La búsqueda de sistemas sostenibles con el medioambiente para la navegación vive actualmente un momento de auge. La preservación del medio ambiente es de vital importancia para garantizar la sostenibilidad de los recursos de nuestro planeta y la mayor concienciación social ha dado lugar en los últimos años a un aumento considerable de normativa anti-polución encaminada a realizar una explotación con un menor impacto medioambiental.

Organismos como la Organización Marítima Internacional (OMI) ya empiezan a plantear que, en los buques de transporte rodado de nueva construcción, se tenga en cuenta el índice de eficiencia energética de proyecto (Directrices sobre el cálculo de los niveles de referencia para el uso en el índice de eficiencia energética del proyecto (EEDI) -(MEPC.215(63)) y la necesidad para todos los buques existentes de llevar a cabo un plan de gestión de la eficiencia energética del buque (Directrices 2012 para el desarrollo de un plan de gestión de la eficiencia energética (SEEMP)-(MEPC.213(63)).

Pese a que los buques son los medios de transporte con mayor eficiencia en el uso de la energía (su consumo de combustible medido en toneladas por km recorrido es una décima parte del necesario para el transporte por carretera y una quinta parte en el caso del ferrocarril), los constructores navales estudian cómo reducir aún más su consumo. Las principales vías planteadas a nivel constructivo se basan en la optimización del diseño de las formas y mejora del sistema propulsivo del buque. Asimismo se comienza a plantear la incorporación a bordo de sistemas de aprovechamiento de energías alternativas como la eólica o la solar.

La instalación de sistemas de paneles solares en las cubiertas expuestas que apenas tengan uso podría ser una fórmula viable en buques con grandes cubiertas. En la actualidad ya existen buques de tipo car-carriers (para el transporte de vehículos), como es el caso del buque Nichioh Maru de Nissan (2012) o del Auriga Leader de Toyota (2008), que disponen de sistemas de este tipo de aprovechamiento energético. Este último tiene instalado un sistema de placas solares de 328 paneles, que proporcionan una potencia de 40 kW en pleno rendimiento.

Asimismo empiezan a introducirse este tipo de aprovechamiento energético en las construcciones que llevan a cabo astilleros privados españoles, como es el caso del buque Texelstroom encargado al astillero Construcciones Navales del Norte, contratado por el armador holandés TESO, un ferri proyectado con 700 metros cuadrados de paneles solares en la cubierta superior que busca reducir su dependencia del combustible.

Este tipo de soluciones tienen una integración relativamente sencilla en los sistemas de un buque y pueden resultar rentables desde el punto de vista medioambiental. En el plano económico, la rentabilidad de este tipo de instalaciones se consolida en un marco temporal a medio plazo.

La generación de energía por placas solares puede cubrir algunos de los servicios del buque, como son los de habilitación en puerto, equipos de navegación o la ventilación y el alumbrado en situaciones de emergencia. Su rendimiento varía según las condiciones meteorológicas, permitiendo poder llegar a cubrir en torno al 10 % de las necesidades eléctricas del buque.

Otra alternativa sostenible que se empieza a barajar consiste en la instalación sobre la última cubierta del buque de un sistema de velas rígidas, con el aprovechamiento de su superficie para la instalación de paneles solares. La utilización de la fuerza del viento en la propulsión (más intenso en la altura donde podrían ir instaladas y con una mayor constancia en alta mar), supondría una reducción del empuje exigido a las hélices para el desplazamiento del buque, con la consecuente reducción de consumo de combustible que conllevaría.

Con este sistema combinado se podría aprovechar tanto la energía eólica como la energía solar, esta última en una forma similar a la expuesta anteriormente, permitiendo cubrir algunas de las necesidades eléctricas del buque y reduciendo de forma apreciable el consumo, lo que conllevaría a su vez una disminución de las emisiones de gases nocivos a la atmósfera, como los óxidos de azufre y de nitrógeno.

En la actualidad, existen prototipos de este tipo de sistemas en fase experimental. Si bien hasta la fecha aún no ha podido determinarse un rendimiento operativo real, están siendo objeto de numerosos estudios para su optimización y búsqueda de posibles vías para su mejor implementación en los buques.

En definitiva, con los estudios sobre este tipo de sistemas de velas, además de reducir los costes de explotación del buque y los niveles de contaminación, se busca principalmente llamar la atención sobre las principales navieras del mundo para dotar a sus flotas de buques de un carácter innovador y más en la línea de las demandas sociales, que piden una mayor implicación de las empresas en la búsqueda de medios de transporte más ecológicos y respetuosos con el medio ambiente.