En este planeta único y múltiple, la excentricidad llega a extremos tan notables que resultan indigeribles incluso para las Islas Británicas, uno de los pocos santuarios de la excentricidad que quedan en el mundo. En tales casos, la lógica impone la autoproclamación de independencia, y ahí nos las den todas. Bienvenidos al Imperio de Austenasia.

“Austenasia es un Estado soberano, separado e independiente de Reino Unido”, que, “en aplicación de los artículos uno y tres de la Convención de Montevideo de 1933, cumple plenamente los requerimientos de un Estado de acuerdo con el Derecho Internacional”.

Así lo aseguran en su página web (y nadie les ha dicho lo contrario hasta la fecha, que se sepa) los responsables de Austenasia, a cuyo frente se encuentra Su Majestad Imperial Jonathan I, un joven con cara de cachondo mental que ostenta más títulos que habitantes tiene su Imperio.

Aparte de Emperador de Austenasia, Jonathan es “Romanorum Imperator Occidentalis, Basileus kai Autokrato­r Rho­maio­n, Shahanshah de las Naciones Carshalton Nations, Rey de Rushymia, Segundo y Sexto Midget Master, Fundador de Austenasia, Soberano de la Gloriosa Orden de St. John, Soberano de la Orden del Bullmastiff, Soberano de la Orden Austenasiana, Gran Almirante de la Armada Imperial, Mariscal de la Fuerza Aérea Imperial, Crown Steward de la Imperial Wrythe, Protector de Monovia, Orly, Sabovia y Wilcsland, Comandante de la Zona Tranquila, Teócrata de Atkantia, Segundo Archiduque de Austenasia Interior, Primer Archiduque de Austenasia Exterior, Primer Conde de Wrythe, Dux Britanniarum, Sheriff de Glencrannog y de Commius Flats, Príncipe de Arenberg-Salm, Conde de Erft, Barón de Tatsumiya, Laird (Terrateniente) de Glencrannog, Caballero de la Orden de la Estrella Azul, Caballero de la Gran Orden del Dragón, Miembro de la Honorable Orden del Trono de Sandus, Caballero de la Orden del Águila Soberana, Conde Palatino Desconocido de la Orden Imperial de Reyla, Caballero Comandante de la Orden del Fundador, Caballero Comandante de la Más Noble Orden del Halcón, Compañero de la Comunidad de Landashir, Caballero de la Orden de los Caballeros de la Serpiente y Caballero de la Orden del Dragón”.

Todo este conjunto de despropósitos empezó a pergeñarse, muy a propósito por cierto, el 20 de septiembre de 2008, cuando el estudiante Jonathan Austen (nacido en 1994) y su padre, el guardia de seguridad Terry Austen (nacido en 1961), proclamaron la independencia de Wrythe, una localidad del sureste de Inglaterra próxima a Londres, y anunciaron el nacimiento del Imperio de Austenasia.

Tal como reza en la web del Imperio, Terry I fue elegido emperador “por unanimidad”, mientras que el príncipe heredero Jonathan no sólo fue proclamado primer ministro, también “por unanimidad”, sino que fue el encargado de redactar personalmente la Constitución, que fue “aceptada por todos los austenasianos residentes”.

El 13 de octubre de 2008 (día de San Eduardo, emblemático rey inglés antes de la invasión normanda), la Declaración de Independencia fue enviada al entonces primer ministro británico, Gordon Brown, y el 30 de diciembre del mismo año fue remitida al Ministerio del Interior. “No se ha recibido ninguna respuesta de ninguna de las declaraciones”. La independencia había sido acepada por silencio administrativo.

La larga historia de Austenasia se relata con detalle en su web, incluida la extraordinaria labor legislativa de Jonathan y la “era de la Gloria Creciente”, que comenzó el 31 de enero de 2009 y que se caracterizó por “el avance cultural y las ganancias territoriales para el Imperio”.

