En las diferentes plantas que tienen las principales marcas en el país se producen 5 coches 100% eléctricos, 1 híbrido eléctrico y 4 propulsados con gas, además de varias versiones de camiones con energías alternativas.

El verde le sienta bien a la industria del motor española. En 8 de las 17 factorías de los grandes fabricantes que están en España se montan motorizaciones que se sirven de algún tipo de propulsión “verde”, que trata de sustituir o complementar a los combustibles tradicionales como el diésel y la gasolina con otras formas de tracción menos contaminantes.

La línea de PSA en Vigo es el lugar donde se ensamblan dos vehículos comerciales totalmente eléctricos, las versiones del Citröen Berlingo y el Peugeot Partner con este método de propulsión, mientras que Nissan monta en la Zona Franca de Barcelona el eNV-200 y Mercedes-Benz ensambla en Vitoria la Vito E-Cell, ambos también 100% eléctricos.

En España se producen cuatro vehículos comerciales 100% eléctricos: Citröen Berlingo, Peugeot Partner, Nissan eNV-200 y Mercedes Vito E-Cell

Por su parte, en la planta que tiene Renault en Valladolid se fabrica el el diminuto biplaza Twizy. En Valencia se fabrica el Ford Mondeo híbrido, que puede funcionar con gasolina pero también con electricidad.

Mientras, en la planta aragonesa de Figueruelas se producen varios modelos –Corsa, Meriva y Mokka-, con tecnología para quemar gas licuado del petróleo (GLP), y en Martorell se fabrica el Seat León TGI ecofuel, con gas natural comprimido (GNC).

Por último, en las instalaciones de Iveco en Madrid se producen varias motorizaciones con gas natural licuado (GNL) de sus camiones Stralis y Trakker.

Hacia los límites fijados por la UE

La patronal de fabricantes Anfac apunta que la progresiva llegada de los vehículos “verdes” responde a los planes de las marcas para ofrecer un catálogo cada vez más respetuoso con el medio ambiente. Los productores “nunca estarán totalmente satisfechos” en materia de emisiones, por lo que “seguirán haciendo grandes inversiones en I+D”, ha indicado a SABEMOS el portavoz de Anfac, David Barrientos.

“La responsabilidad medioambiental por parte de los fabricantes de automóviles ha demostrado la reducción de contaminantes (99% de partículas y 60% de NOx -óxidos de nitrógeno- en los últimos 10 años), el aumento de la eficiencia energética (25% de reducción del consumo en igual plazo) y el reciclado de más del 85% de los vehículos usados”, ha añadido Barrientos.

Además de la obligación moral que tienen los fabricantes de respetar el medio ambiente, la Unión Europea también ha puesto en marcha una regulación ambiciosa para limitar las emisiones de los vehículos comercializados. En concreto, para este año se establecía un tope de 130 gramos de CO2 por kilómetro recorrido (g/km), umbral que se recortará hasta los 95 g/km en 2020.

De manera adicional, establece la instalación obligatoria de dispositivos de control de los gases expulsados, respaldados por un sistema de diagnóstico de a bordo que detecta errores en la medición.

Además, la regulación europea contempla la posibilidad de que los Estados de la Unión ofrezcan incentivos financieros para la compra de nuevos vehículos con bajas emisiones, así como para el equipamiento y la sustitución de los vehículos antiguos, como por ejemplo el Plan PIVE español, que va por su octava edición.

Las marcas

Los fabricantes están adaptando sus diseños para responder a los requisitos de la regulación europea. En España se producen varios vehículos que respetan los umbrales de la UE.

Es el caso del Volkswagen, que monta en su fábrica de Landaben (Navarra) las versiones del Polo con emisiones inferiores a 90 g/km, una cifra que incluso se sitúa por debajo del límite fijado para los vehículos comercializados en 2020.

El Grupo Volkswagen invertirá más de 57.000 millones hasta 2019 en innovación para tener vehículos más respetuosos con el medio ambiente

“El Grupo Volkswagen invertirá más de 57.000 millones de euros entre 2015 y 2019 en el desarrollo de vehículos y procesos productivos más eficientes y respetuosos con el medio ambiente”, han señalado a SABEMOS fuentes de la compañía. Las instalaciones de Navarra, dicen, son una “referencia” entre las plantas de la marca en todo el mundo.

Otra opción complementaria a la de desarrollar motores que hagan un uso más eficiente del combustible convencional es, como han elegido Opel, Seat e Iveco, añadir el gas a la ecuación de sus motores, para obtener como resultado unas emisiones más reducidas.

En este sentido, Seat cuenta con el León TGI propulsado por GNC, que se fabrica en Martorell y tiene unas emisiones de 94 g/km, una configuración con la que es capaz de realizar el trayecto entre Madrid y Barcelona con un coste de 20 euros.

“Los vehículos SEAT son ECO. El 66% de las ventas de la marca en Europa emite menos de 120 g/km, esta cifra alcanza el 86% cuando se trata del mercado español según Green Car Monitor. SEAT ha reducido las emisiones de CO2 de sus vehículos en un 21% entre 2006 y 2014. Además, el 17% de los vehículos producidos en 2014 para el mercado UE28 tienen emisiones menores de 100 g/km”, ha explicado a SABEMOS el responsable de medio ambiente SEAT Ecomotive Factory, Francesc Vila.

La realidad del mercado

El buen estado de la industria del motor española y su oferta de vehículos limpios contrasta con las ventas en el mercado nacional. Pese a que el país es el primer productor de vehículos eléctricos de Europa, y el único del mundo que fabrica 5 modelos distintos, estos coches no gozan de una gran popularidad entre los consumidores.

De acuerdo con el informe de situación sobre el sector de la automoción en España elaborado por CCOO, la penetración del vehículo eléctrico en el mercado español es del 1,16%, lo que coloca al país por detrás de la mayoría de los 24 países del viejo continente que publican este tipo de información.

El sindicato critica que las ayudas públicas a la compra de este tipo de vehículos apenas alcanzan el total de 5.500 euros, mientras que en países como Noruega o Bélgica se está subvencionando hasta el 40% del precio. Además, tan sólo en Londres hay más puntos de recarga (1.200) que en toda España (800).

 

Foto: Flickr – Chris Baird