Este sábado comienza por fin el Eurobasket. No solo se compite por subir al podio, sino por una de las dos plazas que dan derecho a clasificarse de forma directa para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Aunque el baloncesto es un deporte de equipo, el rendimiento de estas cinco estrellas europeas puede marcar el devenir del torneo.

El baloncesto es un deporte de equipo, sí. Nadie puede ganar un partido de baloncesto por sí solo y sin contar con sus compañeros, no. Dichas las obviedades, lo que parece claro es que el rendimiento de los mejores jugadores de las selecciones favoritas puede marcar el desarrollo del torneo. Baste solo recordar, por ejemplo, las estratosféricas eliminatorias que coronaron a Juan Carlos Navarro en el olimpo europeo en el Eurobasket de 2011, o el nivel estelar que mostró Tony Parker durante todo el Eurobasket de 2013, en el que Francia por fin logró hacerse con el oro.

Sí, las estrellas en el baloncesto cuentan, y mucho. Y precisamente en esta edición de 2015 vamos bien servidos de ellas. Este Eurobasket sirve para lograr una plaza en los próximos Juegos Olímpicos de Río y casi todas las selecciones han traído lo mejor que tienen. Precisamente es quizás España la selección con bajas más notables, toda vez que Scariolo no podrá contar, por una u otra razón, con Marc Gasol, Ricky Rubio, Serge Ibaka, Alex Abrines, Juan Carlos Navarro y José Manuel Calderón, entre otros. Pero volvamos a las estrellas que sí que van a estar. Aunque hay muchas, muchas otras en este europeo (Bellinelli, Gallinari y Bargnani, Antetokounmpo, Nikola Mirotic, Iliasova, Hezonja y Tomic, Batum…) estas son las cinco que más decisivas pueden ser, en mi opinión:

Pau Gasol (España)

El ala pívot de los Chicago Bulls, el mejor jugador español de todos los tiempos, se enfrenta a uno de sus últimos torneos internacionales (y van…) a un nivel verdaderamente estelar. Lejos queda ya aquel Pau que en el europeo de 2009 dominó la competición como nadie lo había hecho desde Sabonis o Petrovic. Lejos ese jugador dominante en lo físico. Ahora Pau es otro jugador, menos explosivo y ligero, pero que gracias a su inteligencia ha sabido añadir y reforzar nuevas armas a su ya de por si legendario arsenal. Donde antes había desborde por velocidad y capacidad de volar por encima del resto, ahora hay un rango de tiro que alcanza (sobrado) la línea de tres y un abanico de movimientos en el poste bajo inalcanzable para el resto de jugadores del torneo. Si Pau está bien es imparable en el ámbito FIBA y lo sabe. España y Scariolo tratarán de potenciar esta ventaja y los rivales tratarán de hacer justo lo contrario.

Hasta el momento, el Pau que se ha visto en la preparación ha estado en un buen nivel. Falta por ver si será capaz de manterlo ahora que llegan los partidos de verdad o si, incluso, será capaz de meter otra marcha más, como en sus mejores tiempos. Ante la ausencia de su hermano Marc, Pau ha estado ocupando mucho tiempo el puesto de cinco, coincidiendo con Felipe Reyes o Niko Mirotic. No es ningún problema, toda vez que ya es una posición que ha venido ocupando en sus últimas temporadas NBA. Es donde más daño puede hacer al rival (por tamaño, capacidad de rebote e intimidación, capacidad de anotación…) y donde menos se le pueden notar las debilidades en un torneo con tantos partidos en tan poco tiempo (pesadez de piernas, pérdida de explosividad, momentos de dosificación de esfuerzo…). Para Pau, auguro que el momento realmente decisivo se producirá ante rivales con un fuerte juego interior, como Turquía, Francia o Grecia. Tienen a gente muy grande y que ocupa mucho, aunque no con tanta calidad como el de Sant Boi. Si es capaz de dominar, se abren muchas más opciones de victoria para España.

Tony Parker (Francia)

Si alguien puede hacerle sombra a Gasol durante esta última década en el baloncesto internacional ése es el pequeño (solo por estatura) Tony Parker. El base de los San Antonio Spurs es, creo que ya sin discusión, el mejor base europeo de todos los tiempos y logró por fin en 2013 quitarse esa gran espina que pesaba sobre él y su generación: ganar un título de selecciones. Parker hasta entonces había demostrado ser uno de los bases más competitivos y ganadores de la era moderna en la NBA. Pero esa capacidad no se acababa de trasladar al ámbito FIBA, donde apenas había logrado coleccionar una medalla de bronce y una de plata en europeos. Pero en 2013 todo cambió. Parker no solo completó un torneo al nivel de los más grandes de la historia, sino que aprovechando el bajón de España logró eliminar a su bestia negra en semifinales y colgarse al fin un oro que le colocaba a la altura de los más grandes.

