La concentración motera de Pingüinos tampoco se celebrará en 2016. El club organizador no ha llegado a un acuerdo con el Ayuntamiento de Valladolid sobre la ubicación de esta actividad que reúne a cerca de 30.000 fanáticos de la moto llegados desde diferentes puntos de España y Europa. Un conflicto de intereses tras una denuncia de Ecologistas en Acción cierra el candado por segunda vez consecutiva a una actividad que generaba unos ingresos cercanos a los 4 millones de euros.

Ni siquiera la llegada de un gobierno de izquierdas ha servido para calmar los ánimos en el grupo Ecologistas en Acción. Hace un año denunció la ubicación de la concentración motera de Pingüinos en un pinar de la ciudad. Por entonces gobernaba el Partido Popular con mayoría absoluta y el club Turismoto, promotor del evento, no quiso asumir la organización por temor a las posibles repercusiones judiciales de estas denuncias. El cambio de gobierno tampoco ha acercado posturas. Ni la sintonía de los socios del PSOE en el equipo municipal, el grupo Valladolid Toma la Palabra surgido de la suma de Izquierda Unida con Equo, con Ecologistas en Acción, ha tendido puentes en las tremendas diferencias que se llevan por delante una concentración reconocida internacionalmente y convertida en un gancho económico de primer nivel.

Pingüinos se celebra habitualmente en el segundo fin de semana de enero. Desde el viernes y hasta el domingo, las motos rugen por las carreteras de la provincia de Valladolid. Incluso, muchos adelantan su llegada al jueves para exprimir al máximo la experiencia de disfrutar de una convivencia alrededor del mundo de la moto. Las duras condiciones climatológicas añaden ese punto de valentía para convertir a Pingüinos en una cita especial con cerca de 30.000 motos inscritas cada año. Además, en la última jornada se celebra la entrega de los Pingüinos de oro, que premian a diferentes personalidades relevantes de las motos.

La concentración está señalada en rojo en hoteles y restaurantes de Valladolid y provincia, que marcan la fecha como temporada alta al nivel de otras actividades como la Semana Santa. La estimación del retorno económico, con hoteles y restaurantes llenos, ronda los cuatro millones de euros, además de la repercusión nacional e internacional del evento, presente en todas las televisiones y medios de comunicación de España. La suspensión, por segundo año consecutivo, pone en entredicho su continuidad y rescata de nuevo la amenaza de celebrarse fuera de Valladolid, aunque los organizadores se afanan en negarlo.

Turismoto, el club que creó Pingüinos, no ha aceptado la última parcela para acoger la concentración ofrecida por el Ayuntamiento al no poder contar con un pinar específico para la acampada de los motoristas junto a la zona de la concentración, esa estampa de tiendas de campaña, hogueras y motos tan característica de Pingüinos. Y Turismoto tampoco quiere arriesgarse a montar dicha acampada en la parcela original porque, al estar protegida, estaría expuesto a la denuncia segura de los grupos ecologistas.

El club realizó sendas consultas entre sus socios para preguntarles si estarían de acuerdo en organizar Pingüinos en el terreno propuesto por el Ayuntamiento de Valladolid. La respuesta fue contundente al recibir el rechazo del 94 por ciento de los votos. La segunda cuestión incidía en celebrar la edición de 2016 en un pinar anexo teniendo en cuenta las amenazas de los ecologistas, dispuestos a presentar las oportunas demandas: el 74 por ciento también lo rechazó para acabar con cualquier expectativa de organizar la cita del próximo mes de enero.

El alcalde de Valladolid, el socialista Óscar Puente, ha tenido que asumir esta negativa y vivir su primer revés serio desde que tomó el bastón de mando. “Es el peor momento del mandato”, reconoció porque la marca Pingüinos estaba muy ligada a Valladolid y a su idea de promocionar la ciudad. Puente había decidido “tirar para adelante” y apoyar a Turismoto si decidía organizar la acampada en la parcela protegida del pinar, a pesar de la oposición de los ecologistas, pero finalmente ha tenido que aceptar la decisión de no tomar riesgos y renunciar por segundo año consecutivo a las motos y el dinero que generaba la actividad de Pingüinos.