Convertido San Juan en el Apóstol y Patrón del Imperio y el perro de raza bullmastiff en el animal emblemático de la nación (junto a otros, como el extinguidísimo Espinosaurio), Austenasia se revistió de bandera (“fondo Amarillo con cinco líneas rojas desde el centro” según la Constitución; a primera vista, una especie de monigote rojo muy abierto de piernas y brazos sobre fondo amarillo) y de un muy original himno titulado Dios Salve al Emperador, cuya música es exactamente la misma que el God Save the Queen de Su Graciosa Majestad británica (y de los Sex Pistols) y que fue “escrito” (adaptado, más bien) por el omnipresente Jonathan Austen y aprobado el 4 de abril de 2009. El escudo de armas, adoptado en julio de 2011, consta de dos unicornios (símbolos de “fuerza y libertad”, dicen; sus motivos tendrán) y de un lema en latín: “IMPERATOR ET POPVLVM AVSTENASIAE” (“El Emperador y el Pueblo de Austenasia”), inspirado en el romano SPQR.

 

 

El 20 de mayo, Terry I fue felizmente coronado entre la alegría de sus súbditos, cuyo número no hizo sino incrementarse con la anexión de diversos territorios en el sur de Inglaterra y en la costa occidental de Escocia. En la actualidad, Austenasia cuenta con la friolera de 82 habitantes, 72 de ellos residentes en el Imperio y sólo 38 de ellos con la condición de “súbditos” del Imperio. El 28 por ciento de los austenasianos (catorce, para ser más exactos) son cristianos protestantes, el 32 por ciento (16) son ateos o agnósticos y el resto se distribuyen entre cristianos ortodoxos, católicos, espiritualistas, humanistas, musulmanes, paganos y miembros de la Iglesia de Jesucristo del Último Día de los Santos.

La moneda del Imperio es la libra esterlina y el idioma el inglés, “utilizado para todos los fines oficiales y para la comunicación diaria en el Imperio, a excepción de Axvalley, donde se utiliza el portugués para la comunicación diaria y por parte del gobierno local”. Aparte, “el sueco tiene estatus oficial en Nueva Escocia del Sur, pero se usa raramente”.

El Imperio superó su primera gran prueba el 15 de febrero de 2010, cuando Su Majestad Imperial Terry I anunció su deseo de abdicar y Jonathan renunció a heredar el trono para seguir siendo primer ministro. La entrega de la Corona al segundo de la línea sucesoria, el Oscuro Lord Esmond, causó tensiones con Carolina, una bella princesa jovencísima (aún no había cumplido los doce años) y amante de los animales “que sostenía que ella era la segunda en la línea de sucesión”. El 3 de marzo se autoproclamó Emperatriz y el fracaso de todos los intentos por conciliar a las partes arrastró al Imperio a una terrible guerra civil.

Los dos bandos (las fuerzas leales a Esmond, radicadas en capital, Wrythe, y los llamados carolinistas, con muchos apoyos en South Kilttown) reclutaron sus propias tropas en Reino Unido. Las dos grandes batallas tuvieron lugar en el Carshalton Park y en Orly, y en ambas ganaron los defensores del emperador. Felizmente, ambas partes pusieron fin al conflicto mediante la celebración de un referéndum en el que “quedó demostrado que el pueblo austenasiano quería a Esmond III como Monarca (ignoramos quiénes fueron los dos Esmond anteriores)”. La paz quedó sellada el 24 de mayo de 2010 con la firma del Tratado de Ruskin Road.

 

Terry I, Carolina, Jonathan I y la Emperatriz Madre, Margaret, en agosto de 2015

 

Para no extendernos más en esta apasionante historia, baste añadir que el 20 de septiembre de 2011, con la aprobación de la nueva Constitución (que incrementaba el poder de Monarca y reformaba el sistema judicial), Esmond III se vio obligado a abdicar en Declan I. Fue el inicio de una brillante trayectoria en el ámbito internacional, durante la cual Austenasia estableció relaciones con “numerosas naciones”, como Egtavia, Sandus, Arborea, Bethania, Überstadt y Florenia”, así como “tratados de reconocimiento con el Reino de Juclandia y el Imperial Triunvirato de Reyland”.

Finalmente, Declan I abdicó el 20 de enero de 2013 en beneficio del actual Emperador, Jonathan I, que fue coronado en febrero de 2013 en el cuarto de estar de la casa imperial. “Durante mi reinado, me gustaría que nos expandiéramos más. Técnicamente, hemos constituido un Imperio en el que no se pone el Sol“, fueron sus palabras, que dieron comienzo a la “actual era de la historia austenasiana, la Era de la Gloria Imperial”. Y en estas estamos.

La coronación de Jonathan I

 

Imágenes: http://www.suttonguardian.co.uk/ http://austenasia.webs.com/