La número dos de la CUP en las elecciones catalanas, Anna Gabriel, ha propuesto este jueves que el nuevo Govern catalán tenga una “presidencia coral”, con “tres o cuatro perfiles con un peso equivalente” que compartan el poder, sin que eso implique “enterrar” políticamente a Artur Mas.

En declaraciones a Catalunya Ràdio recogidas por la agencia Efe, Gabriel ha negado que una de las condiciones de la CUP para alcanzar un pacto con Junts pel Sí para la gobernabilidad en Cataluña sea la retirada de Mas: “Nadie ha hablado de enterrar a nadie, no pedimos la muerte política de Mas”. “Hablemos de qué papel puede tener”, ha añadido Gabriel, que ha emplazado a CDC a “no emitir la señal de que el proceso está en peligro por una persona”.

La CUP, según Gabriel, apuesta por un formato de gobierno “menos presidencialista”, que refleje la “transversalidad del independentismo” y en el que haya más presencia de mujeres. Cada vez que se barajan candidatos, ha criticado (citada por Europa Press), “se pasa del número uno (de la candidatura) al tres, y del tres al cinco porque nos saltamos las mujeres”. “Tenemos en la cabeza quién puede presidir este Govern excepcional”, ha apuntado, aunque aclarando que la CUP no ha puesto aún ningún nombre sobre la mesa.

Asimismo, según Anna Gabriel, en las conversaciones con Junts pel Sí, que se han iniciado en los últimos días, la CUP también defenderá que se “aceleren” algunos pasos del proceso soberanista para “blindar un punto de no retorno” hacia la independencia antes de que se celebren las elecciones generales, para evitar así la “subordinación a las lógicas estatales”.

Por ejemplo, ha precisado, el nuevo Parlament debería aprobar una declaración no sólo de inicio del proceso hacia la independencia sino que “establezca una batería de propuestas para la desconexión política y legal” de España, entre ellas desobedecer a la ley Wert. “Debe ser un mensaje inequívoco para que nos reconozcan como soberanos”, ha afirmado Gabriel, que ha dado por hecho que la CUP no se presentará a las generales porque considera “inútil” su presencia en el Congreso.