Si has hecho doble clic en la noticia, seguro que no puedes seguir leyendo este texto. El resultado te molestará.

Estamos asistiendo a una auténtica avalancha de locuras con el click-bait, una auténtica plaga bíblica que está haciendo estremecerse los cimientos de la red.

Básicamente, es el uso de titulares cebo para atraer la atención de los lectores. La definición de Wikipedia (que no está aún disponible en castellano) indica que este término es peyorativo (sí, creedme) y no puedo estar más de acuerdo. Si bien ya hemos hablado por aquí sobre Buzzfeed y que su modelo no es el adecuado para la prensa, parece que no se nos hace caso. Y no se nos hace caso por una sencilla razón: parece que el éxito de Buzzfeed está en esa supuesta creatividad y no en lo que lleva detrás: noticias y opiniones sesudas sobre temas que no encuentran cabida en ningún otro lado, un equipo técnico que haría palidecer a muchas empresas netamente TIC europeas y mucho análisis para saber desde dónde llegan las visitas… y cómo mantenerlas una vez que han entrado.

Pero el daño ya está hecho. Y lo están recogiendo varios medios en sus redes sociales con publicaciones en las que vemos cosas como WTF, espera que abra sus alas (el nuevo modelo de Tesla), atentos a la isla extremeña (para hablar del AVE) o una de mis favoritas en los últimos días: un “pues eso” para acabar enlazando la llegada del supermercado de Amazon.

Si tomáramos ese modo de titular en redes sociales y lo lleváramos directamente al medio, parte de la portada de este medio sería hoy así:

 

 

El problema, para mí, es más de fondo de lo que nos podemos imaginar. Ante la falta de interés de muchas noticias, especialmente por esa afirmación de que los grandes medios están sesgados y mediatizados por la publicidad, hay que recurrir a ciertos ganchos para mantener el ritmo de visitas. Y ante lo difícil de conseguir que lo último viral capte visitas simplemente diciendo “ésta es la última cosa viral”, recurrimos a ganchos que finalmente acaban considerando al usuario (lector en este caso) como un idiota, prostituyendo lo que es una llamada a la acción, un auténtico arte que en esta era de Internet hemos de respetar, especialmente cuando lo que se busca es que los usuarios se conviertan en algo: en consumidores de lo que quiera que sea la actividad de la web.

Por favor, seamos serios y tratemos al usuario como alguien que sabe leer. Y que controla sus esfínteres de manera autónoma sin tener que ser consciente de ello.