A pesar de que la oposición, los sindicatos y los profesionales de la Sanidad coinciden en denunciar muchas de las actividades del grupo Quirónsalud, el Partido Popular parece dispuesto a llegar a las elecciones generales de diciembre sin dejar de apoyar al conglomerado sanitario que dirige Víctor Madera y al que sus afines dentro del partido, han dado crédito ilimitado durante la legislatura que ya termina. La negativa a retocar la sanidad madrileña para salvar los hospitales de Puerta de Hierro y El Escorial, o la permisividad de Tomás Burgos, secretario de Estado de la Seguridad Social, en lo que respecta a la consolidación del monopolio de la prevención laboral, a pesar de que provocará la pérdida de muchos empleos, son sólo algunos ejemplos de cómo en las filas de Mariano Rajoy todavía hay quienes están dispuestos a apoyar hasta el final, perjudique o no a la organización, al hombre en España del fondo CVC.

Dicho apoyo se ha instrumentado, principalmente, en la Comunidad de Madrid, el principal polo de poder regional del PP, donde el apoyo recibido por Esperanza Aguirre primero, Ignacio González después y hoy, al parecer, Cristina Cifuentes, ha sido constante. Aguirre y González promovieron y apoyaron la construcción del Hospital de Collado-Villalba, una aberración dentro del sistema sanitario madrileño. Cifuentes, a pesar de estar en minoría en la Asamblea y de tener una propuesta no de ley sobre la mesa que la exige distanciarse de Madera y devolver dicho centro a la Sanidad pública, se está mostrando sospechosamente reticente a hacerlo.

“Vamos a mantener el modelo de gestión de los hospitales actuales, porque es un modelo que está funcionando”, subrayaba Cifuentes recientemente. Pero los hechos la contradicen. El portavoz de Sanidad del Partido Socialista de Madrid, José Manuel Freire, uno de los mayores críticos con dicho hospital, nunca ha dejado de afirmar que la gestión privada de este hospital daña a otro centro, el de Puerta de Hierro, al que priva del 25% de la población a la que atendía. “No sólo la normal, sino también la especializada”, y subrayó que cualquier político comprometido con el buen funcionamiento de la gestión sanitaria en el noroeste de Madrid lo tendría claro. “Es mejor hacerlo ahora que acaba de empezar a funcionar que más adelante”, precisó. “La empresa tiene muchas razones para querer negociar. En realidad, entre 515 y 615 millones de razones, llámalas euros si quieres, que recibe de la Comunidad de Madrid. Hay motivos para buscar un acuerdo sin llegar a una rescisión traumática”, explicaba recientemente Freire a SABEMOS. “Por Collado-Villalba ingresa 62,8 millones de euros, es sólo un 10-12% de su facturación con la sanidad madrileña, es sensato para ellos negociar y más teniendo en cuenta la decisión de hoy de la Asamblea”, subrayó el portavoz socialista en materia sanitaria, quien no dudó en atribuir a la Comunidad de Madrid “razones gurtélicas o púnicas” para su puesta en marcha. 

En declaraciones recogidas por EFE, la diputada de Podemos Mónica García se pronunciaba en un sentido similar: “Es difícil reunir en un solo hospital incompetencia, falta de planificación, dejación de responsabilidades, derroche de dinero público y falta de control (…) La planificación no se basó en la necesidad de la población ni en el uso eficiente de recursos (…) sino sólo en ver cómo se repartía el pastel”. Desde su partido se ha anunciado que irán más allá de Collado-Villalba y que presentarán una iniciativa en la Comisión de Sanidad para que se realice una auditoría sanitaria que estudie la actividad de dichos centros.

¿Se trata quizá de una opinión exclusiva de la oposición? No. Ciudadanos, que apoyó la investidura de Cifuentes, coincide con el PSM y con Podemos. El portavoz en materia de Sanidad de este partido, Daniel Álvarez, reputado gestor sanitario, exponía una opinión similar recientemente: “El centro que se lleva la palma de la falta de justificación es el de Collado Villalba. Se creó un magnífico hospital como el de Puerta de Hierro, trasladando un centro con una amplia trayectoria, y se incrementaron las camas. E incluso habiendo otro hospital cercano, como el de El Escorial, se construye el de Collado Villalba. No tenía mucho sentido”.

La cuestión es qué va a hacer Cifuentes. ¿Mantener el pacto tácito de apoyo a Quirónsalud y sus predecesores, fans de hacerse fotos en obras con Víctor Madera? Por el momento, sus declaraciones apuntan a que va a dejar las cosas como están todo el tiempo que pueda, ya por decisión propia ya por imposición de su partido. Freire es más optimista: “Cifuentes gobierna con un voto de diferencia y al final entrará por el aro. El día que colme el vaso dejará de ser presidenta porque perderá legitimidad. Nadie puede gobernar ignorando al Parlamento. Algo tendrán que hacer. En la Comunidad de Madrid nada volverá a ser como fue en los tiempos en los que el PP estaba corroído por la oposición y gobernaba con desprecio”, explicaba a SABEMOS.

