Obsido es la segunda “socimi” dedicada exclusivamente al sector hotelero en España. Con su debut en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), el parqué nacional para empresas de menor tamaño, la compañía alienta la euforia inmobiliaria generada en torno a estos nuevos vehículos de inversión.

Las principales socimis (sociedades cotizadas de inversión inmobiliaria, un tipo de empresa para invertir en ladrillo con ventajas fiscales) han alcanzado unas cifras notables en el último año: la capitalización de las cuatro grandes -Lar, Axiare, Hispania y Merlin- ha pasado de 2.560 millones de euros en su constitución a 5.648 millones de los que disponen en la actualidad, mientras que el valor de su patrimonio se ha disparado por encima de los 8.000 millones de euros.

Este fenómeno, sumado a las subidas de precios de la vivienda que se vienen produciendo en los últimos meses, invitan a referirse al panorama actual como un nuevo boom inmobiliario.

La entrada en el MAB de Obsido redunda en esta tendencia, sí, pero está relacionada con una corriente más específica, la del auge de las socimis hoteleras. Esta es la segunda socimi cuyos activos son inmuebles y resorts vacacionales, después de que la cadena Barceló e Hispania anunciaran la creación de un vehículo conjunto para invertir en hoteles.

La inversión en hoteles se ha disparado un 40% en España

La aparición de estas sociedades tan específicas secunda también otro boom, el del mercado hotelero, que ha visto cómo la inversión en estos establecimientos se ha incrementado un 40% en el último año, hasta rozar los 1.000 millones de euros, según JLL.

Las socimis cubren la necesidad de financiación de hoteles que no pertenecen a las grandes cadenas, en un país en el que la propiedad de estos establecimientos está atomizada: el 63% está en manos de particulares o microgrupos independientes con dos o tres hoteles. Debido a sus dimensiones, estas pequeñas compañías muchas veces no cuentan con el presupuesto necesario para completar las inversiones que requieren, así que las socimis, con múltiples edificios en cartera, pueden servir para canalizar el capital necesario en el sector.

Un modelo particular

Es obligatorio que las inversiones de las socimis se dediquen en un 80% a las adquisiciones de inmuebles, así que las nuevas empresas que se constituyen con este formato tienen que dejar claro cómo quieren enfocar su actividad.

Obsido tiene en cartera dos edificios: el Hotel Diana Park y el Apartahotel Marbella Inn

En el caso de Obsido -controlada por los inversores Joaquín Hinojosa y Hakan Tollefsen, con un 33,16% del capital cada uno-, la sociedad se ha formado con dos edificios ya en cartera: el Hotel Diana Park y el Apartahotel Marbella Inn.

De cara al futuro, su intención es centrarse en la compra de establecimientos turísticos “en los que sus actuales propietarios tengan problemas de financiación”, como los que están en manos de los bancos acreedores, “o aquellos otros que sean susceptibles de mejora en sus estructuras, mediante una adecuada y estudiada inyección de capital”, explica la socimi en su folleto de incorporación al MAB.

En el documento advierte de todos los riesgos que conlleva invertir en el MAB, en las socimis y en Obsido; entre ellos menciona que su objetivo es dirigirse a turistas nórdicos.

Precisamente su falta de diversificación y su excesiva precisión, que en principio podrían resultar contraproducentes, pueden suponer una ventaja de cara al parqué. Fuentes del mercado subrayan que una de las pegas que ponen los inversores a las socimis es que son unas empresas con una cartera tan amplia y diversa que acaba por difuminar el valor de sus activos, por lo que no se pueden hacer comparaciones realistas basadas en el precio medio del metro cuadrado de su patrimonio.

Quizá por ello el consejo de administración de la compañía se ha decantado por fijar la salida de sus acciones en el máximo estimado por la tasadora independiente, 19,40 euros el título, lo que supone valorar a Obsido en 21,39 millones de euros. Mañana se verá si esta cifra es sensata y continúa así el boom inmobiliario y de las socimis hoteleras.