La Concejalía de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid ha decidido no renovar en 2016 el contrato con las consultoras Standard & Poor’s y Fitch para auditar la deuda municipal. La decisión ha sido adoptada después de las dos últimas reuniones que mantuvieron los responsables del Ayuntamiento con las dos agencias auditoras el pasado mes de septiembre.

Según el diario La Marea, el concejal Carlos Sánchez Mato ha decidido no renovar los contratos que el consistorio de la capital tenía suscritos con las dos agencias de calificación, que habían sido firmados por los anteriores equipos de gobierno del Partido Popular encabezados por Alberto Ruiz-Gallardón y Ana Botella. Los contratos con Standard and Poors y Fitch fueron firmados en 2002 y prorrogados cada año con vigencia hasta el 31 de diciembre de 2015.

Asimismo, según la cadena SER, el equipo de Manuela Carmena mantiene que no habrá nuevas políticas de ampliación de la deuda porque el actual consistorio no tiene ninguna intención de embarcarse en grandes proyectos como los de las anteriores legislaturas, por ejemplo la M-30. Además, según la misma fuente, la Concejalía de Economía dio luz verde la semana pasada al pago anticipado de 365 millones de euros, un excedente presupuestario que, en cualquier caso, debían destinar por ley.

La resolución del concejal de Hacienda se produce tan sólo unos días después de que Standard and Poors rebajara la calificación de la deuda por la auditoría que Manuela Carmena quiere llevar a cabo en el Ayuntamiento. La agencia argumentó para justificar esta rebaja la incomprensión que les suscitaba lo que ocurriría si el consistorio declaraba una parte de la deuda ilegítima.

En declaraciones a Europa Press, Sánchez Mato aseguró que la calificación de la deuda por parte de la agencia no era más que un elemento de presión política contra el proceso de Auditoria de la Deuda: “Se trata de una actuación puramente política, consecuencia directa de la aplicación de los principios programáticos con los que Ahora Madrid obtuvo la confianza del pueblo de Madrid para alcanzar el gobierno de la ciudad”.

El equipo de Carmena, indica la SER, no quiere dejar las arcas del Ayuntamiento con superávit si eso supone recortar en políticas sociales, pero insiste en que no dejará de pagar la deuda que arrastra el consistorio, en la actualidad, ronda los 4.000 millones de euros. Tampoco contratará más a las agencias de calificación, que reciben unos 120.000 euros anuales desde el año 2004.

La ruptura del contrato, según la emisora, se produce después de las reuniones telefónicas con las dos consultoras. La Cadena SER ha tenido acceso a estas conversaciones en las que el equipo de Economía se enfrenta a las preguntas de Standars & Poor’s y Fitch y en ambos casos, según la misma fuente, se vivieron momentos de tensión. Las reuniones estuvieron centradas en la desconfianza de las calificadoras al pago de la deuda por parte del consistorio, recelosas y críticas con la auditoría interna que lleva a cabo el equipo de Carmena.