La semana que viene comienzan las series en Estados Unidos, de entre las que destaca la nueva de Los Teleñecos. O como se les conoce por allí: Los Muppets. Han transitado todos los formatos posibles y vuelven, el mismo año que Barrio Sésamo llega a un acuerdo con la HBO, a por la televisión con una nueva comedia. Mucho mérito para unos personajes que llevan hasta sesenta años dando guerra.

Hablar de Los Muppets es imposible sin hacerlo de Jim Henson, su creador. Un joven estudiante universitario de los años cincuenta que no tenía muy clara su vocación hasta que se encontró colaborando en una pequeña emisora, la WTOP-TV, en el programa infantil The Junior Morning Show en el que, entre otros desempeños, estuvo creando sus primeras marionetas. Eso le convenció para matricularse en esa disciplina en la Universidad de Maryland y comenzar a buscar colaboraciones. La primera llegó en 1955 cuando creó para la WRC-TV, otra pequeña emisora de Washington, Sam and Friends, un programa de cinco minutos protagonizado por sus muñecos que contaría entre otras con la primera aparición de Gustavo, René, Kermit o como queremos llamar a la más famosa rana del mundo. Aunque en aquel primer momento aún no estaba claro qué clase de animal era.

El particular estilo de marionetas de Henson le llevó a crear una palabra propia que lo definiera, esta mezcla de marionetas (marionette) y muñecos (puppet) se conocerían como Muppets. Una mezcla de conceptos similar a la que se usó en los años setenta en España para bautizarlos Teleñecos.

Pero durante estos primeros años, Henson aún no habría encontrado cómo orientarse. Colaboraría en la WRC en diversos programas incluyendo un magazine para amas de casa en el que conocería a Jane Nabel, que acabaría convirtiéndose en su esposa. Viajó por Europa para tratar de inspirarse y mejorar las técnicas de los muñecos y, mientras tanto, continuó con el programa, que duraría seis temporadas, además de producir varios anuncios como uno de Purina que supuso la primera aparición de Rwolf en 1962. El personaje ganaría popularidad y para el año siguiente se incorporaría al programa The Jimmy Dean Show, un programa de música y variedades que llevaba dando tumbos por la televisión americana desde 1957 pasando de pequeñas emisoras a la sindicación o a algunas secciones regionales de las grandes. Al grupo de Henson se incorporarían Jerry Juhl y Frank Oz, facilitando una mayor cantidad de personajes y un desarrollo aún mayor de su particular humor. Rwolf se incorporaría para hacer de acompañante de Jimmy Dean, al que daría la réplica en varios programas entre 1963 y ’65. La popularidad de los muñecos se iba incrementando, realizando apariciones en programas y ‘lates’ de todo tipo. Además de seguir experimentando al margen de los muñecos en creaciones como Time Piece, un corto experimental de 1965 que fue candidato al Oscar.

La creación de Barrio Sesamo (o Sesame Street en inglés) fue el empujón que necesitaba. Una creación de la PBS con fines educativos a la que su creadora, Joan Ganz Cooney, incorporó rápidamente a Henson encantada como estaba con la creatividad demostrada. Ese mismo año Henson había realizado otra pieza, esta vez de una hora de duración para NBC Experiment in Television. The Cube, que así se llamaba, iba de una persona que parecía atrapada dentro de una habitación con forma de cubo, incapaz de salir de ella y con montones de mermelada apareciendo en lugares insospechados. Una especie de adaptación al universo Henson de El Prisionero. Sin embargo, las marionetas seguían siendo su pasión así que aceptó colaborar para crear a Caponata (Big Bird), Epi y Blas (Ernie & Bert) y para incorporar a Gustavo, ahora con el collar que le identificaba más como rana. Estos personajes, mucho más reales, señalaron el camino a seguir. De modo que Henson decidió continuar con las creaciones infantiles con una posible lectura un poco más adulta en la serie Tales from Muppetland, cinco especiales para televisión emitidos entre 1970 y 1972 en los que reformulaba clásicos de los cuentos de hadas con sus personajes. Ahí se le ocurrió la posibilidad de tener su propio programa.

