El escándalo automovilístico del Grupo Volkswagen tiene unas connotaciones jurídicas muy graves y un efecto bola de nieve que puede hacer peligrar su viabilidad futura. A las reclamaciones de las administraciones públicas de todos los países afectados, se les suma las reclamaciones colectivas de abogados en los EEUU y España se une a ellos a través de Denunciascolectivas.com .

Esta plataforma acaba de lanzar la primera denuncia colectiva para buscar una compensación a este engaño reconocido por el propio grupo automovilístico.

Según los letrados de Denuniciascolectivas.com, la repercusión jurídica de este caso de manipulación a gran escala puede llevar a la nulidad del contrato de compraventa del vehículo, lo que implicaría por parte de la compañía la devolución del importe percibido, y la pertinente entrega del automóvil por parte del comprador.

Esta acción es posible al darse el vicio de consentimiento prestado en su día por el comprador (reflejado en el art. 1.265 y ss. del Código Civil). Para ello hay que tener en cuenta que con carácter general se ha vulnerado la normativa de obligaciones y contratos, puesto que se ha producido un engaño en la contratación con vicio de la voluntad de los compradores. Los modelos implicados pertenecen a Seat, Volkswagen, Audi, Skoda y Volkswagen vehículos comerciales con motores diesel de la familia EA 189 afectados por el software malicioso diseñado para manipular las emisiones de CO2.

Además habría que añadir una compensación por daños y perjuicios considerando los daños morales, teniendo en cuenta la depreciación del coche por el mero hecho de la duda generada, o el sobreprecio pagado por una tecnología inexistente.

Los daños colaterales

Demasiados ingredientes jurídicos que no acaban en la reclamación de los particulares. Los servicios de Inspección Técnica de Vehículos (ITV) se ven afectados igualmente al evaluar de forma incorrecta las emisiones de gases. O la competencia desleal frente al resto de marcas, consistente en ofrecer al público modelos manipulados y publicitar unas características falsas, lo que unido a los beneficios fiscales de ciertos modelos les han situado en una posición de mercado más ventajosa y atractiva para los compradores. No es descartable que otras marcas ejerciten acciones contra Volkswagen, el daño existe y puede ser de magnitudes inimaginables hasta la fecha.

Además, el sector del automóvil, en especial el de los vehículos diesel, se verá resentido por el fraude, generándose desconfianza y caída de ventas para este tipo de motorización. Por no hablar de los daños al medio ambiente conocidos y consentidos por el fabricante, que afectan a la salud pública de la población con carácter general.

Todo un tsunami de implicaciones jurídicas que puede tener mayores consecuencias que las que se han evaluado hasta el momento.