“El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”. Así relataba Gabriel García Márquez la génesis de su criatura literaria por excelencia, Macondo.

Existe un paraje de la isla de Anglesey, en el norte de Gales, en el que los investigadores han podido constatar la presencia de poblamientos humanos desde el Neolítico, aproximadamente entre el 4000 y el 2000 antes de nuestra era. Ignoramos si sus habitantes debían recurrir al dedo para mencionar las cosas, porque no hay forma de saberlo, pero lo que sí sabemos es que no hay dedos en ninguna mano para contar los caracteres que conforman el nombre del pueblo que actualmente ocupa el lugar.

Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch. Ahí es nada. Así se llama este antiguo villorrio de agricultores de pocos más de 3.000 habitantes (el 75 por ciento de los cuales utilizan el galés como primer idioma) cuya historia contemporánea ha estado y sigue estando marcada por dos elementos muy interrelacionados: el tren y su descomunal nombre.

 

 

El nombre original de pueblo, desde la Edad Media, era Pwllgwyngyll, que en idioma galés significa “El Valle del Avellano Blanco”. No obstante, a mediados del siglo XIX los habitantes se entusiasmaron con las obras de construcción del ferrocarril entre Chester y Holyhead y decidieron sacar tajada al invento.

De inmediato, se convocó la reunión de un comité local con un único punto del día: buscar ideas para, aprovechando que el tren iba a pasar por el pueblo, animar a los viajeros a bajarse en la estación y gastarse sus dineros en Pwllgwyngyll. En plena lluvia de ideas, saltó la liebre: ¿Por qué no ampliamos el nombre del pueblo? Puro marketing: a más nombre, más espectacular y largo quedará el cartel de la estación de ferrocarril y más curiosidad generará entre los viajeros.

Iglesia de Santa María del Valle de los Avellanos Blancos cerca del Remolino Feroz e Iglesia de San Tysilio de la Cueva Roja

No está clara la autoría de la idea, ya que se ha atribuido indistintamente tanto a un zapatero como a un sastre de Menai Bridges. Fuese cual fuese su oficio exacto, en todo caso predicó con el ejemplo y propuso él mismo el nuevo topónimo: “Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch”, un rebuscadísimo palabro de 58 caracteres que, mezclando expresiones galesas e inglesas, significa, más o menos, “Iglesia de Santa María del Valle de los Avellanos Blancos cerca del Remolino Feroz e Iglesia de San Tysilio de la Cueva Roja”.

Tal como explican sus orgullosos habitantes, el nombre del pueblo consta de trece elementos claramente diferenciados: Llan – fair – pwll – gwyn – gyll – goger – y – chwyrn – drobwll – llan – dysilio – gogo – goch. Los cinco primeros comprimen Llanfair (Iglesia de Santa María, en galés) con el ya mentado nombre tradicional de la aldea, Pwllgwyngyll, hasta dar como resultado “Iglesia de Santa María del Valle del Avellano Blanco” (Llanfairpwllgwyngyll, frecuentemente abreviada como “Llanfair PG”).

 

 

La segunda sección, “gogerychwyrndrobwll” (“cerca del remolino feroz”), no indica ningún núcleo de población concreto y alude sencillamente a las aguas turbulentas que pasan por la zona. Asimismo, los cuatro componentes de la tercera sección tienen su trampa, ya que, en este caso, el gracioso pergeñador del nombre del pueblo lo que hizo fue, sencillamente, apropiarse la parroquia vecina de Llandysilio (San Tysilio) y añadirle un “gogo-goch” (“Cueva Roja”). Como recuerda el Ayuntamiento, Llandysiliogogo existe como tal, pero no en Anglesey, sino a más de cien millas del lugar. La distancia suficiente para plagiar un nombre sin que nadie proteste.

 

 

Transcurrido todo este tiempo, el nombre sigue ahí, sin que nadie lo cambie y a disposición de quien lo sepa aprovechar. Por ejemplo, fue utilizado en la película Barbarella (protagonizada por Jane Fonda) como santo y seña de los cuarteles del revolucionario Dildano. Asimismo, fue incluido en una de las muchas versiones del Monopoly y, aparte de ser el topónimo más largo de Reino Unido y el tercero del mundo, fue honrado en el Libro Guinness de los Records en 2002 como “la palabra más larga jamás publicada en un crucigrama”. Por supuesto, el pueblo tiene su equipo de fútbol, el Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch Football Club.

 

 

Y, a todo esto ¿Cómo se pronuncia Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch? De acuerdo con las normas fonéticas del idioma castellano, se debería decirHlan-vair-puhl-güin-guihl-go-gue-ra-juern-drob-uhl-hlan-ti-si-lio-go-go-goj”, lo cual, reconozcámoslo, no aclara mucho. Los del pueblo, henchidos e hinchados de nombre, retan a todo aquel que se atreva a intentarlo, e incluso han publicado las pautas y un tutorial para ello.

 

 

Imágenes | http://www.pitchero.com/ http://www.bbc.com/ http://www.llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch.co.uk/ http://www.taringa.net/