Cada vez se conceden más créditos y más baratos en España. Lo muestra un reciente informe de Funcas, que constata que los diferenciales de las hipotecas respecto a la media europea han caído un 65% desde el año 2013.

El nuevo crédito bancario crece a ritmos cada vez más altos en España. Solo en el último año (de agosto de 2014 a julio de 2015) se incrementó un 13,6% para operaciones de menos de un millón de euros con empresas. En el caso de las nuevas hipotecas el crecimiento es aún mayor: un 27% en tan solo un año, según datos de un reciente informe publicado por la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas) y elaborado por Joaquín Maudos, catedrático de Economía e investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE).

Desde que estalló la burbuja inmobiliaria, los bancos y cajas se vieron envueltos en un círculo vicioso en el cual tenían que dedicar cada vez más recursos a tapar agujeros y gestionar la morosidad creciente en sus carteras. Eso a su vez suponía una caída del crédito nuevo al conjunto de la economía, lo que desencadaba de nuevo un proceso con mayores impagos y morosidad en los créditos de nuevos sectores de la economía. Durante la crisis la banca perdió el interés de forma casi total por conceder créditos. Tanto es así que en 2013 se denegaban el 70% de los préstamos que se solicitaban. Pero la tendencia ha dado un vuelco.

“En resumen, la evolución del crédito a nuevas operaciones muestra la reactivación que ha tenido lugar en el préstamo a pymes y familias, con tasas de crecimiento elevadas”, explica el profesor Maudos. Es un fenómeno que comenzó a producirse, de forma incipiente, en 2013, una vez que la reestructuración del sistema financiero español había entrado en una senda estable.

Con el saneamiento (por fin) efectivo de las carteras crediticias deterioradas y las desinversiones de aquellos activos más tóxicos (sobre todo el ladrillo, al Sareb o a fondos de inversión internacionales), las entidades han alcanzado desde hace meses la necesaria holgura financiera como para poder volver a conceder préstamos y reactivar así la economía.

Pero no solo está creciendo el crédito a ritmos elevados. Es que cada vez es más barato acceder al crédito de la banca, ya que la cada vez mayor competencia entre entidades por ganar cuota de mercado en el renacido mercado crediticio ha supuesto una presión a la baja para los precios. Los márgenes de intereses son más ajustados, lo que redunda en una mayor posibilidad de acceder al crédito para familias y empresas.

Desde 2008 y hasta el año 2013 los tipos de interés de los préstamos a empresas fueron incrementándose de forma notable respecto a la media europea. Tanto que en su máximo apogeo (abril de 2013) los créditos de la banca española eran 152 puntos básicos más caros que la media de la zona euro. Desde entonces, estos diferenciales se han reducido un 65%, y en julio de 2015 este coste de más del crédito español era de tan solo 52 puntos básicos.

Más marcado aún es el giro experimentado por los créditos a familias para la compra de vivienda. En lo peor de la crisis llegaron a ser 52 puntos básicos por encima de la media de la eurozona; pero desde entonces han ido descendiendo vertiginosamente. Tanto que actualmente se ha dado vuelta a la situación y los préstamos hipotecarios de la banca española son 8 puntos básicos más asequibles que los del conjunto europeo.

La mejora del mercado inmobiliario (y las consiguientes ventas de activos), así como las barras libres de liquidez del Banco Central Europeo han posibilitado que la banca española tenga mucho más fácil el poder conceder crédito. Así, desde hace meses se está agudizando una auténtica guerra de diferenciales entre los bancos españoles, lo que se está traduciendo en márgenes de intereses cada vez más bajos también.

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