Retomó la actividad política el pasado lunes, tras cuarenta y cinco días de baja maternal, y con ella volvió la polémica. Sus declaraciones del miércoles en una cadena de radio, en las que marcaba kilómetros de distancia con el secretario general del PSOE a cuenta del órdago secesionista en Cataluña, han vuelto a convertir al partido en una jaula de grillos. Algunos de los principales barones socialistas consideran que las palabras de Susana Díaz no ayudan a mantener un PSOE sin fisuras ni unido.

La estrategia que Pedro Sánchez sigue ante los comicios catalanes del próximo 27 de septiembre –con la que, como alma de Garibay, mantiene una calculada equidistancia entre Mariano Rajoy y Artur Mas, poniendo a ambos a la misma altura- no terminan de gustan a diversos sectores del PSOE. Pese a todo, en estas últimas semanas no han existido críticas en público al secretario general de los socialistas. Ninguna voz más alta que otra.

En privado, sin embargo, es otra cosa. Ex miembros de la dirección murmuran al oído de algunos periodistas que Pedro Sánchez se equivoca al poner al presidente del Gobierno a la misma altura que un señor –Artur Mas- que quiere la independencia para la comunidad autónoma que preside.

Así las cosas, tuvo que ser la principal dirigente de los socialistas andaluces, Susana Díaz, la que el pasado miércoles, pusiera voz a las críticas a la Ejecutiva de la calle Ferraz, marcando todas las distancias del mundo con su secretario general.

Susana Díaz se presenta como auténtica líder el PSOE

En una encendida defensa de los valores constitucionales, la presidenta de la Junta mostró, en el transcurso de una entrevista en la Cadena Ser, su apoyo más incondicional al Gobierno de Rajoy ante el desafío de Artur Mas.

Como una auténtica líder del partido –a nivel nacional, por supuesto-, la presidenta andaluza quiso dejar claro que los socialistas no se van a sentar a negociar el día después de las elecciones catalanas para romper España.

También como auténtica líder del PSOE, Susana Díaz emplazó al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a que convoque a todos los presidentes autonómicos para analizar, no sólo el 27 de septiembre, sino el futuro inmediato del país, al tiempo que aseguraba que los socialistas no se van a resignar a que este proyecto común no sea de futuro.

Rajoy toma partido por la presidenta andaluza

Al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, las palabras de Susana Díaz le sonaron a música celestial. “Las declaraciones de la presidenta de la Junta de Andalucía son muy bien recibidas por mi parte y supongo que por una inmensa mayoría de la gente. Es absolutamente imprescindible que los grandes partidos que representamos a una gran mayoría de españoles, en algunos temas, en cuantos más mejor, estemos de acuerdo”, dijo ayer el jefe del Ejecutivo desde Andalucía, donde acudió a visitar el Conjunto Arqueológico de los Dólmenes de Antequera (Málaga).

Consciente de que en el asunto del órdago secesionista de Artur Mas es mejor estar con la presidenta andaluza que con el secretario general del PSOE, el jefe del Ejecutivo no tuvo empacho en reconocer que comparte al cien por cien lo que piensa Susana Díaz.

Inmersos en este peculiar escenario –la presidenta de la Junta hablando como la auténtica líder de los socialistas, en lugar de Pedro Sánchez, y el máximo adversario de ambos tomando partido por uno de los líderes en liza-, la confusión de los principales barones del PSOE era ayer patente.

En declaraciones a SABEMOS, algunos de ellos mostraron un enfado monumental con Susana Díaz, al considerar que no tiene sentido que, a nueve días de las elecciones catalanas, entre en campaña contra el máximo líder del PSOE, sobre todo si se tiene en cuenta que en julio alcanzaron –todos ellos- un pacto de no agresión a Pedro Sánchez hasta las elecciones generales.

El pacto de no agresión contra Sánchez

Fue durante la reunión del Consejo Político Federal del partido –celebrado en Sevilla- cuando se acordó que, a partir de entonces, no habría críticas ni desplantes en los siguientes meses hacia el secretario general del PSOE.

Aquel día, Pedro Sánchez se comprometió a rebajar el tono de su pretendida reforma constitucional, mientras Susana Díaz salía a apoyar –por primera vez- al principal dirigente de los socialistas. “Es el mejor de nuestros candidatos para las elecciones generales”, dijo entonces la presidenta de la Junta de Andalucía en referencia a Pedro Sánchez.

Las aguas, desde entonces, bajaban tranquilas en el partido del puño y la rosa, sobre todo por el hecho de que Susana Díaz ha estado cuarenta y cinco días de baja maternal. En cuanto ha vuelto a la actividad política, el ambiente se ha enrarecido.

La unión del partido es fundamental para que el PSOE consiga vencer en los comicios de final de año y las palabras del pasado miércoles de Susana Díaz, tan aplaudidas por Mariano Rajoy, no ayudan a lograr ese objetivo”, señaló a este periódico digital uno de los barones críticos con la campaña de la presidenta andaluza.

Tal vez para contrarrestar la apuesta decida de Susana Díaz a favor de la Constitución, Pedro Sánchez hizo ayer campaña en Cataluña desde su óptica más españolista. Así, al secretario general de los socialistas se le pudo ver ayer, durante un mitin en Santa Coloma de Gramanet junto, a una gran bandera de España, como se puede apreciar en la fotografía que acompaña a esta crónica.