Entre 1973 y 1974 estuvo intentando vender una serie televisiva protagonizada por sus personajes pero orientada a un público más adulto, en el que mezclar un humor más cercano al de las animaciones clásicas de la Warner junto con las ideas contraculturales que quedaban de finales de los sesenta. El primer intento llegaría en 1974 para la ABC con el especial The Muppets Valentine Show, un especial sobre el amor con compañía de Mia Farrow como invitada humana. El especial sería seguido por otro en marzo de 1975 que era más claramente paródico, The Muppet Show: Sex and Violence. Ninguno de los dos acabó de convencer a la ABC, de manera que el programa se quedó en el aire mientras Henson se unía a un nuevo programa que la NBC preparaba para revolucionar el humor. A las órdenes de Lorne Michaels creó The Land of Gorch, un segmento de marionetas para el Saturday Night Live pensado para que interactuaran con ellas pero que se encontró con la incomprensión general de guionistas y cómicos, en lo que acabaría convirtiéndose en una guerra abierta con el jefe de guiones, Michael O’Donoghue, gritando “Yo no escribo para felpa”. La colaboración no se extendería a una segunda temporada.

The Muppet Show

En Estados Unidos nadie parecía hacer caso a Henson pero el mundo era grande y en Reino Unido sí que contaba con al menos un admirador: Lew Grade, productor de televisión británico que le ofrecía un acuerdo para preparar su programa para la ATV, una de las divisiones regionales de la ITV. El programa podría ser ofrecido en USA por Henson mediante el sistema de sindicación. Lo que en él se contaba era el día a día de un programa de variedades con música y espectáculos así como lo que ocurría tras las cámaras. Henson recuperó a gran parte de los personajes que había estado utilizando durante años, incluyendo a Gustavo -el único de los principales que haría el viaje de vuelta desde Barrio Sésamo, aunque seguiría compatibilizando ambos papeles durante años- a los que se unirían un nuevo reparto que incluía a Fozzie, un espantoso cómico y mejor amigo de Gustavo, a Gonzo (El Gran Gonzo), un loquesea patoso, y -por supuesto- a la única, inconmensurable, incombustible y difícilmente evitable Miss Piggy.

Siguiendo un método de prueba/error irónicamente cercano al del SNL el tipo de sketches y actuaciones iría buscando formarse y tomar su propia voz mientras unos y otros personajes irían ganado o perdiendo peso. Rwolf, que durante los sesenta era la cara más conocida de la compañía, quedaría un poco relegado mientras que esa fuerza de la naturaleza que es Miss Piggy lograría hacerse más famosa incluso que Gustavo -hasta el punto de que es la única de la pareja que ha logrado colocar un libro entre los más vendidos del New York Times-. Además, al particular forma de encarar el juego de espejos televisivos de los Muppets, que permitía actuar como si una cosa fueran los personajes y otra distinta los muñecos que, obviamente, están vivos.

La aparición de famosos, que solo eran presentadores una vez, comenzó siendo complicado teniendo en cuenta que la producción se realizaba en Reino Unido. Sin embargo el éxito de intervenciones como la de Rita Moreno, que ganó el Emmy por su colaboración en el primer programa que se emitiría, o la inusual aparición del bailarín Rudolf Nureyev en la segunda temporada fueron convirtiéndolo en un programa en el que había que estar. El clásico de culto que sabía dirigirse a una audiencia variada y con distintos niveles de humor. Miss Piggy se convirtió en un icono feminista -pese a estar interpretada por un hombre poniendo falsete- y para 1979 se estrenaba The Muppet Movie que consiguió incluso una candidatura a los Oscar por la ya célebre canción The Rainbow Connection. Henson decidió cerrar la serie original en 1981 para concentrarse en las películas y otras creaciones menos exigentes que un programa semanal.

