Confebus denuncia a Renfe en la CNMC por ofrecer tarifas por debajo de los costes reales para expulsar a sus rivales por carretera y por utilizar un sistema de subvenciones cruzadas para favorecer al AVE.

El sector del autobús vive un mal momento. La competencia de las nuevas líneas de AVE, de las aerolíneas de bajo coste, y también de las plataformas online de economía colaborativa han ido achicando su público potencial y, de paso, también su clientela real. La patronal del sector, Confebus, ha optado por lanzar una estrategia de litigios para defender su negocio ante iniciativas de sus rivales que podrían considerarse competencia desleal… e ilegal.

Tras solicitar la suspensión cautelar la plataforma para compartir coche Blablacar –esta misma semana se ven las caras ante el juez-, la Confederación Española de Transporte en Autobús ha presentado hoy una denuncia contra Renfe ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) por presuntas prácticas de abuso de posición dominante.

La patronal de las empresas de autobús considera que Renfe Viajeros, la operadora pública de tren, trata de expulsar a sus competidores en el transporte de pasajeros vendiendo sus billetes por debajo del coste real desde que pusiera en marcha, en febrero de 2013, su nueva política de tarifas bajas en el AVE y en otros servicios de larga distancia, con rebajas de entre el 11 y el 70%.

“Renfe desarrolla una política comercial muy agresiva, que podría derivar en prácticas abusivas al aplicar precios inferiores a los costes reales”, ha explicado hoy en rueda de prensa Rafael Barbadillo, copresidente de Confebus. “Con estos precios predatorios provoca la expulsión de otros operadores”, ha dicho, subrayando que Renfe se beneficia de su condición de compañía de titularidad pública para aguantar sin problemas las pérdidas que genera bajar de esa manera los precios.

Entre los operadores que quedarían en fuera de juego, se encontrarían muy fundamentalmente las empresas de autobús, dando que su nicho de mercado tradicional son los pasajeros que se pueden ver muy influidos en su decisión por los precios del billete. “No tenemos nada en contra del AVE. Desde 1992 hemos convivido perfectamente porque estaban bien definidos nuestros nichos de mercado”, ha dicho Barbadillo. “Nuestro público es muy sensible al precio. No podemos estar de acuerdo con la política comercial de Renfe. El servicio del AVE es impecable, pero no puede ser a cualquier precio.

Y es que, según denuncia la patronal Confebus, sólo en 2013 el sector del autobús habría perdido 1,4 millones de viajeros, mientras que Renfe incrementó en 3,25 millones su cifra de pasajeros en los servicios de largo a distancia. Pero pese a elevar su tráfico de pasajeros, Renfe habría agravado las pérdidas de sus servicios de AVE y larga distancia desde los 63 millones de euros de 2013 hasta los 139 millones el año pasado como consecuencia de haber tirado sus precios.

En paralelo, las compañías de autobús también consideran que Renfe incurre en prácticas irregulares al ofrecer paquetes ilícitos de viajes, dado que los pasajeros de AVE disponen de billetes gratuitos en el servicio de Cercanías, “mientras que otros modos de transporte, como el autobús, no gozan de esa gratuidad”, ha criticado Barbadillo.

Una práctica, además, que provocaría un problema de subvenciones cruzadas en servicios de transporte que no pueden recibirlas. Según Confebus, las líneas de AVE y larga distancia -que son servicios comerciales que no pueden recibir ayudas públicas- las estarían percibiendo al proporcionar billetes gratuitos de Cercanías –que son servicios considerados de interés público y subvencionados-.

Las compañías de autobús solicitan a la CNMC que investigue estas prácticas con el objetivo de que las paralice y, en su caso, que abra el consiguiente expediente a Renfe para determinar si merece ser sancionada (la sanción podría ascender hasta un 10% de sus ingresos anuales).