El ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha defendido este jueves en Barcelona una reforma de la Constitución para encajar el “hecho catalán” y cambiar el sistema de financiación para ceder casi todo el IRPF a Cataluña y al resto de comunidades, salvo lo relativo al ahorro y rendimientos empresariales.

En un desayuno en Nueva Economía Fórum en el que ha estado presente la agencia Europa Press, Margallo también ha planteado la posibilidad de ceder al completo los impuestos especiales, como alcohol y tabaco, mientras que el Estado se quedaría con el IVA y el impuesto de Sociedades, y en ámbitos como el de la educación ha propuesto permitir la enseñanza de todas las lenguas cooficiales del sistema obligatorio español, basándose en el modelo suizo, belga o de Canadá.

Sin embargo, ha añadido, que para abordar estas modificaciones debería haber un reconocimiento recíproco de la realidad catalana e hispánica, constatar que existen consensos suficientes que garanticen que no habrá ruptura y que éstas se llevarán por los cauces legales.

NADIE RECONOCERÍA A CATALUÑA

Por otra parte, ha advertido que una Cataluña independiente quedaría fuera de Naciones Unidas, de la OTAN y de la UE, concluyendo así que “no estaría en ningún sitio”.

Según Margallo, la viabilidad de un Estado catalán depende del reconocimiento internacional de Naciones Unidas, donde prima siempre el principio de integridad territorial, por lo asegura que Cataluña no tendría ni un solo voto, y de la pertenencia a la UE, de donde estaría “autoexcluida desde el minuto número uno”.

También ha felicitado con ironía a los representantes de exteriores de la Generalitat por haber logrado su “mayor éxito internacional” al conseguir el apoyo del 1,1% de la cámara de representantes de los Estados Unidos al proceso soberanista, después de que el presidente del subcomité de Asuntos Europeos del Congreso norteamericano, Dana Rohrabacher, defendiera el derecho a elegir de los catalanes.

Según el ministro, en Naciones Unidas hay “aversión” hacia el reconocimiento de nuevos Estados salvo en el supuesto que sean territorios coloniales, ocupados territorialmente y donde no se reconozcan derechos básicos, mientras que los mismos tratados de la UE la dejarían fuera.