El Ministerio de Fomento ha comenzado un “sprint” en año electoral, que le ha llevado a adjudicar contratos de construcción por un valor de 802 millones de euros en el primer semestre del año, un 35% más que en el mismo periodo de 2014. La política del departamento dirigido por Ana Pastor incluye un guiño a Cataluña, que casi triplica el importe licitado tras pasar de 25,9 a 70,4 millones de euros.

Uno de los argumentos esgrimidos por los partidos independentistas catalanes para defender sus posturas es el histórico maltrato que recibe la comunidad autónoma en cuanto a inversiones estatales. De acuerdo con muchas de las cifras que se manejan, los sucesivos presupuestos generales presentados por el Ejecutivo en la última legislatura han incluido una importante merma en las aportaciones a Cataluña, que se ha visto especialmente perjudicada, según las fuerzas políticas catalanistas.

Pero este año no es normal, está siendo el año superelectoral, con elecciones municipales y regionales en primavera -según barrios-, comicios nacionales en diciembre y una próxima votación en Cataluña el 27 de septiembre, que algunos tratan de rebajar a la normalidad autonómica y otros pretenden barnizar con un brillo plebiscitario.

En este curso tan particular, el Ministerio de Fomento ha decidido estimular la adjudicación de obras de construcción, también animado por la incipiente mejoría de la economía española.

Para ser más concretos, los contratos licitados han tenido un valor conjunto de 802 millones de euros entre enero y junio de este año, una cifra que supera en un 35% el importe del mismo periodo de 2014. Casualidad o no, todo aquel ruido que tenga que ver con nuevas dotaciones o infraestructuras suena con más fuerza en los instantes previos a las elecciones.

De cara a las -unos dirán históricas y otros se quedarán en simbólicas– elecciones catalanas del 27-S, Fomento se va a presentar con una tarjeta de visita seductora: las adjudicaciones de obras han pasado de un valor de 25,9 millones de euros en el primer semestre de 2014 a 70,4 en la primera mitad de este año, una cantidad casi 3 veces superior.

Menos que los demás

No obstante, al equipo de Mariano Rajoy no le va a resultar tan fácil desactivar los argumentos independentistas, dado que Cataluña se sitúa en la clasificación de licitaciones por detrás de Euskadi (200 millones, sobre todo por las obras de la “Y vasca” de alta velocidad ferroviaria), Andalucía (111,9 millones, pero también es la comunidad más poblada) y Murcia, que se coloca con 82,2 millones de valor de los contratos adjudicados y una población 5 veces menor que la de Cataluña.

Pese a que los 70 millones suponen una subida con respecto a los primeros 6 meses de 2014, sólo representan un 8,77% del total. Esta proporción es notablemente menor que la de habitantes de la comunidad, siempre de acuerdo con las estadísticas de población del Instituto Nacional de Estadística (INE), ya que los 7.391.133 ciudadanos de Cataluña son el 15,92% de los españoles.

En lo que respecta a las obras ferroviarias, el producto estrella para ganar votos, los 25,35 millones en adjudicaciones de Adif en Cataluña han supuesto tan sólo un 5,17% sobre el total en los primeros 6 meses. La actividad en infraestructuras para trenes está centrada en otras áreas de España, después de que se haya consumado en Cataluña la conexión de alta velocidad con Madrid y con Francia.

Todavía se puede producir una lluvia de adjudicaciones en Cataluña que compense la baja cuota en el importe con respecto a su población. El año pasado, de hecho, las licitaciones en el primer semestre en esta comunidad autónoma supusieron un 4,38% sobre el total, mientras que a final de 2014 la proporción escaló hasta el 12,88%, con 242,99 millones de euros.

Cataluña no siempre ha sido menos que las demás comunidades autónomas en el balance de Fomento. De hecho, en 2013 se adjudicaron contratos por valor de 163 millones, un 18,9% sobre el total.

Razones y datos no le faltan a nadie para defender la independencia de Cataluña o su permanencia en España.