En menos de dos meses, la patronal Confebus sienta ante el juez a la plataforma para compartir coche Blablacar y denuncia a Renfe ante Competencia. Las compañías de autobús creen que la fuerte caída de sus viajeros en los últimos años se debe a la competencia desleal y a las ayudas públicas a otros modos de transporte.

El único secreto del autobús para atraer clientes era ser el modo de transporte más barato. Más barato que el avión, más barato que el tren y más barato que el coche particular. El sector del autobús siempre ha tenido como gran arma competitiva el bajo precio de sus billetes. Y ahora que sus rivales (los de siempre y otros nuevos) entran a competir también por precio, el transporte en autobús no deja de perder terreno.

Las compañías de autobús llevan años perdiendo viajeros en las líneas de larga distancia. La competencia de las nuevas rutas de AVE, del empuje de las aerolíneas de bajo coste, y también de las plataformas online de economía colaborativa han ido achicando su público potencial y, de paso, también su clientela real. Y la patronal del sector Confebus –fruto de la unión de las asociaciones tradicionales Fenebus y Asintra- ha decidido declarar la guerra a los competidores que, según su criterio, se benefician de ayudas públicas irregulares o ejercen una competencia desleal aprovechando vacíos legales.

En menos de dos meses, Confebus ha presentado una demanda y llevado a los tribunales a Blablacar, la plataforma online para compartir coche, y ha denunciado ante las autoridades de competencia a Renfe. El sector del autobús, asediado por los bajos precios que ofrecen tanto Blablacar y (en otro orden de magnitudes) también Renfe, ha optado por lanzar una estrategia de litigios para defender su negocio ante esa presunta competencia desleal… e ilegal.

Contra Renfe por tirar los precios AVE

La Confederación Española de Transporte en Autobús presentó ayer mismo una denuncia contra Renfe ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) por presuntas prácticas de abuso de posición dominante. La patronal de las empresas de autobús considera que Renfe Viajeros, la operadora pública de tren, trata de expulsar a sus competidores en el transporte de pasajeros vendiendo sus billetes por debajo de precio real.

“Renfe desarrolla una política comercial muy agresiva, que podría derivar en prácticas abusivas al aplicar precios inferiores a los costes reales”, dijo ayer en rueda de prensa Rafael Barbadillo, copresidente de Confebus. Renfe implantó en febrero de 2013 una nueva política de tarifas bajas en AVE y en rutas de larga distancia, con rebajas de entre el 11 y el 70%. “Con estos precios predatorios provoca la expulsión de otros operadores”, ha dicho, subrayando que Renfe se beneficia de su condición de compañía de titularidad pública para aguantar sin problemas las pérdidas que genera bajar de esa manera los precios.

Entre los operadores que quedarían en fuera de juego, se encontrarían muy fundamentalmente las empresas de autobús, dado que su nicho de mercado tradicional son los pasajeros que se pueden ver muy influidos en su decisión por los precios del billete. “No tenemos nada en contra del AVE. Desde 1992 hemos convivido perfectamente porque estaban bien definidos nuestros nichos de mercado”, subrayó Barbadillo. “Nuestro público es muy sensible al precio. El servicio del AVE es impecable, pero no puede ser a cualquier precio”.

Y es que, según denuncia la patronal Confebus, sólo en 2013 el sector del autobús habría perdido 1,4 millones de viajeros, mientras que Renfe incrementó en 3,25 millones su cifra de pasajeros en los servicios de largo a distancia. Pero pese a elevar su tráfico de pasajeros, Renfe habría agravado las pérdidas de sus servicios de AVE y larga distancia desde los 63 millones de euros de 2013 hasta los 139 millones el año pasado como consecuencia de haber tirado sus precios.

Subvenciones cruzadas entre servicios de Renfe

En paralelo, las compañías de autobús también consideran que Renfe incurre en prácticas irregulares al ofrecer paquetes ilícitos de viajes, dado que los pasajeros de AVE disponen de billetes gratuitos en el servicio de Cercanías, “mientras que otros modos de transporte, como el autobús, no gozan de esa gratuidad”, criticó Barbadillo.

Una práctica, además, que provocaría un problema de subvenciones cruzadas en servicios de transporte que no pueden recibirlas. Según Confebus, las líneas de AVE y larga distancia -que son servicios comerciales que no pueden recibir ayudas públicas- las estarían percibiendo al proporcionar billetes gratuitos de Cercanías –que son servicios considerados de interés público y subvencionados-.

Las compañías de autobús solicitan a la CNMC que investigue estas prácticas con el objetivo de que las paralice y, en su caso, que abra el consiguiente expediente a Renfe para determinar si merece ser sancionada (la sanción podría ascender hasta un 10% de sus ingresos anuales).

Batalla también contra Blablacar

En paralelo, Confebus tiene abierto otro frente legal y ha demandado a Blablacar por competencia desleal. La patronal del autobús y la plataforma para compartir coche se verán las caras este jueves ante el juez. El juzgado número 2 de lo Mercantil de Madrid –el mismo que decidió suspender la actividad del servicio de taxis alternativos de Uber- tendrá que decidir si aplica medidas cautelares ahora sobre Blablacar y prohíbe continuar con su servicio.

El negocio de Blablacar es ejercer de intermediario entre particulares que quieren compartir gastos en un viaje en automóvil. El dueño del coche anuncia un trayecto que tiene previsto hacer, otro viajero se ofrece para compartir coche y compartir gastos del viaje, y Blablacar propone un precio del trayecto y cobra una comisión del 10% al pasajero que se sube al vehículo de otro. En principio, economía colaborativa de manera estricta. En principio, economía colaborativa que no se parece al servicio de taxis ilícitos de Uber.

Sin embargo, Confebus considera que muchos de los conductores que ofrecen su coche en Blablacar van mucho más allá de un mero interés por compartir gastos y estarían realizando varios trayectos diarios en rutas concretas, con lo que su actividad pasaría de la economía colaborativa a la actividad profesional de transporte de pasajeros por carretera.

Según un estudio de Confebus –adelantado por El Mundo cuando desveló la demanda contra Blablacar-, el pasado puente de mayo en la plataforma se ofrecían 164 coches para la ruta Madrid-Valencia, 203 para Madrid-Murcia; y 153 en Madrid-Alicante. Y los precios que tenían que pagar los pasajeros por compartir coche eran unos 10 euros más baratos que el viaje en autobús en todos los casos.

La demanda de Confebus subraya que Blablacar estaría así ejerciendo una competencia desleal, dado que no se trataría sólo de una fórmula para compartir gastos, sino que habría conductores profesionales que estarían percibiendo remuneraciones directas sin contar con la autorización administrativa preceptiva.