Después del Show

En 1981 se estrenaba El gran golpe de los Teleñecos (The Great Muppet Caper), una película de robos y persecuciones y la única que dirigiría Henson en persona. Los negocios les iban bien, Oz había acabado interpretando a Yoda en la segunda película de Star Wars después de que Henson asegurara a George Lucas que no podía crearle el muñeco pero que sin duda Oz era la persona adecuada. No pudo ayudar porque estaba ocupado con Cristal Oscuro (1982, The Dark Crystal) o supervisando la tercera película -dirigida esta vez por Frank Oz- Los Teleñecos conquistan Manhattan (1984, The Muppets Take Manhattan), que seguía funcionando bien pero ya comenzaba a mostrar efectos de cansancio. En 1983 volvieron a las series con una creación para una multitud de cadenas de todo el mundo, con Estados Unidos representada por la aún en desarrollo HBO: Fraggle Rock, una narración propia y contenida que trataba de apelar a distintas sensibilidades con un formato hasta cierto punto modular (las cadenas francesas o inglesas tenían una parte humana diferente a la estadounidense) que volvió a mostrarse como un éxito. En 1984 fueron los Teleñecos los que vivirían una inesperada transición al ser adaptados a animación y, además, en versión infantil. La serie de Los Pequeñecos (Muppet Babiesestaría en emisión siete temporadas hasta 1991.

La suerte cambió, sin embargo, primero con Jim Henson’s Little Muppet Monsters, creada como acompañamiento de Los Pequeñecos, pero esta vez con marionetas, y cancelada tras la tercera emisión con 13 episodios ya producidos. Peor aún sería lo sucedido con Dentro del laberinto (1986, Labyrinthe) película de culto festejada por la crítica que, sin embargo, no funcionó en taquilla convirtiéndose en la última película que Henson dirigiría y poniendo a la compañía en unos problemas económicos de los que saldrían con un acuerdo de venta en 1989 con Disney. El año anterior había comenzado con la puesta en marcha de El Cuentacuentos (The Storyteller), una particular adaptación de narraciones orales y cuentos clásicos que, sin embargo, no tendría una segunda temporada propiamente dicha sino una ronda con historias clásicas de la mitología grecolatina. El motivo de esto fue la puesta en marcha de The Jim Henson Hour, el intento de poner en marcha para la NBC una serie original y variada en el que los capítulos lo mismo podían incluir un episodio de El Cuentacuentos y MuppeTelevision, un segmento en el que los Teleñecos dirigían ahora una cadena, que incluir miradas a la empresa que los creaba u ofrecer narraciones que ocupaban toda la hora como Dog City, Monster Maker o el piloto reciclado Living with Dinosaurs. La forma de programar la NBC y lo peculiar de la propuesta minaron la audiencia hasta que acabó siendo cancelada antes de emitirse toda la temporada.

Sus empresas, The Jim Henson Company y Jim Henson’s Creature Shop, seguirían creando sin parar preparando series como Dinosaurios, mientras que la Jim Henson Foundation facilitaría y promovería la enseñanza de la creación y uso de marionetas. Pero por sorpresa una serie de complicaciones de salud causaron que en 1990, a la edad de 53, Jim Henson muriera de una neumonía.

Después de Henson

Su muerte fue un mazazo para todos los allegados, su visión y humor eran bien recordados y aunque parecía haber perdido el favor del público en los últimos años seguía siendo un personaje querido por el público. Sus empresas seguirían trabajando en su honor. Dinosaurios acabaría siendo estrenada en 1991, aunque nunca sabremos qué habría opinado de su peculiar sentido del humor. La muerte de Henson y la venta a Disney también supuso el fin de las apariciones de Gustavo en Barrio Sésamo -más allá de repeticiones de viejos sketches– durante más de una década.

En 1992 su hijo Brian se encargaría de dirigir la adaptación Los Teleñecos en cuentos de Navidad (The Muppet Christmas Carol), que funcionaría simplemente bien y que inauguraría una serie de nuevas adaptaciones, a la que seguiría el lanzamiento para vídeo de las seis historias de Muppet Classic Theater en 1994 y de nuevo para cine en 1996 Los Teleñecos en la isla del tesoro (Muppet Treasure Island). Su aparición seguiría siendo esporádica en anuncios, apariciones especiales en diversos programas y algún especial que otro, e incluso lograron intentarlo de nuevo con la televisión. Ese mismo año, Muppets Tonight se emitiría en televisión, recuperando parte de las ideas de MuppeTelevision y proponiendo una recuperación del viejo formato que, sin embargo, no acabaría de fraguar siendo cancelada durante la segunda temporada terminando de emitirse en 1998. Para 1999 ya había una nueva película en cines, con una intención de recuperar el espíritu de las antiguas películas de los Muppets y con un nuevo nombre en sustitución de Brian Henson, Los Teleñecos en el espacio (1999, Muppets from Space) sería la aportación de Tim Hill a la serie, centrada en Gonzo y última en contar con Frank Oz como colaborador del equipo, Hill trató de recuperar parte de la experiencia escribiendo para programas como Rocko’s Modern Life o Bob Esponja y presentar la primera película sin canciones. El desigual resultado de la película y sus problemas en taquilla acabaron con este segundo intento de carrera.

