Uno de los fenómenos más particulares del circuito de festivales nacional volverá a tomar El Puerto de Santa María (9 al 11 de octubre) en su séptima edición. En crecimiento constante, el evento ha logrado forjarse una personalidad propia huyendo de grandes nombres y sirviendo de punto de encuentro entre artistas, público e industria.

Un festival con formato y espíritu como el texano South by Southwest (la cita que reune a cientos de músicos y a la industria en Austin) pero con el toque cañí y familiar que le puede dar el Puerto de Santa María en plena bahía de Cádiz. El concepto que propuso hace ya siete años el Monkey Week quizá era arriesgado, pero ahí ha residido su encanto. Un evento con personalidad propia que ha servido tanto al aficionado como al profesional (con clases, circuitos, charlas, presencia de organizadores internacionales) de punto de encuentro y que desde el 9 al 11 de octubre celebrará una nueva edición.

En cuanto al cartel, que nadie busque nombres mainstream en escenarios gigantescos y con récords de tropecientos mil asistentes en cada jornada. Sí a muchos grupos emergentes con ganas de agradar (a público… y a los muchos productores que también se dan cita), veteranos ya de vuelta que sólo hacen lo que les gusta y varios nombres a tener en cuenta para el futuro. Aquí algunas excusas más para acudir… si aún las necesitaras:

Mucho grupo de aquí

Alrededor de 120 bandas tocarán el fin de semana en El Puerto, muchas dos y tres veces en los diferentes escenarios. El cartel se nutre en su mayoría de bandas emergentes nacionales de diferentes estilos como rock, garage, black music, pop… con sitio también para veteranos o artistas ya más consolidados como Pájaro, Grupo de Expertos Sol y Nieve, Toundra, Julio de la Rosa… Un magnífico termómetro para medir el estado de la escena actual en España.

Joyitas internacionales

Porque el eslogan del evento, ‘descubre hoy las bandas del mañana’, también se refiere a fuera de nuestras fronteras. Con una importante representación latinoamericana, con bandas como los recomendables Fumaça Preta o AJ Davila, a otras latitudes entre los que se pueden destacar como ejemplos los garageros suecos Lucern Raze, cuyo líder ya hizo sus pinitos en EE UU (bajo el ala de la ‘casetera’ Burger records) girando con Thee Oh Sees, Khin Kang… También nombres más veteranos como el famoso productor Mike Vernon, Robbie ans Seth Beg Forgiveness o Steve Wynn (de The Dream Sindicate) se erigen como imperdibles.

Flamenco

No se entendería este festival sin un toque flamenco, aunque las propuestas se alejen de la raiz más tradicional. Por eso hay que destacar el acierto de colaborar con el Instituto andaluz de flamenco en su difusión. Propuestas como ‘Inside’ del bailaor Nino de Reyes, José Torres trío, Mixtolobo o el inclasificable Niño de Elche presentando el arriesgado Voces del Extremo (apunta a momentazo su actuación en el Teatro Pedro Muñoz Seca), algunos ejemplos.

Carácter propio

Una vez ya interesado por el festival, llama mucho la atención la estética, cartelería (como el que ilustra el artículo)… Este año viene de la mano del artista Daniel Sueiras. Un detalle más dentro de la particular atmósfera que rodea al evento. Uno de sus tradicionales protagonistas, el productor y músico Paco Loco, aporta tanto en la vertiente profesional como en la musical. Su grupo Los Jaguares de la Bahía o la actuación prevista junto a Mikel Erentxun, son algunas de las posibilidades de verle en acción. Esas, y el ya tradicional video de promoción del festival.

Gastronomía y rincones

Callejear por los rincones portuenses (o acercarse a las playas) es uno de los encantos, y el propio festival lo potencia colocando escenarios en lugares tan representativos como el muelle del ‘vaporcito’ (clásico barco del Puerto con mucha historia) o junto al castillo de San Marcos, y usando una bodega como la de Osborne de centro neurálgico de la que se bautiza este fin de semana como la Ciudad de la Música. Pero todo no será ir de concierto en concierto, ya que lo anterior sabrá mejor acompañado de pescaíto de la zona y regado con un buen Fino del Puerto, aunque corras el riesgo de que cada corto trayecto entre las salas pueda alargarse durante horas.