El afecto personal y las conversaciones frecuentes que José Bono profesa y mantiene con el líder de Podemos, Pablo Iglesias, da sus frutos: el partido morado se niega a dar su apoyo a la nueva ofensiva con la que el PP pretende eliminar el retiro dorado del ex presidente de Castilla-La Mancha. ¿El argumento? Podemos no acaba de fiarse de los intereses que mueven al PP para exigir tal medida. En otras autonomías –como en la de Extremadura- la formación que lidera Iglesias exigió –y consiguió- la supresión de los privilegios a los ex presidentes.

La jubilación dorada del antiguo barón del PSOE tiene un coste para los castellano-manchegos 160.000 euros al año, 640.000 en una legislatura y 1.600.000 desde que en 2004 dejó de ser el jefe del Ejecutivo autonómico. Si se mantienen las prebendas, Bono podrá disfrutar de ellas hasta mayo de 2024, justo el tiempo que duró su mandato. Si la renuncia del ex ministro no se produce, el retiro dorado habrá costado a las arcas autonómicas un total de tres millones de euros.

¿En qué consisten esos privilegios? Básicamente en mantener abierta una oficina en Toledo, ya que Bono no recibe remuneración económica como tal. El coste de la que, eufemísticamente, se conoce con el nombre de “secretaría de apoyo” se centra fundamentalmente en abonar los sueldos de secretario, escolta de seguridad y conductor, así como los gastos por vehículos de lujo y el combustible.

Dos veces en la pasada legislatura, el PP intentó acabar con esa secretaria de apoyo. Sin éxito por no contar con el respaldo de los socialistas, dado que cambiar la ley exige la aprobación de una mayoría cualificada.

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, renunció a esas prebendas nada más dejar el cargo de presidenta de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha -hace ahora tres meses-, porque entendía que hay necesidades más importantes en la región que deben ser atendidas, como las relativas a la sanidad, la educación y los servicios sociales. En su día, también renunció el sustituto de Bono, el socialista José María Barreda.

La iniciativa legislativa del PP

Tras la decisión de Cospedal, el PP ha acordado lanzar una nueva ofensiva en el Parlamento autonómico. Así, los populares acaban de presentar en la Cámara una iniciativa legislativa para modificar la ley de Gobierno y del Consejo Consultivo de la comunidad, que ponga fin a los privilegios de los que disfruta el expresidente socialista José Bono, al tiempo que exigen a dirigentes de Podemos que se retraten.

La portavoz regional de los populares, Carmen Riolobos, ha tachado de muy elevada la cifra que cuestan a los castellano-manchegos los privilegios de Bono, máxime en una región donde todos los ciudadanos han tenido que hacer grandes sacrificios para sacar la economía adelante. “Y no se entiende que un ex presidente que tiene un gran patrimonio disponga de esas prebendas. Bono no ha tenido la generosidad hacia todos los castellano-manchegos de renunciar él mismo a unos privilegios, que en este momento, dada la situación económica de la región, no se justifican en absoluto”, declara la dirigente popular.

Consciente de la dificultades de que su iniciativa legislativa prospere, los populares pretenden que la opinión pública castellano-manchega compruebe qué hay detrás del apoyo de los podemitas al actual presidente de la Junta, Emiliano García-Page”. “No se trata de que nos apoye Podemos, sino de que exija al PSOE que apoye la medida. Si no, se tratará de un nuevo engaño urdido por estas dos fuerzas políticas”, comenta la dirigente del PP.

Riolobos no quiso pasar por alto que el PSOE siempre votó en contra de las propuestas de su partido, al tiempo que destacó que dirigentes de Podemos han advertido -en privado, eso sí- de que el retiro dorado de Bono es inaceptable.

Las exigencias de Podemos

En público, los primeros espadas del partido morado en la región ya han dejado clara su oposición a que la iniciativa del PP prospere. El diputado regional y secretario general de Podemos en Castilla-La Mancha, José García Molina, ha mostrado sus dudas sobre los intereses del PP. Según Molina, eliminar privilegios es una buena iniciativa que dignifica la tarea política, pero otra cuestión es que su partido coincida con las intenciones de los populares a la hora de llevar a cabo esta medida, pues no son las mismas.

Conscientes de que el PP no les apoyará en sus exigencias, los dirigentes de Podemos han empezado a poner condiciones a un hipotético acuerdo para eliminar los privilegios de Bono. Así, García Molina ha invitado a los diputados populares a que apoyen su ley de Cuentas Abiertas, con la que, entre otras cosas, los miembros del partido morado quieren acabar con las llamadas puertas giratorias, es decir las que emplean aquellos políticos que aprovechan sus altos cargos en la Administración para abrirse paso en puestos de responsabilidad en la empresa privada.

Hay que recodar, en este punto, que José Bono fue el gran muñidor del acuerdos entre el PSOE y Podemos que desbancaron a Cospedal de la presidencia de la Junta de Castilla-La Mancha, tras quedarse el PP a un escaño de la mayoría absoluta en las pasadas elecciones autonómicas de mayo.

Además, las relaciones de Bono y Pablo Iglesias son excelentes. Según ha confesado el ministro en diversas ocasiones, el ex ministro profesa un afecto personal hacia el líder de Podemos, al tiempo que mantiene con él conversaciones frecuentes.