca a réditos económicos.

“El dinero prefiere hoy que Albert Rivera se entienda con el Partido Socialista para formar un gobierno que aleje la inquietante sombra de Podemos. La alianza entre el PSOE y Ciudadanos significaría la moderación del socialismo democrático español, el mismo que ha gobernado largos años en nuestra nación sin alterar el aliento constitucional de la Transición”, escribía Anson en una columna de opinión en el diario El Mundo.

Rumores contra el liderazgo de Rajoy

Mientras tanto, un creciente rumor dispara la alerta entre dirigentes y bases del PP. Al parecer, documentos que ponen contra las cuerdas a Mariano Rajoy pueden ser publicados por un medio digital de inminente aparición. Se trata de grabaciones, cheques de donantes y obsequiados, esta vez no pertenecen a Luis Bárcenas, sino a otros personajes del llamado sindicato de contables.

Según escribía Raúl del Pozo en El Mundo, “circula un dossier -que en el Madrid de los rumores llaman Informe Pelícano– con material sensible que pueden modificar las perspectivas electorales. Empresarios que se reúnen periódicamente en el domicilio madrileño de uno de ellos, idearon hace meses una maquinación para impedir que Rajoy fuera candidato”.

Así las cosas, contaba ayer un veterano dirigente del PP en conversación con este periódico digital que “como esto siga así, no está claro que lleguemos a ser la fuerza hegemónica del centro-derecha”.

“Si eso ocurre –añadía-, seguro que no llegamos a los ochenta diputados en el Congreso. Y pasar de una mayoría de 186 escaños –la segunda en importancia tras la que obtuvo Felipe González en 1982- a una bancada con menos de un centenar de asientos sería el fracaso más absoluto de un partido político con responsabilidad de gobierno, sólo comparable a lo que le ocurrió a la UCD”.

Mientras tanto, un dirigente territorial del partido mostraba su desconsuelo por el hecho, en su opinión, de que ni partido ni gobierno sean capaces de dar un vuelco a la situación. “Génova y Moncloa están más preocupados por saber quién ocupa el número dos por la candidatura en Madrid que por hacer frente a las amenazas externas que se ciernen sobre el PP. Por desgracia, ni Soraya ni Cospedal se dan por aludidas”, afirmaba en declaraciones a SABEMOS.