El Ministerio de Economía de Argentina ha acabado por reaccionar en un comunicado ante las informaciones que resaltan la notable depreciación de las acciones de la compañía expropiada, que han bajado un 38%. La capitalización bursátil de YPF -el valor total de la empresa en bolsa- se mueve en el entorno de los 6.000 millones de dólares, la misma cifra que pagó el Estado sudamericano por el 51% del capital social que tenía Repsol.

La cotización actual implica que, con el dinero que recibió como compensación por la expropiación de YPF, Repsol podría comprar no sólo la participación que tenía antes sino todas las acciones de la compañía.

Ese análisis ha provocado una reacción en el Gobierno, bajo el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner. En concreto, el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, departamento que dirige el carismático economista Axel Kicillof, ha colgado una nota en la que defiende la gestión de la empresa y la operación de expropiación.

Efectivamente, Economía reconoce que la acción ha bajado un 38,9% desde junio del año pasado, pero matiza que esta es una tendencia que están notando todas las petroleras del mundo.

La acción de YPF ha bajado un 38,9% desde junio del año pasado

Como contraste, el departamento compara esta depreciación con las caídas del valor de los títulos de Exxon (-28,3%), Total (-36,7%), Shell (-38,6%), Chevron (-39,5%) y BP (-39,9%) entre junio de 2014 y septiembre de este año.

Para redondear la jugada y dejar claro que están mejor sin Repsol, incluye también en la lista a la compañía española, que acumula un descenso del 52,9% en el mismo periodo.

Pero la de la coyuntura sectorial es sólo una de las aristas que aborda. El Ministerio también argumenta que la valoración de los 6.000 millones se ajustó a la tasación que efectuaron las instituciones del Estado y que, además, como consecuencia de esta decisión se ha generado un “ahorro de cuantiosos recursos fiscales en los últimos años”.

Tan cuantioso es que, de acuerdo con sus datos, Argentina ha reducido su factura energética y ha dejado de pagar al exterior 9.667 millones de dólares. Esto se debe, según el gabinete de Kicillof, a que el incremento de la producción de hidrocarburos como consecuencia de la nacionalización de YPF. Gracias al aumento de producción de YPF, el país se habría ahorrado 4.476 millones de dólares en petróleo importado y 5.191 millones en gas.

El de la producción y las inversiones en el país fue precisamente uno de los caballos de batalla del Ejecutivo de Kirchner, que se empeñó a comienzos de 2012 en insistir en la idea de que Repsol no estaba haciendo lo necesario en la extracción y abastecimiento de hidrocarburos.

En los tres últimos años, desde que se produjo la expropiación de YPF, la inversión ha crecido un 177%, según los datos del Ministerio de Economía.

Pérdidas

Pero por mucho que se empeñe el Gobierno argentino en minimizar el daño, las acciones de YPF tienen una valoración baja. Los inversores llevan desde abril castigando a los títulos de la compañía, hasta situarse actualmente en el entorno de los 16 y 17 dólares.

Por el camino, el Ejecutivo consiguió reflotar el valor, que cayó de la barrera de los 20 dólares antes de la expropiación a los 13 dólares del día siguiente. De hecho, alcanzó un pico de más de 38 dólares en julio del año pasado, todo un respaldo a la nueva gestión.

Aunque, como indica el Ministerio de Economía del país, su beneficio de explotación –ebitda o ganancias antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones- haya mejorado un 13,3% en el segundo trimestre de 2015, los inversores no lo acaban de ver claro.