Si el concejal madrileño Antonio Miguel Carmona, quien fuera candidato a la Alcaldía por el Partido Socialista de Madrid, no entró en el equipo de gobierno de la alcaldesa Manuela Carmena, desde luego no fue porque ella no se lo pidiese de forma insistente: “Nos pedía todos los días que entrásemos en el Gobierno”, explicó el político durante el primer encuentro Los cocidos de Marilé, organizado por la popular comunicadora Marilé Zaera .

Asimismo, reconoció que ayudó a la alcaldesa proponiendo alternativas para nombramientos de alto nivel y, pese a la polémica por su nombramiento debido a su parentesco con Carmena, defendió a Luis Cueto, su sobrino político y uno de los pilares del actual equipo de la alcaldesa. “Es muy buen funcionario y es quien está ayudando a bloquear las ocurrencias”. Dicho esto, también admitió que él no habría nombrado a alguien tan próximo a su familia, sea legal o no hacerlo.

“En la etapa en la que hablábamos a diario Manuela siempre me decía: ‘Quiero que entres tú. El PSOE, ya veremos’”, explicó el político, economista y tertuliano, quien si no hizo caso a la alcaldesa fue sólo por las presiones de Ferraz. En este encuentro distendido con periodistas y empresarios, Carmona descartó presentar una moción de censura contra el actual equipo de Gobierno en Madrid, pidió tiempo para juzgar adecuadamente su trabajo y arrojó algunas claves sobre cuál será su futuro.

Preguntado sobre si se presentará como candidato del sector crítico a la Secretaría General del PSM, no pudo ser más claro: “Si decido ir de secretario general, tengo casi todas las de ganar”. Fuentes del sector crítico del partido confirmaron a SABEMOS que las buenas expectativas harán que Carmona dé un paso adelante. ¿Y qué le animaría a hacerlo? “No puede ser que el PSM haya pasado de 30.000 a 13.000 militantes, es el mismo número de afiliados que tiene el Rayo Vallecano”.

El excandidato no se arrugó en ningún momento sobre sus intenciones a futuro: “Quiero ser alcalde de Madrid”. Hizo una encendida defensa de la capital, y criticó aspectos muy mejorables, como que la pernoctación media sea de únicamente 1,9 noches, pese a todos sus atractivos.

En este sentido, lamentó las trabas generadas a ciertos proyectos que, con las precauciones adecuadas, pueden ser muy beneficiosos para la capital, tales como la Operación Chamartín. “Yo la aprobaría porque generaría 6.000 millones de euros. Siempre y cuando, eso sí, que no le cueste un euro al Ayuntamiento y que genere un emblema para la ciudad, como fue en su momento La Défense en Francia”, subrayó. En este sentido, propuso la realización de algún proyecto que refleje la importancia de Madrid como capital mundial del castellano.

De un modo similar, criticó los obstáculos a proyectos del grupo chino Wanda. Como, por ejemplo, la imposibilidad de reconstruir el edificio Madrid, que técnicamente no es posible sin retirar la fachada y reconstruirla ladrillo a ladrillo. “Desde el punto de vista técnico, es imposible mantener en pie un muro de ladrillos en esas condiciones y de esa altura, imaginad que un golpe de viento lo desploma sobre los viandantes. Me he reunido con ellos y me han dicho que en ningún sitio han visto dificultades como las que se han encontrado en Madrid”, afirmó.

Sobre Cataluña, hizo una encendida crítica a la tibieza del PSC y afirmó que esta actitud no le supone apoyo suficiente como para justificar la pérdida de votos que le cuesta en otros puntos de España. “Nadie compra la camiseta del árbitro”.

En cuanto a las próximas generales, que con casi total seguridad se celebrarán el próximo 20 de diciembre, se mostró cauto: “El PP está utilizando eficazmente el miedo a una coalición entre PSOE y Podemos. Zapatero fue lo bastante valiente como para decir, en 2004, que no gobernaría si no tenía la lista más votada y aclarar las dudas. Pero él era un estadista”. De Pedro Sánchez no dijo nada.

En el marco de la decisión de la nueva Ejecutiva del PSM de buscar una alternativa como portavoz o de retirarle la seguridad, Carmona se mostró claro: “Hay que utilizar al PSOE para la gente, no para matar a los compañeros”, señaló. El político confirmó que la seguridad que le quitó su partido se la ha devuelto el Ayuntamiento tras recibir reiteradas amenazas de muerte por parte de un individuo que se hace llamar ‘Francotirador’.

Y por último, una anécdota poco conocida: Desde sus tiempos en Berkeley, es simpatizante del Partido Demócrata, con el que colaboró durante la primera campaña de Bill Clinton. “Tampoco es que estuviese de asesor en Washington. Estaba con las bases, repartiendo folletos en la Universidad”. ¿Trump? No cree que tenga ninguna posibilidad.