Aunque data de finales del año pasado, Race the Sun ha caído recientemente en manos de los poseedores de consolas Sony gracias a su inclusión entre los juegos que Playstation Plus regala a sus suscriptores.

Pese a que su espíritu y esencia misma es más propia de un título para ordenador (y algunas de sus características, como el editor de niveles, no están disponibles en consola), este juego de Flippfly funciona igual de bien en todas las plataformas, brillando con especial fulgor en la espectacular pantalla de PS Vita.

El concepto de Race the Sun es sencillísimo: una carrera infinita y destinada a fracasar contra el sol. Nuestra nave avanza intentando alcanzar el disco dorado, que cada vez está más cerca del horizonte y que es lo que nos da enegía para proseguir. La carrera se acaba, por supuesto, cuando el sol se pone o posiblemente mucho antes, cuando nuestra nave se estrella con algún elemento de estos mundos asépticos y sin vida aparente. Gemas multiplicadoras y que retrasan el tiempo haciendo subir de nuevo al sol facilitan la tarea, así como una serie de objetivos desvelados de tres en tres que proporcionan ventajas con los que afrontar cada vez con más recursos este viaje condenado. No hay vidas, no hay cronómetro, solo la demoledora sencillez de correr lo más lejos posible para rascar unos segundos más de una vida que se apaga.

Lo que hace fresco a un concepto relativamente manido como éste (no solo por el sabor a recreativa de los ochenta que obviamente despide, sino también por el estilo de infinite runner tan de moda en apps para portátiles) es su impecable diseño, no solo estético, sino también de niveles. Race the Sun, pese a su velocidad endemoniada y la abundancia de obstáculos, nunca deja pensar al jugador que se ha estrellado de forma injusta, y eso que hay algunas trampas colocadas con muy mala idea. El jugador tiene la sensación de que al final todo se reduce a él y a sus reflejos, y no hay nada más satisfactorio en un juego de habilidad y acción. El sistema de recompensas también está muy bien concebido, con una de las tres que siempre se va consiguiendo por el mero hecho de jugar (acumular tantos saltos, estrellarse tantas veces) y un par más que exigen algo de dedicación (pilotar varios niveles sin rozar ni un obstáculo, acumular multiplicadores de puntuación). El resultado, como en tantos otros aspectos, es un juego que da la impresión de estar pensado hasta el último milímetro, pero de una forma natural y orgánica, nada robótica.

Race the Sun sabe perfectamente que la pasmosa sensación de velocidad y emoción pura que conjura en el jugador está muy estudiada, y por eso se permite retorcer su propuesta con un puñado de peculiares añadidos. Primero, un modo Apocalipsis donde los cielos se tiñen de rojo sangre y los obstáculos se multiplican: es una especie de modo Muy Experto, pero que estéticamente funciona como el reverso tenebroso del modo principal. Por otra parte, un modo Laberinto en el que se contempla la nave desde una posición elevada y no hay sol, es decir, que la carrera, esta vez sí, es virtualmente infinita; las trampas se vuelven mucho más sofisticadas, y de muros que se derrumban ante el paso del jugador nos encontramos con trampillas con flechas, pasadizos secretos, pasillos en zigzag y, sobre todo, debido a la perspectiva elevada, un bienvenido componente estratégico, ya que ahora el jugador puede prever con tiempo la que se avecina.

Race the Sun es un juego sencillo, pero también extrañamente relajante. Ese vellocino de oro de los jugadores, la famosa Zona que se alcanza con tantos juegos de tiros y que equivale a una especie de trance en el que se juega por intuición y sin pensar viene refrendado por la propia gente de Flippfly, que acaba de lanzar un DLC de pago solo disponible para ordenadores, Sunrise. En él, la nave de Race the Sun no puede morir: no hay obstáculos, no hay sol, solo altas velocidades y un horizonte infinito, en algo más cercano a un salvapantallas que a un videojuego propiamente dicho. Paradójicamente, la sensación es la misma que jugando a las frenéticas y breves aventuras del modo normal de Race the Sun: la velocidad es un estado mental. Te estrelles o no.

ficha

Race the Sun
Flippfly
PC, Mac, iOS, Playstation 3, Playstation 4, PS Vita
2015