El Rey no sólo ha conseguido una fotografía con el presidente de los Estados Unidos en su visita a Washington. Don Felipe ha logrado que Barak Obama se pronuncie por primera vez contra el proceso secesionista que se vive en Cataluña. “Queremos una España unida y fuerte”, dijo el primer mandatario norteamericano. Las palabras de Obama suponen -junto a las ya pronunciadas por Angela Merkel y David Cameron hace unos días- un duro golpe para la internacionalización de la causa independentista. De esta forma, naufraga en plena campaña electoral uno de los pilares básicos de la estrategia de Artur Mas.

Estamos profundamente comprometidos a mantener la relación con una España fuerte y unida”, dijo el presidente norteamericano en una declaración conjunta tras recibir a los Reyes en la Casa Blanca, informa la agencia Europa Press. Sentado junto a don Felipe en el despacho oval, Obama eludió citar a Cataluña, al tiempo que evitó responder a la pregunta de si el asunto secesionista había figurado en el orden del día de la audiencia con don Felipe.

La verdad es que a la diplomacia española le dio igual. Bastaron las escuetas palabras del presidente de los Estados Unidos, pues se lograba así el objetivo, ante el órdago independentista, de encontrar respaldo explícito de uno de nuestros principales aliados.

“La presencia de España es importante, no sólo en Europa, sino también para Estados Unidos y para el mundo”, dijo Obama tras expresar su deseo de visitar nuestro país antes de que finalice su mandato.

Mas se mofa de la diplomacia española

A la misma hora que Obama hablaba en la Casa Blanca, el presidente de la Generalitat se refería a la internacionalización del proceso al que quiere llevar a Cataluña. Durante un mitin en la localidad barcelonesa de Vilanova i la Geltrú, Artur Mas se pronunció sobre el asunto con estas palabras: “Aunque nos dicen que solo son elecciones autonómicas, nos están mirando desde todas partes. De hecho, hay una delegación española ahora mismo en Estados Unidos, y me juego algo a que hablarán de Cataluña con Obama”.

Sin conocer el éxito de la diplomacia española en Washington, el número cuatro de la candidatura soberanista tiraba de ironía para descalificar al Ejecutivo de Mariano Rajoy, “Os tengo que hacer una confesión, ahora que no nos oye nadie. La Generalitat ha hecho un concurso para tener la mejor agencia de publicidad para que este proceso político sea conocido en todo el mundo. Y lo ha ganado el Gobierno español, ha quedado primero”, dijo el presidente autonómico ahora en funciones.

Miquel Roca da la espalda al ‘president’

La verdad que ayer no fue un buen día para el jefe del Ejecutivo catalán. Por la mañana tuvo que ver cómo Miquel Roca, antiguo secretario general de CDC, le daba la espalda. En efecto, el padre de la Constitución irrumpió en la campaña para apoyar al candidato de Unió, Ramón Espadaler, y defender la participación necesaria y decisiva del partido de Josep Antoni Duran Lleida en el futuro político de Cataluña.

Precisamente, de sus antiguos socios de Unió recibe Mas las críticas más duras durante esta campaña electoral. “Unos juegan con el miedo y otros con la ilusión de crear un país nuevo“, advirtió Espadaler en presencia de Miquel Roca. El también secretario general de Unió lamentó que Convergència haya perdido la batalla de las ideas y la haya dejado en manos de ERC.

En su opinión, aunque gane la lista de Junts pel Sí, Mas no administrará el resultado electoral y el líder de ERC, Oriol Junqueras, y la CUP acabarán formando gobierno con Podemos y sus aliados en Cataluña, debido las discrepancias que las fuerzas soberanistas tienen en el ámbito económico.

“¿Cómo liga el ‘business friendly’ con el anticapitalismo de la CUP?”, ha preguntado Espadaler, dejando claro que Junts pel Sí no tendrá los votos de Unió para hacer una declaración unilateral de independencia.

Precisamente, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, se encargó de proclamar a los cuatro vientos que su partido nunca apoyará la investidura de Artur Mas.