La creación de contenido externo y sus apariciones esporádicas sirvieron para que en 2005 a alguien se le ocurriera crea para movies.como la webserie -por llamarlo algo- Statler and Waldorf: From the Balconyen la que los revoltosos ancianos comentaban los últimos trailers y lo que tocara de la actualidad cinematográfica de turno, con el apoyo de otros Muppets, por supuesto. La iniciativa duraría solo un año pero demostraría que en las nuevas tecnologías había sitio para ellos y que la gente no les había olvidado. Algo que les serviría para acabar creando su propio canal de YouTube en el que incluir piezas como la parodia de Bohemian Rhapsody, que logró convertirse en todo un éxito en una estrategia similar a la que habían decidido para YouTube Barrio Sésamo

El regreso

Por suerte para ellos eran varios los que presentaban propuestas a Disney para recuperarlos. Bill Prady, que acabaría siendo co-creador de The Big Bang Theory, y que había trabajado con Jim Henson en tiempos, realizó propuestas a la ABC (por aquello de ser parte de la Gran Familia Disney) para recuperar el programa adaptado a los gustos del público actual. Sin demasiado éxito. Por suerte el fan de toda la vida Jason Segel logró levantar una nueva película original en 2011 coescrita junto a Nicholas Stoller, llena de cameos y con el miembro de Flight of the Conchords y humorista Bret McKenzie en la parte de la música. Un éxito que propiciaría otra película, Muppets Most Wanted, ya sin Segel y de menos éxito pero aún así con apreciables cualidades.

Todo lo cual sirvió para que aunque no quisieran arriesgarse a otra película más sí que reconsideraran las ideas de Bill Prady y le pusieran junto con el guionista Bob Kushell a trabajar en la nueva serie: The Muppets. Un acercamiento que prescinde del programa de variedades para centrarse en un late presentado por Miss Piggy -no sabemos hasta que punto cercana al especial televisivo The Fantastic Miss Piggy Show y hasta cuál a The Larry Sanders Show-, aprovechando que ahora es difícil distinguir unos programas de los otros. También intentarían la aproximación de falso documental al sentir que está al final de un ciclo tan obvio como lo estaban los programas de variedades en los años setenta. Habrá que ver qué sale de ahí.

De momento hemos tenido muestras del cariño e interés que despiertan aún los personajes con toda una serie de acciones promocionales, presentaciones, anuncios y demás, con la Comic Con tomada poco menos que al asalto el ‘pitch’ último de Prady siendo filtrado. Más una serie de interesantes reflexiones sobre lo que significa ser famosos hoy que incluye el juego meta-real al convertir la ruptura de Gustavo y Piggy en un tema con tratamiento similar al de las webs de noticias del corazón, con seguimientos, exclusivas y comunicados.

Queda por ver si en esta ocasión unos personajes tan queridos y con un sentido del humor tal, que han sido parodiados ya no solo por ellos mismos sino en producciones tan diferentes como El delirante mundo de los Feebles (1989, Meet the Feebles), de Peter Jackson, o la multipremiada obra de Broadway Avenue Q (2003) del EGOT Robert López, muestra sin duda del poder icónico que ostentan.

La serie, la más esperada de entre las nuevas propuestas de la ABC, tiene puestos muchos ojos en ella y ha sido considerada una de las que más posibilidades de éxito tiene de entre todas las novedades de este año, quizá ayudada por la pinta de lo que se nos viene encima, de modo que es mucho lo que se juegan y mucha la tradición que, como hemos visto, tienen detrás. Habrá que ver si en la época de Lo Viral saben crear otro Mah Nà Mah Nà, canción que supieron reciclar como propia y popularizar hasta la locura. Mientras tanto tendremos que esperar. Aunque poco: Ya va a sonar la música, la función va a empezar…