Si no puedes con el enemigo, únete a él. Y si tienes dinero, cómpralo. La economía colaborativa está dejando de ser un coto privado para los nuevos emprendedores, y muchas compañías tradicionales también apuestan por introducirse en este tipo de negocio. Así lo cuenta a SABEMOS Jaume Suñol, country manager de Drivy, plataforma especializada en el alquiler de vehículos entre particulares.

La pregunta es obligada. Ante la reticencia de los sectores tradicionales con Uber, Blablacar y todo lo que huele a compartir y conectar usuarios, ¿qué sucede con el alquiler de coches entre particulares? ¿Cómo se lo toman las empresas que llevan toda la vida prestando y alquilando coches? Pues al parecer, en vez de ir tocando a la puerta de los tribunales, han decidido meter el hocico en el negocio del alquiler entre particulares. Así lo cuenta a SABEMOS el country manager de Drivy en España, Jaume Suñol.

Las empresas de alquiler tradicional también están viendo muchas oportunidades en esto de compartir y están entrando en el espacio de alquilar coches”. El misterio se evapora a las primeras de cambio. Jaume pone ejemplos como el de Europcar y la compra de Ubeeqo, o la compra de Zipcar por parte de Avis. Empresas tradicionales que han entendido que las personas quieren compartir, no solo desde el lado del usuario, sino como forma de ganar algo de dinero (esto nunca se debe ocultar).

El responsable de Drivy para España señala que la industria de la automoción ha cambiado tanto que todas las empresas entienden dicha transformación, y que por lo tanto se deben utilizar nuevas dinámicas, tanto de los que llegan nuevos (como su caso) o los que llevan años en el mercado.

¿Pero qué es Drivy y cómo genera dinero? El funcionamiento es sencillo. El argumento de Drivy es que muchas personas no usan el coche de forma habitual, y otras tantas les gustaría disponer de un vehículo, pero no de manera permanente. Y aquí surge la chispa de la no-nueva economía colaborativa. Una persona sube a la plataforma que alquila su coche, y otra ejerce esa opción de alquiler. Después llega el turno de hacer dinero. El 70% del gasto se lo lleva el usuario que alquila el coche, del otro 30%, más o menos se lleva la mitad Allianz, que es la aseguradora que se encarga de todos los trámites, y la otra mitad para Drivy.

Una cuestión de confianza

Como a cualquier usuario que preste su coche, o quiera hacerlo, surge una pregunta: ¿Me puedo fiar? La pregunta se la trasladamos a Jaume Suñol y la respuesta es un tanto ambigua. “El beneficio de Drivy es que somos los que más experiencia tenemos en Europa, el ejemplo francés da muestra de ello”. Es decir, sacan a relucir a su matriz en Francia, pero realmente no hay palabras que den tranquilidad a la hora de prestar el coche. Simplemente hay que confiar en dos factores: que el coche está asegurado y que el usuario se porte bien.

No obstante, Jaume es sincero y admite que al principio puede parecer que no se ve claro [el tema de la confianza], pero que una vez se prueba, tanto de una parte como la otra, se termina repitiendo. Al menos así lo demuestra el modelo de éxito que han tenido en Francia y que ahora pretenden replicar.

Evolución del negocio

“Empezamos en Barcelona y muy pronto llegaremos a Madrid, aunque lo importante para nosotros es llegar al equilibrio entre oferta y demanda, por eso en principio solo nos hemos centrado en un solo sitio, en este caso Barcelona. Y ahora lo que haremos es centrar la atención en Madrid, donde estaremos dentro de pocas semanas, y más adelante la intención es expandirse a nivel nacional”. Planes claros y concisos los que relata Jaume. Lógicamente la Ciudad Condal, como uno de los grandes puntos de turismo y ocio en España, centra este tipo de negocios, pero el resto de España también quiere compartir, y en este caso alquilar.

Pese a la entusiasta respuesta, desde Drivy asumen que para esta ampliación del negocio habrá que hacer campañas publicitarias y, no menos importante, terminar de entender las dinámicas de consumo de los españoles, que a veces son distintas a las de otros países. Aunque sin duda, según Jaume, para ellos lo más importante, incluso por encima del número de vehículos disponibles, es que se desarrolle una comunidad muy activa. Ese será el principio de todo.

En este sentido, la cifra a la que esperan llegar próximamente es de 1.000 coches y 500 usuarios (actualmente 120 coches y 600 usuarios). A partir de ahí será cuando empiecen a vislumbrar la verdadera salud de Drivy, dado que habrá un número importante de vehículos y personas que puedan conectarse.

Una competencia que crece

De los “viejos y los nuevos”. La competencia para Drivy procede de todos los lugares. Por un lado tiene que intentar que sus precios (que lo ponen los usuarios) sean competitivos para que su comisión sea más interesante, pero a su vez tienen que ser bajos para diferenciarse de los negocios tradicionales.

Así, Jaume destaca que Drivy tiene muchos más criterios a la hora de poner en alquiler el vehículo. Además, en el turno de ensalzar su negocio, también presume de que en breve tendrán “contrato móvil”, esto es que no hará falta imprimir el acuerdo que firman entre ambas partes a la hora de alquilar.

Por último, destaca que ellos buscan diferenciarse en el tipo de alquiler. Cree que no pueden competir directamente con algunos negocios de mayor tamaño, por lo que buscan enfocarse a los alquileres de fin de semana o para actos eventuales.