El escritor sueco Henning Mankell ha fallecido a los 67 años.

Mankell, autor de la saga de novelas negras protagonizada por el inspector Wallander y cuyos libros han sido traducidos a 40 idiomas, “se apagó apaciblemente esta noche en Gotemburgo”, en el oeste de Suecia, como consecuencia de una larga enfermedad, según ha informado este lunes la editorial sueca Leopard en su página de Internet. La noticia ha sido confirmada por la propia web del escritor.

La pesadilla de morir en unas arenas movedizas que tuvo de niño el escritor sueco Henning Mankell regresó cuando le diagnosticaron un cáncer, una enfermedad contra la que emprendió una lucha que este lunes ha terminado con su muerte y que dejó escrita en su último libro, su legado más personal.

Tal como recoge la agencia Efe, este temor atávico es el que da título a su libro, Arenas movedizas, publicado en España en septiembre por Tusquets, el último texto en el que el maestro de la novela negra, el creador de la saga policiaca del detective Kurt Wallander, tiraba del hilo de su recuerdos y memoria para hacer frente a esta enfermedad.

“Descenso a los infiernos”

Tras el diagnóstico, que fue para Mankell, según relata en el libro, un “descenso a los infiernos”, el escritor supo que quería escribir sobre su enfermedad; primero en artículos periodísticos y posteriormente en este libro en el que va intercalando recuerdos con sus pensamientos sobre la muerte, el miedo, la esperanza, las creencias pero, sobre todo, sobre la vida.

En sus escritos, el escritor recorbana la “certeza paralizante” de saber que tenía una enfermedad grave e incurable y el período de diez días y diez noches en el que intentó “no quedar paralizado por el miedo que amenazaba con destruir” toda su capacidad de resistencia. Mankell se refería así a su “lucha silenciosa para sobrevivir a las arenas movedizas” que eran “el agujero infernal del que, a la postre” consiguió librarse por unos meses.

Tras superar el impulso de rendirse, comenzó a leer libros sobre arenas movedizas y descubrió así que el relato sobre esas masas de arena capaces de arrastrar consigo a un hombre y matarlo era un mito: “Todas esas historias que se cuentan y lo que describen son una invención”.

Los libros se convirtieron en la mejor herramienta ante el “golpe mortal” que supuso conocer el diagnóstico de cáncer: “Coger un libro y perderme en el texto en los momentos difíciles ha sido siempre un modo de buscar alivio”, explica Mankell en su obra.

Junto a los libros, la fotografía de obras de arte y la música supusieron sus vías para apartar la vista de la enfermedad, según relata el autor.

Unos momentos de “caos emocional” en los que recordaba frecuentemente la niñez hasta que se percató de que la memoria es lo que le ayudaría a comprender y a encontrar un punto de partida para enfrentarse a esa “catástrofe”.

Recuerdos de la infancia, juventud y episodios de su vida, muchos de ellos de sus estancias en África, continente que visitó por primera vez hace cuatro décadas, y donde residía ocasionalmente, dieron pie a Mankell para reflexionar en el libro sobre la desigualdad, el medioambiente, la pobreza o la capacidad de elección de las personas.

Mankell lanzó su primera novela, Bergsprängaren (El rompedor de rocas), en 1973 y, casi dos décadas después, en 1991, publicó su primera novela de la serie del inspector Wallander, Asesino sin rostro. Desde entonces ha escrito, aparte de la serie de Wallander(que también ha sido llevada a la televisión), una veintena de novelas, una docena de libros infantiles, además de estar considerado un gran dramaturgo en su país y un destacado activista de izquierdas.  Estuvo casado con Eva Bergman, hija del cineasta sueco Ingmar Bergman.