La aerolínea de bajo coste se refuerza en el aeropuerto de Dublín con un incremento de su oferta de vuelos del 15% tras la integración de su rival irlandés en IAG.

A Ryanair le costó, pero ha tenido que aceptarlo. Aer Lingus, su vecino y gran rival irlandés, ya forma parte de IAG (el holding que agrupa a Iberia, British Airways y Vueling). El gigante low cost, que tenía una participación del 29,8% en el capital de Aer Lingus, acabó por aceptar participar en la opa y vendió su parte. Y lo hizo, y eso es lo que peor le sabe, después de tres intentos de lanzar su propia opa sobre la compañía… y los tres fracasados.

IAG ha cerrado la operación y controla el 98% del capital de Aer Lingus tras desembolsar casi 1.400 millones de euros (una compra que puede parecer cara, pero que es mucho más digerible gracia a la enorme liquidez con que cuenta la compañía irlandesa, con 650 millones de tesorería neta). Ryanair no sólo se queda con las ganas de ponerse a los mandos de Aer Lingus, sino que ve cómo IAG crece a lo grande, y de un plumazo, en el mercado irlandés.

Un 15% más de vuelos en Dublín

La respuesta de Ryanair ha sido pasar al ataque y redoblar su apuesta por el aeropuerto de Dublín, el gran hub (centro de interconexión de vuelos) de Aer Lingus. La compañía de bajo coste pretende elevar un 15% su oferta de vuelos en la próxima temporada de invierno, con la apertura de una nueva conexión con Ámsterdam y sumando más frecuencias en nada menos que 14 rutas (entre ellas, las que unen la capital irlandesa con Madrid, Barcelona, Alicante y Málaga).

Ante el aterrizaje de IAG en el accionariado de Aer Lingus, Ryanair elevará su oferta hasta 742 vuelos cada semana en un total de 83 rutas que opera en Dublín, con el objetivo de elevar en 1,1 millones su tráfico de pasajeros en el aeropuerto, hasta un récord de 11,75 millones de viajeros, según las estimaciones de la aerolínea.

Tres intentos fallidos

Ryanair ha intentado en los últimos años por tres veces tomar el control de Aer Lingus. Ryanair lanzó en 2006 una oferta por su rival irlandés por 1.480 millones de euros, le siguió otro intento en 2008 por 748 millones, y lo intentó de nuevo en 2012 con otra opa por 694 millones. Ryanair se encontró con el veto de Bruselas en el primer y en el último intento de compra por problemas de competencia, y el segundo fracasó porque los accionistas considerar que el precio ofrecido era demasiado bajo.

Ryanair, en cualquier caso, dice estar tranquila con el nuevo estatus de Aer Lingus y dice tener totalmente olvidados (por ya innecesarios) sus planes antiguos por tomar su control. “La venta de nuestra participación viene dada porque con el tiempo nuestra estrategia original para Aer Lingus (que utilizarla como marca de precio medio para competir con las aerolíneas de bandera en aeropuertos principales) se ha visto sobrepasada con éxito con la puesta en marcha desde septiembre de 2013 de nuestra estrategia de entrar con la marca Ryanair en muchos de los aeropuertos principales de Europa”, dijo el pasado julio el consejero delegado de Ryanair, Michael O’Leary.

“Deseamos a IAG que le vaya bien con su operación de compra de Aer Lingus. Cuando lanzamos nuestra primera oferta por Aer Lingus a finales de 2006, Ryanair tenía cuatro veces más tráfico de pasajeros que Aer Lingus [36 millones de viajeros, frente a 9 millones]. Hoy Ryanair tiene más de diez veces más tráfico de pasajeros que Aer Lingus [más de 100 millones de pasajeros frente a 10 millones]”, espetó O’Leary con cierto recochineo.