El escándalo de la privatización laboral

A los problemas de Quirónsalud con sus planes privatizadores le han acompañado dos características significativas. La primera, intentar escapar de su propia imagen. La compañía se venía denominando grupo Capio tratando de mantener la imagen de prestigio de sus antiguos socios nórdicos, que no les permitieron seguir utilizándola. Recurrieron a IDC, su antigua marca, pero no han perdido ocasión de recurrir a Quirón tras la adquisición de esta sociedad. Para el grupo de CVC, la ventaja de esta marca y de esta adquisición es que le permite alejarse de su imagen de compañía con una dependencia casi total de las arcas públicas, como había venido siendo hasta ahora. Si la facturación de IDC dependía en cerca de un 70% de dinero público, especialmente a través de las grandes concesiones firmadas en su mayor parte por gobiernos del Partido Popular, la de Quirón era mucho más equilibrada: dependía en más del 70% de las aseguradoras y en menos del 10% del sector público. Anticipar un cambio político y evitar una dependencia extrema del PP es clave para Quirón ante una eventual salida a Bolsa como aquella con la que se ha venido especulando

La segunda ha sido un plan, ejecutado con éxito, para adueñarse de un segmento nuevo de mercado, el de las antiguas sociedades de prevención laboral. Un proceso que ha provocado que, en apenas un año, casi uno de cada tres de nuestros lectores en España está cubierto por una sociedad de prevención propiedad de Quirónsalud, CVC y Víctor Madera. Y los resultados de todos sus reconocimientos médicos, en su base de datos. 

Aunque se suponía que debía velar por la correcta adjudicación de estas sociedades, la Dirección General de la Seguridad Social que preside Tomás Burgos, el hombre que durante tres legislaturas pretendió ser médico en su currículum sin serlo, ha puesto todas las facilidades para que Quirónsalud consiga una cuota de mercado de cerca del 35% en un sector enormemente fragmentado. Esta cuota, que en otro sector sería normal, le supone ser casi un monopolio en una empresa en la que compite con decenas de empresas muchísimo más pequeñas, de manera que sus economías de escala le convierten en un rival terrible para el resto de sus competidores, ninguno de los cuales tiene escala suficiente como para hacerle frente. Fuentes próximas a los rivales de Madera afirman que la compra de las sociedades de prevención se realizó fuera de concurso y a precios más bajos de los que estaban sobre la mesa, una acusación que en la Seguridad Social no desmienten, reconociendo que su labor no era fijar los precios, sino asegurarse de que no eran ridículamente bajos.  

Los sindicatos de Fremap, la mayor de las sociedades de prevención laboral compradas por Quirónsalud, están convencidos de que habrá pérdidas de empleo derivada de la operación. Pedro Cerezo, miembro por UGT del comité de empresa de Fremap Seguridad y Salud, lamentó que el proceso se ha caracterizado por “la poca transparencia en cuanto a información a la representación de los trabajadores”, a pesar de que los representantes de los trabajadores han reclamado toda la información necesaria.

“Al final. se trata de la venta a una empresa de capital riesgo, que en esencia es una empresa que busca un retorno fácil y rápido para sus inversiones”, y critica especialmente un proceso que no ha sido más que “la privatización de la prevención en nuestro país” y “una pequeña conquista más de las empresas privadas en la sanidad”.

Aunque reconoció que los trabajadores no han experimentado ningún cambio desde que se produjo la compra, también reconoció que no confía en que las cosas sigan calmadas. “Vienen a decir que se mantendría la plantilla bajo unos criterios razonables de competencia de mercado. Pero, al fin y al cabo, el Estatuto da herramientas más que suficientes a cualquier empresa para, una vez justificadas determinadas cuestiones, acometer despidos. Esto es así y forma parte de nuestra reforma laboral y de nuestro Estatuto. Ellos dicen que no, que no se va a llevar a cabo ningún ajuste de plantilla, pero hay un hecho incuestionable: se han comprado cuatro empresas con una misma actividad, en las que existen centros redundantes en municipios. Si queremos hacer trampas al solitario, las hacemos, pero esto es blanco y en botella. Me voy a un municipio, veo que hay 2 centros de trabajo, que distan 50 metros el uno del otro, pues está claro…”. Fuentes próximas a Quirónsalud subrayaron a SABEMOS que en ningún caso se plantean ajustar la plantilla hasta después de las elecciones para no perjudicar a sus valedores.

Rafael Barberá, director general de Ordenación de la Seguridad Social, confirmó a SABEMOS que una de las condiciones de Quirónsalud para acometer la adquisición fue, precisamente, que no hubiera pérdida de empleo. Sin embargo, sí existen mecanismos para aligerar la plantilla, como ofrecer puestos de trabajo alejados de su residencia habitual a los empleados. “Los contratos de IDC se comprometían a mantener el empleo e incluso a formar a los trabajadores que hipotéticamente hubiera que recolocar en otros centros de trabajo dentro del mismo grupo Quirónsalud”, explicó Barberá.

¿Cambiará el PP su filiación con el grupo de Madera antes de las elecciones? Cifuentes va a tener la primera decisión importante en sus manos. Si mantiene, contra la mayoría de la Cámara, el hospital de Collado Villalba, estará dando señales claras de que la afinidad de su partido con la compañía sanitaria es más importante que el mandato de la ciudadanía.