El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, considera que los casos de corrupción que han afectado a su partido son la principal causa del desgaste en apoyo popular que sufre el PP, por delante de la política de ajustes que ha conllevado la crisis económica. El mismo día en que el juez retira el pasaporte al ex vicepresidente económico del Gobierno, Rodrigo Rato, el actual jefe del Ejecutivo reconoce que su Gabinete podía haber sido más rápido y diligente en la lucha contra los escándalos de corrupción política.

Mariano Rajoy se ha presentado en la comida-coloquio organizado por el grupo Vocento con la idea de reivindicarse ante las críticas lanzada por su antecesor, José María Aznar, y admitir –aunque fuera a pequeña escala- algunas dosis de autocrítica, sobre todo en todo lo relativo a la lucha contra la corrupción. No deja de ser significativo que ese reconocimiento de errores propios se produce el mismo día en que su compañero de filas –Rodrigo Rato- comparece ante el mazo de la Justicia.

Consciente que el “caso Rato” pasará factura a los populares en las urnas, Rajoy admitió como cierta la acusación de que su Gobierno, tal vez, no ha actuado contra la lacra de la corrupción con la rapidez que la gravedad de los escándalos demandaba. En un tono más humilde de lo habitual -debido posiblemente a la cercanía de la cita con las urnas de diciembre-, el presidente del Gobierno reconoció que la corrupción pasa mayor factura a su partido que los ajustes derivados de la crisis económica.

Eso sí, el jefe del Ejecutivo quiso apuntarse varios tantos en materia de lucha contra los escándalos: en primer lugar, el paquete de medidas aprobado por su Gobierno en la lucha anticorrupción; y, en segundo, la independencia con la que, según él, ha actuado la Fiscalía y la Agencia Tributaria. De cualquier forma, Rajoy eludió contestar a la pregunta sobre cuál de la larga lista de escándalos –Gurtel, Púnica, Rato…- perjudica más al PP en las urnas.

También hubo en su discurso ciertas dosis de autocrítica cuando se refirió al órdago secesionista lanzado por el presidente de la Generalitat, Artur Mas. Según sus palabras, el Gobierno pudo haberlo hecho mejor ante el desafió catalán, “pero hemos actuado siempre con prudencia, proporcionalidad y sentido común, sin renunciar en ningún momento a los principios constitucionales que rigen la convivencia de todos los españoles”.

Rajoy intenta reivindicarse frente a las críticas de Aznar

Con todo, la intervención del jefe del Ejecutivo en el foro ABC fue un intento constante por reivindicar su figura ante los duros ataques lanzados en los últimos días por su antecesor en el cargo, José María Aznar. Ante las críticas del ex presidente del Gobierno por el hecho de que el PP ha salido trasquilado en las cinco últimas citas con las urnas, Rajoy respondió que su partido fue el más votado en los dos elecciones a nivel nacional que han tenido lugar durante su mandado: las europeas de 2014 y las municipales de 2015.

Ante la consideración de Aznar de que los populares están próximos a ceder la primacía del centro-derecha a Ciudadanos, el presidente del Gobierno respondió que él no ve, salvo al PP. a ninguna otra fuerza política capaz de avanzar en la recuperación económica. “Este Gobierno ha realizado la mayor labor de reforma de la historia de España”, respondió Rajoy al creador, precisamente, de la etiqueta “de centro reformista” con la que se bautizó al PP a principios de la década de los noventa, tras la absorción de la UCD.

Pese a todo, el jefe del Ejecutivo aseguró que intención no es polemizar con el ex presidente Aznar porque, según dijo, a lo que tiene que dedicarse fundamentalmente ahora es a convencer a los españoles acerca de por qué es bueno que gane el PP en las elecciones del 20 de diciembre.

Al ser preguntado si contará con Aznar en la campaña electoral, el presidente del Gobierno eludió responder. Ante la reiteración de la pregunta, Rajoy dijo, con su habitual retranca gallega: “Ya he respondido a la primera pregunta, a la segunda, a la tercera y a las siguientes”.

En cuanto a si considera que el expresidente José María Aznar es desleal por sus valoraciones públicas, Rajoy se limitó a decir: “Son inasequibles al desaliento. Y yo también”.