La temperatura de la campaña electoral en Cataluña subió ayer muchos grados motivada por la actitud de los independentistas tanto en la calle como en la prensa. Los insultos con los que los secesionistas recibieron al presidente del Gobierno en Reus y el editorial conjunto que un centenar de medios catalanes publica hoy a favor de los planes de Artur Mas tensaron al máximo la campaña. Los insultos al jefe del Ejecutivo rompen la convivencia pacífica con la que se desarrollaba el proceso electoral, mientras que el editorial conjunto pone en evidencia que los medios catalanes vuelven a ponerse al servicio del órdago secesionista.

Rajoy no lo pasó bien en Reus. Decenas de vecinos recibieron al presidente del Gobierno al grito de independencia. Estaba previsto que paseara en la plaza Prim junto al candidato a las elecciones catalanas, Xavier García Albiol, pero en el último momento se cambió el recorrido y Rajoy apareció en la calle Llobera.

Al ver que las cámaras entraban en dicha calle para esperar a Rajoy y Albiol, decenas de personas salieron tras los periodistas al encuentro de ambos dirigentes. Al verlos profirieron insultos. Les llamaron fascistas, al tiempo que gritaban independencia y fuera de aquí, informa la agencia Europa Press.

En la plaza se concentraron medio centenar de independentistas con la pancarta “Limpiemos Reus de políticos racistas, neoliberales y banqueros”. Después se unieron otros colectivos, como la Plataforma de Afectados por la hipoteca (PAH) y numerosos vecinos. Rajoy apenas recorrió la mitad de la calle Llobera, sin entrar en ningún comercio. Dio media vuelta en pocos minutos.

Sólo le dio tiempo de hacerse tres selfies y saludar a algún vecino mientras regresaba a toda prisa a su coche oficial rodeado de su servicio de seguridad, la prensa y los vecinos que le increpaban.

Durante el acto electoral que siguió al frustrado paseo por Reus, Albiol advirtió que nadie nos va a prohibir que llevemos la bandera catalana y la española. “Por mucho que quieran, no las vamos a esconder”, aseguró el cabeza de los populares en las elecciones del domingo.

Por su parte, Rajoy no quiso referirse al incidente. Sí al hizo un llamamiento al voto para el PP con el objetivo de frenar el independentismo y acabar con la inestabilidad y la incertidumbre. “Si te callas, ellos van a ganar“.

Además, el presidente del Gobierno atacó a los soberanistas, mientras pedía la movilización de los no nacionalistas, para que le digan al presidente catalán, Artur Mas: “Tú no eres Cataluña. Cataluña somos todos y todos somos iguales”.

La prensa catalana, de nuevo al servicio de Artur Mas

Por otra parte, ayer se supo que un centenar de publicaciones y medios digitales de la Federación de Asociaciones de Editores de Prensa, Revistas y Medios Digitales, de la que forman parte quinientos medios, publica hoy un editorial que arremete contra los medios “del Estado”, se pone al servicio de los fines secesionistas y anima a los catalanes a acudir masivamente a las urnas.

Bajo el lema Voteu en gran (Votad en grande), la federación defiende la democracia y la libertad de prensa y denuncia las intolerables presiones hacia los medios públicos y la actitud de los medios del Estado que pretenden crear un clima informativo irrespirable.

El objetivo es dejar claro que la catalana es una sociedad madura, que confía en sí misma para la construcción del propio futuro y llamar la atención por la actitud agresivamente propagandística de los medios “del Estado” que pretende hacer irrespirable el clima informativo de la campaña.

El editorial, que quiere dejar claro a los ciudadanos que no hay nada que no se pueda decidir a través de las urnas, sostiene que los proyectos políticos deben presentar propuestas para la sociedad y no amenazas de supuestas venganzas orquestadas.

No es la primera vez que los medios catalanes publican un editorial conjunto, algo absolutamente excepcional en el mundo de la prensa. En el año 2009, la práctica totalidad de medios catalanes se hicieron eco en sus páginas de un artículo dirigido a la opinión pública española, en el que se exponía la inquietud de amplios sectores de la sociedad ante la posibilidad de una sentencia fuertemente restrictiva del Tribunal Constitucional respecto a la reforma estatutaria, como así ocurrió meses después.