El Ministerio de Industria desveló la pasada semana que el futuro plan general de residuos radiactivos contempla una posible prolongación de la vida útil de las centrales españolas hasta el medio siglo, pero la compañía eléctrica –el mayor operador nuclear de España- ya calcula sus cuentas de resultados sobre la base de que las centrales funcionarán 50 años.

El Gobierno tiene ya listo un borrador avanzado del nuevo Plan General de Residuos Radiactivos (PGRR), la guía básica para la gestión a largo plazo de la basura nuclear que se genera en España. El Ministerio de Industria dice que estaba todo preparado para iniciar su tramitación, aunque sostiene que el bloqueo de la Junta de Castilla-La Mancha al cementerio nuclear de Villar de Cañas lo ha retrasado todo.

En ese nuevo PGRR, en el que el Gobierno y Enresa –la empresa pública encargada de la gestión de los residuos nucleares- llevan trabajando dos años, se establecen dos escenarios posibles para el futuro del sector nuclear en el país. Uno que mantiene la vida útil de las centrales nucleares españolas en 40 años, como se entendía hasta ahora, y otro que amplía la vida de funcionamiento de las centrales hasta los 50 años, según desveló la semana el secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal, en el Congreso de los Diputados.

Se trataría así de la primera ocasión en que el Gobierno plantearía en un documento oficial la posibilidad de ampliar formalmente el funcionamiento de las centrales más allá de los 40 años. Los planes del Ejecutivo pasan por iniciar la tramitación contemplándose los dos escenarios posibles y que durante el proceso -largo proceso, de en torno a un año y medio- hasta su aprobación se establezca una estimación temporal concreta de la vida útil de las centrales.

Endesa se cree los 50 años

Endesa, el mayor operador nuclear de España, da por hecho desde hace un año que sus centrales en el país acabarán funcionando esos 50 años que ahora plantea el Gobierno. La compañía eléctrica, controlada por la italiana Enel, calcula su cuenta de resultados desde el 1 de octubre de 2014 en base a un periodo de depreciación y amortización de sus activos nucleares durante cinco décadas.

Hace un año Endesa anunció en un encuentro con analistas la modificación del plazo de amortización de las seis centrales nucleares españolas en que tiene participaciones significativas (siete si se tuviera en cuenta el 1% que indirectamente controla en la central de Trillo) hasta los 50 años, con la que pretendía “reflejar la extensión de la vida útil esperada de las centrales nucleares”, según se recoge en la presentación remitida entonces a la CNMV. La eléctrica también extendió el pasado octubre el plazo de depreciación y amortización de sus centrales de ciclo combinado desde los 25 a los 40 años.

Iberdrola y Gas Natural Fenosa, también operadores de centrales nucleares en España, de momento no han ampliado su previsión de vida útil hasta los 50 años. Las últimas cuentas de resultados de ambas compañías mantienen hasta ahora los cálculos de amortización de sus activos nucleares en 40 años. Fuentes de Iberdrola informan a SABEMOS que no se ha adoptado una decisión sobre si lo harán en el futuro. Fuentes de Gas Natural consultadas por este diario no han podido confirmar cuáles son sus planes de futuro en esta materia.

El impacto en las cuentas de Endesa de esta doble decisión es evidente: a mayor plazo de amortización, menos dotaciones vinculadas a los activos hay que realizar cada ejercicio. En los resultados de 2014 –cuando la ampliación de la previsión de vida útil de nucleares y ciclo combinado se aplicó sólo en el último trimestre- se reflejó un recorte de los fondos dedicados a la amortización de 43 millones de euros. Y en las cuentas del primer semestre de 2015 la reducción de las dotaciones para la amortización de estos activos alcanzó ya los 86 millones.

La legislación ya permite más de 40 años

La Ley de Economía Sostenible, aprobada en 2011 por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, ya abrió la puerta a que las centrales nucleares españolas pudieran funcionar más allá de los 40 años. La legislación ya habilita pues a las compañías eléctricas a pedir ampliaciones de la vida útil de sus centrales más allá de ese límite, y ahora el Gobierno del Partido Popular le daría carta de naturaleza al incluir en el Plan General de Residuos Radiactivos ese escenario posible que contempla centrales funcionando hasta los 50 años.

Endesa justifica su decisión de ampliar su previsión de vida útil de sus nucleares hasta el medio siglo en que se trata de una estimación de plazos “razonable” y en que la legislación actual lo permitiría. La normativa vigente habilita a las compañías que gestionan centrales en España a solicitar una ampliación de su licencia de explotación al Gobierno, que sólo puede dar su visto bueno con un informe preceptivo previo del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) en el que se establezcan las medidas que se han de adoptar para garantizar un funcionamiento seguro por el periodo de prórroga solicitado.

“La normativa contable vigente lo permite [ampliar los plazos de amortización] y la seguridad comparada con otras centrales nucleares en la misma situación lo hace posible”, explican fuentes de Endesa a SABEMOS. “En cualquier caso, ampliar los plazos de amortización no prejuzga nada. Lo que ocurra con las centrales cuando cumplan 40 años en funcionamiento ya se verá”, apuntan.

Garoña pidió llegar a 60 años… pero ahora está a la espera

Tradicionalmente, la vida de diseño de las centrales nucleares (el tiempo en que se espera que funcione según las especificaciones técnicas de su construcción) es de cuatro décadas, aunque algunos países han ido ampliando ya la vida útil de las instalaciones (el tiempo que efectivamente transcurre entre la puesta en funcionamiento y su cierre) más allá de ese límite.

En España, hasta ahora el Consejo de Seguridad Nuclear, el que avala la prolongación del funcionamiento de las centrales, normalmente lo hace por periodos de diez años. No hay formalmente autorizaciones ni reconocimientos de vida útil por 40 o por 50 años, sino revisiones periódicas que conceden autorizaciones por 10 años.

La ampliación de la vida útil de las centrales viene siendo una reclamación recurrente de las empresas del sector, que incluso vienen apuntando la necesidad de que la extensión sea de 60 años. De hecho, Nuclenor -controlada a partes iguales por Endesa e Iberdrola- ha solicitado la ampliación de la vida de la central de Garoña hasta 2031, justo cuando la instalación cumpliría las seis décadas desde su entrada en funcionamiento. En cualquier caso, Nuclenor ha frenado su decisión definitiva sobre la reapertura a la espera de saber quién se hace con el Gobierno tras las próximas elecciones generales.

Endesa es el principal operador nuclear de España. La filial de Enel controla el 50% de la central de Garoña (el otro 50% lo tiene Iberdrola); es el único propietario de Ascó I y tiene un 85% de Ascó II (el otro 15% es de Iberdrola); el 72% de Vandellós II (el 28% es de Iber;drola); y el 36% de Almaraz I y de Almaraz II (el 52,7% de Iberdrola y el 11,3% de Gas Natural Fenosa en ambas instalaciones).