Como aficionado al baloncesto, hace más de dieciséis años (14 de ellos al frente de la Selección) que te sigo y te admiro. Son tantas proezas, tantos triunfos y tantos pequeños momentos de alegría, que creo que lo mínimo es agradecértelo públicamente.

Estimado Pau,

Este domingo disputarás junto con tus compañeros de Selección tu quinta final de un Eurobasket (octava final si sumamos mundiales y JJOO). Lo harás tras regalarnos en las rondas previas algunas de las mejores actuaciones individuales de toda tu carrera. Con 35 años y liderando un equipo con el que a priori llegar a la final era más complicado que nunca. Te diría que con los 40 puntos que endosaste a Francia el pasado jueves o los 6 de 7 triples a Polonia es más que suficiente y que te puedes relajar en la esta final; pero creo que no servirá de nada y que sólo te volverás a casa satisfecho si ganas una vez más el oro.

No servirá de nada porque como me has demostrado tantas veces si hay algo que te motiva por encima de todo lo demás es superarte a ti mismo, ser el más competitivo y alcanzar las metas que te has propuesto. Y como has dicho que llegaste a este Eurobasket para ganarlo, yo te creo. Ánimo a ti y a tu grupo de compañeros-gladiadores. Estoy seguro de que competiréis hasta el final por la victoria, pero reconozco que después de la entrega y la pasión que he visto estas semanas, el resultado concreto de la final me da un poco igual. Para mi ya has (habéis) ganado.

Si te dedico esta carta no es solo para desearte suerte. No. Es para agradecerte todos estos años en los que con tus proezas y tus triunfos, tu esfuerzo, tu talento y tu determinación por mejorar has conseguido darme tantas pequeñas grandes dosis de alegría. El baloncesto es algo ‘sin importancia’, pero para mi es la más importante de las cosas ‘sin importancia’. Porque es mi deporte, y porque tus triunfos y tus proezas en clubes y Selección han sido en parte también los míos (y los de mucha gente como yo). Aunque no he pisado nunca una cancha como profesional, te he acompañado cuando anotaste 31 puntos para ganar tu primera medalla de bronce en un europeo (2001) y cuando ganaste tu primer anillo de la NBA, pero también cuando erraste aquel tiro (el deporte es así) en la final el Eurobasket de 2007 contra Rusia.

Siempre he sido un chaval de baloncesto, aunque no he pasado de ser un jugador del montón en categorías inferiores. Cuando a mi se me iban cerrando las opciones para seguir en esto del basket, vosotros (Juan Carlos Navarro, Felipe Reyes, Carlos Cabezas, Berni Rodríguez, José Manuel Calderón, Raül López, tú…) fuisteis ganándoos un hueco en la élite. En la medida en que compartimos generación (soy del 81) fue muy fácil para mi, fue natural, sentirme identificado con todos vosotros y vuestra forma de jugar. Y de ganar.

 

Y es que la alegría ha sido mucha: Europeo y mundiales junior de Varna y Lisboa (donde se forjó la generación de los Chicos de Oro), explosión con el Barça en la temporada 2000-2001 en la que lideraste al equipo para ganar Liga y Copa (lástima de aquella apendicitis, porque creo que ni la Kinder de Ginobili te hubiera podido parar), bronce en el Eurobasket de 2001, plata en el de 2003, oro en el Mundial de 2006 [¡España campeona del mundo!], plata en 2007, plata en una final histórica de los JJOO de Pekín, oro incontestable en el europeo de 2009… y la lista sigue, y sigue.

Pero pasa el tiempo, y en la memoria se van forjando unos recuerdos imborrables en los que no solo quedan guardadas las victorias. Perduran sobre todo las sensaciones. Y estas han sido y son aún más dulces que los triunfos. Tal como yo lo veo encarnas Pau, y lideras, una generación de deportistas con la que me siento y me he sentido muy identificado. Pasa el tiempo, pasan los años, las temporadas y me doy cuenta de que ‘llevamos’ ya media vida ‘juntos’. Tú como gran leyenda y yo como pobre aficionado. Media vida alegrándome (en la distancia) de tus logros, viviendo tus triunfos y compartiendo tus sueños.

Estas últimas semanas has conseguido que se cumpliera (con creces) uno más. Menudo alegrón que me diste el jueves con tu (vuestro) partidazo; aún me dura hoy. No sé qué resultado obtendrá la Selección este domingo contra Lituania. Pero sé que los lituanos van a tener que sudar tinta si quieren ganaros. No me importa demasiado el resultado, para mi ya has (habéis) triunfado.

No sé si esta será tu última final de un Eurobasket. Ni si será tu última final con la camiseta de España, o incluso como jugador de baloncesto. Espero que no sea ninguna de estas cosas, de verdad. Me aterroriza pensarlo. Sinceramente, después de más de dieciséis años ‘juntos’, me da miedo pensar qué será de este pobre aficionado al baloncesto que se ha acostumbrado a ver al gran Pau Gasol dominar año tras año en las canchas. No sé qué será de este pobre aficionado, que con esta carta sólo quiere darte las gracias por todos estos años del mejor baloncesto.

Gracias.

FOTO: FEB en FLICKR