Una delegación del partido naranja abordará directamente la expulsión de Jesús Presencio, sorprendido con una tasa de alcohol al volante tres veces superior a la máxima permitida. Le obligó a dimitir como portavoz municipal, pero ahora quiere que entregue el acta y se marche de su formación. No será fácil: “Los ciudadanos me ha elegido para una legislatura y estoy realizando un trabajo excelente”, dice el señalado.

Ciudadanos ha esperado a los resultados de las elecciones en Cataluña para resolver ciertos asuntos que enturbian desde hace tiempo su idílico momento. Concentrados todos sus esfuerzos para convertirse en un partido referente frente a las fuerzas soberanistas catalanas, ahora llega el turno de las generales del 20 de diciembre. Por eso ha puesto en marcha la maquinaria del partido para eliminar esos puntos de fricción interna y mala imagen externa que puedan alterar la hoja de ruta que tiene trazada la formación hasta la próxima cita con las urnas.

Y una de las paradas está en Valladolid, donde Ciudadanos tiene un concejal que fue sorprendido en un control de alcoholemia con una tasa al volante tres veces superior a la máxima permitida. Tanto el nivel en el alcoholímetro como el comportamiento de su representante se convirtieron en todo un quebradero de cabeza que, en su momento, forzó la intervención del gabinete del presidente nacional, Albert Rivera, para tomar las primeras decisiones. El concejal en cuestión, Jesús Presencio, fue obligado a dimitir como portavoz municipal en el Ayuntamiento de Valladolid pero Ciudadanos se agarró a la sentencia judicial para aplicar su código interno, algo así como un contrato con el partido que los cargos públicos firman aceptando esa disciplina basada en el buen comportamiento.

Jesús Presencio arrojó una tasa de 0,80% de alcohol, mientras que el máximo permitido es 0,25. El concejal, que mantuvo siempre una actitud altiva con los agentes de la Policía Municipal que le realizaron el control, solicitó una prueba de alcohol en sangre que ratificó con rotundidad su estado de embriaguez. Con el proceso judicial en marcha, el acusado pactó una pena de diez meses sin permiso de conducir y una multa de 2.000 euros; el reconocimiento de los hechos influyó en la sustancial rebaja de la condena que, una vez conocida, ha servido para reactivar a un partido expectante a la sentencia definitiva para actuar.

Expulsión y acta de concejal

Vaya por delante que Ciudadanos no quiere contar con más con Jesús Presencio. Provocó su dimisión como portavoz en una decisión pactada por el protagonista directamente con la cúpula de Barcelona, porque la relación de Presencio es mínima con la delegación regional e incluso con su única compañera de grupo en el Ayuntamiento de Valladolid, donde Ciudadanos tiene dos concejales. “No tengo por qué  hablar con el señor Presencio”, ha reconocido públicamente el delegado de Ciudadanos en Castilla y León, Luis Fuentes, mientras espera la llegada de una representación del partido con el secretario de organización, Fran Herviás, a la cabeza en una misión que, por una parte, abordará la nueva planificación territorial del partido y se meterá a fondo con la situación concreta de Jesús Presencio a quien  van a expulsar del partido además de pedirle  que entregue su acta de concejal. Y ahí está el problema, porque Presencio parece haberle cogido el gustillo al sillón del salón de Plenos y a un salario de 47.000 euros brutos al año que suma a su condición de prejubilado de una entidad bancaria. Cuando era portavoz cobraba 57.000 porque, esa es otra, en el pleno de investidura tomó la palabra para decir que renunciaba a la remuneración que le correspondía; semanas más tarde ya la estaba reclamando a través de la Secretaría del Ayuntamiento.

¿Convencerán los responsables de Ciudadanos a este pintoresco concejal para que devuelva el acta? La primera respuesta de Jesús Presencio ha sido tajante: “Los ciudadanos me han elegido para una legislatura con una misión muy clara y un trabajo que estoy realizando de forma excelente”, dice sin reparos muy lejos de las intenciones de su partido, que no le quiere ni en pintura y sueña con su salida para correr la lista y colocar a su número tres, Manuel Soler, mediáticamente más conocido por su condición de expresidente de la Confederación Vallisoletana de Empresarios.

Luis Fuentes, delegado regional de Ciudadanos y miembro de la Ejecutiva Nacional, espera órdenes desde Barcelona para cerrar esta herida abierta desde el mes de agosto. “No creo que un proceso  de orden interno  pueda suponer algún tipo de merma en los electores”, dijo en referencia ante la inmediatez de las próximas elecciones generales: “Es una situación de una persona que se va a solucionar en poco tiempo y los secretarios nacionales le comunicarán al señor Presencio la decisión”.