El juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, ha acordado dividir la investigación de la operación Púnica en doce piezas para agilizar la tramitación de la causa y permitir el enjuiciamiento, sin dilaciones, en aquellas piezas en las que haya finalizado la instrucción.

Velasco sostiene que ahora que la causa, que se inició en 2014, a raíz de una querella de la Fiscalía Anticorrupción, empieza a estar definida se observa “la concurrencia en ella de diversas acciones delictivas que afectan a muchas personas (más de 100 imputados), muchas de ellas no relacionadas entre sí, en una causa que ya alcanza los más de 50.000 folios -inmanejables- en más de 65 tomos”.

Las doce piezas que ahora abre Velasco son: una sobre la revelación de la investigación oficial por parte de un miembro de la Guardia Civil al exconsejero madrileño Francisco Granados y su socio David Marjaliza, otra sobre la Diputación de León, otra sobre Murcia, una cuarta sobre el Ayuntamiento de Valdemoro, y una quinta sobre hechos referentes a otra presunta contratación pública ilegal en el ámbito local (Serranillos del Valle, Torrejón de Velasco…).

La sexta pieza se refiere a la empresa de eficiencia energética Cofely, la séptima a Waiter Music, una octava sobre hechos referentes a Granados y colaboradores y la novena incluye la trama internacional de presuntos blanqueos de capitales.

La décima se refiere a las empresas Eico y Madiva de reputación online en Administraciones Públicas, que afecta al considerado conseguidor de la trama Alejando de Pedro y en la que están imputados los exconsejeros del PP Salvador Victoria y Lucía Figar.

Por último, abre una pieza sobre hechos referentes a Alfedel y la número doce la dedica a otros hechos que continuarán en la pieza principal.

A juicio del magistrado, tras analizar diversa jurisprudencia del Tribunal Supremo, mantener en este momento procesal en una misma causa “tramas tan diversas condena a dilatar plazos de interinidad en espera de enjuiciamiento a implicados muy diversos, sin relación entre sí, en función del avance de complicadas diligencias” como, por ejemplo, las comisiones rogatorias que afectan sólo “a unos pocos imputados”.

De este modo, dice el juez, sin dejar de ser una misma causa se puede avanzar en cada una de las piezas, aumentando la comodidad de las partes y el orden en el trabajo del juzgado, sin que ello afecte a la competencia de la Audiencia Nacional.

“A partir de la imputación formal, cada pieza ya sólo seguirá respecto de sus concretos afectados, que podrán pedir testimonio de la pieza principal (…) siempre que sea relevante y pertinente”, a excepción de la documentación electrónica e intervenciones telefónicas a las que todas las partes tendrán acceso “ante la imposibilidad de separarlas en función de cada imputado, por su extensión”.