Parker es todo para Francia. Es el líder, el gran anotador, el creador, el alfa y el omega. Su control del tiempo de los partidos, su capacidad de dirección y (sobre todo) su imparable manera de generar ventajas (¿el mejor juego de uno contra uno de la historia? ¿él o Petrovic?) le convierten en el jugador por el que pasan la práctica totalidad de ataques franceses. Nada hace prever que esto no vaya a seguir ocurriendo durante este Eurobasket. Aunque Parker, que en 2014 ganó su cuarto anillo, parece haber bajado un tanto sus prestaciones respecto al nivel súper estelar de los dos años anteriores, lo cierto es que en sus últimos partidos con Francia no parece haber perdido ni un ápice de su desbordante talento. Al contrario, da la impresión de que cada vez tiene un tiro de tres más fiable y con un rango de longitud más amplio, lo que le hace más temible aún.

Vassilis Spanoulis (Grecia)

Decir triunfo en el baloncesto europeo de los últimos años es decir Spanoulis. El base-escolta griego, tras su vuelta de la NBA (un año difícil en Houston) ha logrado situar a su club, olympiakos, en el más alto nivel europeo (títulos en 2012 y 2013 y final en 2015) actuando como líder total y absoluto en la cancha. Si a finales de los 90 y principios de los 2000 el jefe de la Euroliga era Bodiroga, la segunda década de los 2000 ha estado marcada por encima de todos por el genio de Larissa.

Salvando las distancias con Tony Parker, cuya dimensión de MVP de la NBA le sitúan en un escalafón superior, su importancia en el juego griego sin embargo es relativamente comparable. Es a partir de Spanoulis y su capacidad de generar juego y desbordes que Grecia tiene opciones o no de alcanzar algo grande en este Eurobasket (con permiso de Antetokounmpo, candidato a MVP en opinión de Piti Hurtado). La verdad es que hay pocos como él, con esa capacidad de ser diferencial en los momentos más calientes. Otros países (entre ellos España) tendrán que idear planes y tácticas para los momentos apretados. No es el caso de Grecia. Allí todos saben que Vassilis controla.

Dirk Nowitzki (Alemania)

Confieso que ya me había hecho a la idea hace tiempo de que no volvería a ver al genio de Wurzburg en un torneo con Alemania. Son 37 años a sus espaldas, y tantos y tantos kilómetros en la NBA que pensé que lo que menos le apetecería sería matarse junto a una banda de jugadores mediocres (que eso es lo que es Alemania sin él) por conseguir la odisea de una de las dos plazas para los JJOO. Pero va el bueno de Dirk y nos concede el privilegio de poder disfrutarle un europeo más. Sí, un privilegio. Porque si antes he situado a Gasol y Parker como los grandes dominadores de la última década en Europa, lo de Nowitzki es, lo siento, otra dimensión.

Estamos hablando del mejor jugador europeo de la historia (quizás, solo quizás, Sabonis pueda estar a su altura, aunque creo que no). Un tipo que estando aún en activo ocupa el séptimo puesto histórico entre los mayores anotadores de la NBA (por delante de Kevin Garnett, Tim Duncan, Oscar Robertson, Jerry West, Moses Malone…). Una leyenda del baloncesto mundial, y uno de los mejores tiradores que ha existido. Porque aunque está claro que Dirk ha perdido algo de fuerza, explosividad y potencia, de lo que no ha perdido ni un ápice es de esa fantástica mecánica de tiro que le convierte en la mayor amenaza individual de todo el torneo. Todo. Absolutamente todo, pasa por Dirk y sus tiros parabólicos en el sueño alemán de clasificarse para el Eurobasket. Si se tratase de otro jugador, diría que las opciones germanas son nulas. Tratándose del ala-pívot de 2011 de los Dallas Mavericks, perdonadme que prefiera no apostar contra él.

Milos Teodosic (Serbia)

Son los actuales subcampeones olímpicos y es su gran estrella. Solo por eso ya merecen estar en esta breve lista. Sin embargo, y sintiéndolo por el bueno de Milos (al que no le niego su condición de genio), no tiene ni se ha ganado el derecho a estar en el mismo escalafón que las cuatro estrellas con las que comparte este artículo. No es que no sea un base inteligente, extraordinario e impredecible en el tiro y el último pase. No es que su selección no merezca estar en la terna de candidatos a medalla. Es que Teodosic aún es un jugador a punto de explotar.

Sí, Milos Teodosic, pese a llevar ya una década dirigiendo como los mejores en el baloncesto europeo, todavía es un jugador por explotar. Me refiero respecto a su talento, que de eso va sobrado. Porque si algo es Teodosic es irregular. Capaz de lo mejor (aquel triple que eliminó a España en el mundial de 2010) y de lo peor (actuaciones nefastas, fallándolo todo y ofuscándose sin remedio). Es un jugador que está entrando ya en la madurez de su juego y edad baloncestística. Es este europeo, como el anterior mundial, el periodo en el que ha de forjar su legado en este deporte. Si Teodosic logra liderar a Serbia como en sus mejores momentos (anotando, dirigiendo y asistiendo) y llevarla a los próximos Juegos, entonces quizás sí que merezca codearse con Gasol, Parker, Spanoulis y Nowitzki. Depende de él.