Poco le ha durado a la CUP su negativa tajante a apoyar la investidura de Artur Mas. La promesa de la presidencia el Parlamento autonómico, las poltronas de varias consejerías y el compromiso de suscribir pactos para la independencia de Cataluña han hecho que los miembros de la llamada Candidatura de Unidad Popular den marcha atrás, a la velocidad del rayo, en sus pretensiones iniciales. El pacto entre los independentistas de Junts pel Sí y los antisistema de la CUP está cada vez más cerca.

Un solo día de negociaciones –el pasado miércoles- y el presidente de la Generalitat tiene ya al alcance de la mano la reelección en la sesión de investidura en el Parlamento catalán. Según cuentan a SABEMOS fuentes del entorno nacionalista, Artur Mas no ha sido rácano en su oferta para convencer a la CUP: la presidencia del Parlamento catalán para el líder de los antisistema, Antonio Baños, varias consejerías en el nuevo Gobierno regional y pactos firmados para avanzar en el proceso que conduzca a la independencia de esa comunidad autónoma.

Los miembros de las Candidaturas de Unidad Popular pretenden salvar la cara exigiendo una “jefatura coral” de la Generalitat y más presencia de mujeres en el Gobierno regional. Así lo resumía a primera de hora de la mañana de ayer, en Catalunya Ràdio, la número dos de la lista antisistema, Anna Gabriel: “Tenemos toda la voluntad de entendimiento. Nadie ha hablado de enterrar a nadie y no pedimos la muerte política de Artur Mas”.

En su intento por salvar la cara ante la opinión pública catalana, los antisistema apuestan por un formato de ejecutivo menos presidencialista, que refleje la transversalidad del independentismo. En este sentido, la CUP pretende que se forme un gobierno excepcional, bajo una presidencia coral con “tres o cuatro” líderes, y más presencia de mujeres en el gabinete.

Los antisistema no se presentarán a las generales

En las conversaciones con Junts pel Sí, la CUP –que no se presentará a las próximas elecciones generales por considerar inútil su presencia en el Congreso de los Diputados- defiende que se acelere algunos pasos del proceso soberanista para blindar un punto de no retorno hacia la independencia antes de que se celebren las elecciones generales de diciembre. Con ello, se pretende evitar la subordinación a las “lógicas estatales”.

Por ejemplo, para los antisistema, el nuevo Parlamento autonómico debería aprobar una declaración no sólo de inicio del proceso hacia la independencia sino establecer una batería de propuestas para la desconexión política y legal de España, entre ellas la desobediencia a la ley educativa del anterior ministro del ramo, José Ignacio Wert.

Así las cosas, los principales dirigentes de Junts pel Sí acogieron las palabras de Anna Gabriel con plena satisfacción. Ayer, durante la primera reunión de la candidatura independentista en la Cámara catalana, se pudo ver a Artur Mas con un semblante de menos preocupación que en jornadas precedentes. No era para menos tras escuchar las palabras de Anna Gabriel.

La reunión de Junts pel Sí, que sirvió para una primera toma de contacto con la Cámara de los diputados debutantes, comenzó con un discurso inicial del cabeza de lista, en el que Raúl Romeva insistió en que hay un mandato claro para la independencia. Eso sí, ni una sola palabra de Romeva sobre la marcha de la negociación con la CUP: “Sobre cosas concretas de las conversaciones no hablaremos”, avisó el número uno de la candidatura independentista.

¿Quién manda en Junts pel Sí?

El encuentro fue acogido con interés por los medios de comunicación, por saber –sobre todo- cómo se repartirán las responsabilidades en un grupo tan heterogéneo como el de Junts pel Sí, que va desde los democristianos y liberales hasta los comunistas y sindicalistas. El gozo de la prensa quedó en un pozo: hasta la semana próxima no se sabrá quién manda en la fuerza mayoritaria en el Parlamento autonómico. Lo único que se pudo deducir de la reunión de ayer fue que la mesa presidencial la ocupaban Mas, Junqueras y Romeva, con éste en el centro de los otros dos.

La satisfacción de Junts pel Sí es directamente proporcional a la preocupación de otros grupos parlamentarios. El candidato de CatSíQueEsPot a la Presidencia de la Generalitat, Lluís Rabell, afirmó que la propuesta de la CUP de crear una Presidencia de la Generalitat coral es una forma folclórica de reconducir al presidente en funciones, Artur Mas, una vez más hasta el Govern.

“Me parece una tentativa imaginativa de reconducir al presidente Mas mezclado entre otra gente, pero no resuelve el problema de fondo que es la naturaleza del gobierno que se quiere reconducir”, dijo el número uno de la lista de Podemos, Iniciativa y Equo.

El PP tacha de estrambótica la propuesta de la CUP

Por su parte, el líder del PPC en el Parlament, Xavier Garcia Albiol, tachó de surrealista y estrambótica la propuesta de la CUP de una presidencia coral, “algo que no existe en ningún país democrático”, al tiempo que auguró que la ingobernabilidad en Cataluña derivará en nuevas elecciones en los próximos meses.

Mientras tanto, Quim Arrufat, un antiguo diputado de la Candidatura de Unidad Popular, da por hecho que si el partido de Artur Mas (CDC) lleva su presión al límite, la CUP acabará cediendo para evitar que el proceso soberanista descarrile, informa la agencia de noticias EFE.

Sin embargo, advirtió que forzar de esa manera a su antiguo partido a desdecirse de su compromiso de no investir a Mas conllevaría efectos negativos. En este sentido, puso en duda que, de un proceso que arrancaque así, pueda salir “una república, que sea creíble, democrática y para todos”.