La asociación hotelera aplaude tener menos turistas, pero que entre los que vienen haya menos viajeros de borrachera. Meliá, principal impulsor de un nuevo modelo para el conocidísimo en media Europa (por hiperpolémico) Magaluf, presume de los resultados de un plan de 190 millones para reformar de sus hoteles con el objetivo de traer a más familias y a menos hooligans.

Punta Ballena es un lugar, digamos, particular. Una calle principal, y algunas aledañas, repletas de bares, discotecas, beach clubs, tiendas de souvenirs reconvertidas en licorerías… por las que el buen gusto hace tiempo que no pasa. Punta Ballena, la calle, la zona, es el epicentro de todos los excesos que se denuncian en Magaluf. Uno de los grandes polos del turismo de borrachera de Europa.

Jóvenes mayoritariamente británicos, en hordas de decenas de miles, llegan a Magaluf, en el municipio mallorquín de Calviá, para aprovechar hasta el extremo el alcohol barato, las barras libres de un garrafón de la peor estofa, la música dentro y fuera de los garitos a casi cualquier hora… Así viene siendo desde hace años. Y sigue así. Aunque hay quien está haciendo verdaderos esfuerzos para vender otro Magaluf posible. E incluso para crearlo.

Punta Ballena sigue siendo Punta Ballena. Y de momento nadie ha conseguido acabar con ella (también hay a quien no le interesa hacerlo, ojo). Pero desde el sector hotelero se trata de focalizar la atención pública en la actividad de un turismo sin estridencias, de sol y playa y poco más, que también está presente en Magaluf, o en todo Calviá.

Y se está consiguiendo, según los propios hoteleros, reconducir el producto turístico local para hacerlo más atractivo a las familias (no al hooligan) y a un cliente de mayor poder adquisitivo (no sólo al viajero de baratillo con paquete cerrado y barra libre incluida).

Los únicos hoteleros que se alegran de que vengan ‘menos’ turistas

La Asociación Hotelera de Palmanova-Magaluf celebraba hace apenas un mes estar recibiendo menos turistas este año, pero porque venían menos turistas de borrachera y cada vez más familias. Menos llegadas, pero de más calidad, y más rentables. Ése era el resumen. El turismo joven había perdido unas 50.500 estancias entre mayo y julio (un 9% menos). Y el turismo familiar había crecido en casi 17.300 (un 3,2% más).

Una nueva etapa (veremos si coyuntural, veremos qué pasa el año que viene) que se habría conseguido gracias singularmente a un plan de reconversión que se ha traducido en la remodelación de hasta 44 hoteles de la zona para elevar su categoría (ahora más de un tercio de las plazas hoteleras superan las cuatro estrellas) y al que el próximo año se sumarán al menos otros 11 establecimientos más.

Meliá, el mayor grupo hotelero español con casi 100.000 habitaciones en 350 hoteles por todo el mundo, es el principal impulsor de este nuevo Magaluf que algunos ya celebran. La compañía de la familia Escarrer, con sede en Mallorca, lleva cuatro años promoviendo el proyecto Calviá Beach para conseguir que el destino atraiga turismo de calidad y de mayor poder adquisitivo.

Meliá: una inyección de 190 millones para la reconversión

Meliá, con más de 350 habitaciones en la zona, ha invertido ya 130 millones de euros en la reforma integral de nueve de sus establecimientos (la inversión alcanzará los 190 millones en 2017 tras reformar otros dos hoteles más). Ahora todos los hoteles del grupo en el destino son de cuatro estrellas o incluso de lujo (como el ME Mallorca). Desde 2011 los establecimientos han disparado sus ingresos un 64%, han conseguido elevar sus tarifas medias un 45% y han incrementado el ingreso por habitación disponible (RevPAR) un 48% desde entonces.

“El verano de 2015 ha sido el punto de inflexión para Magaluf, cuando el destino ha comenzado a superar el modelo obsoleto y a implantar un modelo rentable y sostenible para el futuro, gracias al contagio de nuestra apuesta entre otros empresarios”, sostiene Gabriel Escarrer, vicepresidente y consejero de Meliá Hotels International. “Podemos decir que lo más difícil ya está hecho”. 

Sólo durante este agosto, la compañía ha logrado elevar sus tarifas un 6% en relación al mismo mes del año pasado y un 17% el RevPAR, gracias fundamentalmente a que la ocupación global de todos los establecimientos alcanzó el 88% de las plazas (e incluso en dos de sus hoteles se registró el lleno total).

“La transformación de un destino como Magaluf trasciende la renovación arquitectónica y del producto, e implica un auténtico cambio en el modelo turístico de Magaluf: así, las cifras muestran cómo el segmento de jóvenes -que llegaban en parte atraídos por el modelo de excesos y borrachera promocionado por una parte de la oferta durante los últimos años- se ha ido reduciendo en beneficio del segmento de turismo familiar, tradicionalmente dominante en Magaluf”, sostiene el grupo. “Igualmente, los mercados de origen han comenzado a diversificarse con una presencia creciente de turistas suecos, alemanes e italianos, fundamentalmente, reduciendo así la dependencia del mercado británico”.