La candidatura de confluencia Catalunya Sí que es Pot ha ido a la baja y las encuestas apuntan a que se disputará la tercera plaza con el PSC. Rabell está lejos de poder alcanzar a Ciudadanos, cuya campaña contenida parece haberle consolidado como segunda fuerza en la región. Iglesias cree que los que no tenían claro a quién votar “pueden cambiar el guion” y lanzar a su partido.

Cataluña ha pasado en pocos meses de ser uno de los lugares donde mejores expectativas tenía Podemos al escenario que puede contemplar el primer gran naufragio del partido de Pablo Iglesias. La alianza con ICV, EUiA y Equo tejida para el 27-S no ha cuajado como se esperaba, el liderazgo de Lluís Rabell no ha funcionado y el intento de imponer el debate social por encima del identitario ha sido infructuoso. En esas condiciones, Catalunya Sí que es Pot se daría con un canto en los dientes si hoy logra quedar por encima del PSC y en disposición de jugar un papel relevante en la nueva legislatura. Aunque no se mejoren sustancialemente los guarismos que ICV alcanzó en 2012 en solitario.

Una ‘Catalunya en Comú’ disputaría la victoria a la ‘llista del president’, titulaba El Periódico la pieza sobre el sondeo que publicó a finales de junio. Entonces la candidatura de la confluencia aún no estaba cerrada y Artur Mas impulsaba una lista para concurrir junto a miembros de la sociedad civil y evitar el hundimiento que todos los estudios pronosticaban a Convergència. Dicha lista del presidente obtendría 33-35 escaños, por los 30-31 que se asignaban a una alianza como la que negociaban Podemos e ICV.

La candidatura de confluencia ha pasado de obtener en los sondeos 30-31 escaños a 12-14 en tres meses.

Pero desde entonces todo se torció. La inclusión de ERC en la lista de Mas echó por tierra la posibilidad de optar a la victoria, la polarización identitaria fue en aumento y Catalunya Sí que es Pot ha ido cayendo en las encuestas de forma continua, atrapada en su ambigüedad de defender una consulta pero no la independencia. El último sondeo, publicado este viernes en Andorra, le augura 12-14 diputados, un bajón considerable frente a los 18-19 que obtenía en el CIS al inicio de la campaña. Y menos de la mitad de los asignados por GESOP a finales de junio.

Íñigo Errejón se trasladó hace tres semanas a Cataluña para pilotar personalmente la estrategia electoral, desarrollada por equipos donde Podemos, ICV y EUiA participan en igualdad de fuerzas. Se ha tratado de poner el acento en los problemas sociales y en movilizar a los ciudadanos que tradicionalmente no se sienten concernidos por las elecciones autonómicas. Todo indica que la participación será record -el voto por correo ha aumentado un 56%; el 97% de los electores se decía dispuesto a ir a las urnas en la encuesta del CIS- y en eso tiene puestas sus esperanzas el partido de un Pablo Iglesias que se ha volcado en la campaña.

Todo el partido volcado

Al igual que han hecho los otros partidos nacionales, Podemos ha movilizado a todas sus filas y por los mítines de Sí que es Pot han pasado Pablo Echenique, Teresa Rodríguez, Juan Carlos Monedero, Irene Montero o Miguel Urbán. La hiperactividad de la formación morada ha eclipsado a los líderes de ICV y EUiA y quizá ese desaprovechamiento de figuras como Joan Herrera, Joan Coscubiela o Joan Josep Nuet sea otra de las causas que explican el aparente pinchazo de la confluencia.

Las últimas manifestaciones de Podemos han evidenciado preocupación por esas malas expectativas. Iglesias ha querido ganar espacio dando cancha a la posibilidad de que ERC rompa la lista independentista para explorar un pacto de izquierdas junto a Sí que es Pot, la CUP y el PSC. Además, no ha dudado en cantar o en ‘hacer el indio’ para colocar sus mensajes, ha recabado el respaldo de Alexis Tsipras y ha lanzado una ofensiva para vender la marca con que concurre su partido el 27-S, pues en sus filas están convencidos de que los malos augurios demoscópicos se deben en gran parte a que el electorado no conoce a Catalunya Sí que es Pot.

“Salid a la calle estas 48 horas que quedan, hablad con todo el mundo”, rogó Sí que es Pot en el cierre de campaña.

“Hay un 30% de personas que no tiene decidido su voto y en parte es porque todavía no nos conocen”, exclamó en el mitin de cierre de campaña Jessica Albiach, número siete de la lista barcelonesa. Albiach asumió de forma implícita el escaso éxito de su campaña y rogó al auditorio: “Por favor, salid a la calle estas 48 horas que quedan, hablad con todo el mundo, convenced a los indecisos, es nuestra responsabilidad, si no lo hacemos nosotros y nosotras no lo hará nadie”. Pidió “apurar hasta el final” y utilizar la jornada electoral para “seguir mandando mails, seguir mandando whatsapps” a familiares, amigos y conocidos.

También Errejón acabó su intervención de una forma parecida. “Puede haber gente que todavía no conozca el nombre [de Catalunya Sí que es Pot], que se haga un lío (…) tenéis que hacer de voceros, de portavoces del cambio político”, alentó a los suyos. Y, como haría Iglesias poco después, blandió la papeleta de la candidatura clamando que es “la de la Cataluña del sí se puede y hay que contárselo a todo el mundo porque quedan tres días y no lo van a hacer los poderosos”.

El líder de Podemos, por su parte, se refirió a los que “pueden cambiar el guion el domingo”, los que “se lo están pensando”, “se ven ajenos pero son los protagonistas”. “Son ese 30% de los que van a votar y que no han decidido su voto”, el nicho al que se aferra Sí que es Pot evitar el primer naufragio electoral de Iglesias, 16 meses después de irrumpir en las europeas con cinco escaños y contra todo pronóstico.

Quien aparece inalcanzable es Ciudadanos. El partido de Albert Rivera ha aprovechado el viento a favor de las encuestas para desarrollar una campaña muy contenida, sin estridencias ni salidas de tono, centrada en no cometer errores. Las encuestas han detectado una tendencia al alza que coincide con los estudios internos. Si se cumplen, Inés Arrimadas obtendrá hoy entre 20 y 25 escaños y se convertirá en la líder del segundo grupo más importante del Parlament.