Si bien sus estridencias acapararon muchos de los titulares sobre los MTV Video Music Awards, la ex Hannah Montana aprovechó la cita para anunciar el lanzamiento de su nuevo disco, con Wayne Coine (The Flaming Lips) a los mandos y donde participa Ariel Pink. Para colmo, lo lanza gratis en streaming.

Miley Cirus parece estar fascinada por su nuevo amigo Wayne Coyne. El líder de The Flaming Lips, un cincuentón que lo es todo en el mundo del lo-fi y la nueva psicodelia, ha influido en la ex Hannah Montana de una manera profunda. No sólo han conectado, sino que parece haberle hablado de música, grabado cd’s de varios (o lo que se haga ahora), presentarle a sus amigos… “Estoy enamorado al 100% de Wayne y él de mí, pero nada sexual”, aclara la diva. Al parecer, sólo de manera artística, y el resultado ha sido ‘Miley Cirus and her dead petz’, un disco donde se nota la mano Wayne y en el que colaboran figuras de la talla de Ariel Pink. 23 temas donde uno se encuentra a la Cyrus más alternativa. En la gala de MTV, donde fue protagonista por su poca ropa, salidas de tono y otros morbosos detalles que (si les interesaba) seguro ya habrán leído, también aprovechó para anunciar el lanzamiento ¡gratis en streaming! Así, a lo Wilco.

La grabación del experimento, quinto trabajo de su discografía, ‘sólo’ ha costado unos 50.000 dólares (lejos del más de un millón de su anterior y exitoso ‘Bangerz’) y lo ha editado el sello ‘Lovely sorts of death’, fuera de su contrato con RCA, al que lo de ‘gratis’ le debió sentar como una patada en el estómago. Si bien la portada, su rostro embadurnado de elementos viscosos, el tema del disco (sus mascotas muertas) o el primer sencillo y vídeo ‘Doooo it!’ no son precisamente una ruptura radical con su estilo, luego sí que a lo largo de los 90 minutos la buena de Miley se deja llevar con dispar acierto por atmósferas inexploradas para la artista. Si bien hay momentos que te hacen pensar ‘¡por aquí ya había pasado Madonna hace mucho!, otros hacen recordar (digo recordar, desde luego no comparar) a un rollo Portishead.

Un disco que, si objetivamente no es nada del otro mundo, ha levantado cierta curiosidad en un público no habitual de la Cyrus, sobre todo desde que empezaran a aparecer por las redes fotos de ella en el estudio de grabación con Ariel Pink o el propio Coyne. Con este ya había colaborado en el disco homenaje a The Beatles poniendo voz en ‘Lucy in the sky with diamonds’ y ‘A day in a life’ en dos delirantes (ojo, que también molonas) versiones. “Es la más cabrona, honesta y divertida de todas las megaestrellas que hay ahora. Creo que ella me está ayudando más que yo a ella”, ha explicado un Coyne que le ha pillado cierto gusto al faranduleo (sus juergas con Kesha son conocidas).

La relación Coyne-Cyrus bien puede ser sorprendente, pero nada nuevo. No han sido pocas las relaciones de admiración mutuas entre divas del pop y estrellas indies, algunas cristalizadas en los clásicos y rentables duetos tan del gusto ‘mainstream’. Colaboraciones con dispares resultados donde algunas llegaron a ser clásicos como Nick Cave-Kylie Minogue en una ‘australian connection’ que dejó la brillante ‘Where the wild roses grow’, u otra quizá más predecible como el dúo entre Deborah Harry e Iggy Pop. En otras ocasiones son las propias bandas las que utilizan temas de las divas para hacer su particular homenaje. Weezer tocando ‘Poker face’ de Lady Gaga (en el vídeo la enlazan a Kids de MGMT los muy sinvergüenzas, entendido en el mejor sentido) o el flirteo de Sonic Youth con Madonna pueden servir de curiosos ejemplos.

Cyrus ha ido más allá, y si Lady Gaga se salió de su terreno para grabar un disco con el crooner Tony Bennet, Miley coquetea con la escena indie. Habrá que ver si su cambio de rumbo es simplemente fruto de la admiración por su nuevo amigo o de verdad espera hacer carrera (¿se la imaginan de cabeza de cartel del Primavera Sound?). Por ahora la expectación ya está levantada, y aunque probablemente sea su nombre lo único por lo que haya despertado interés… qué querían. Es la Miley Cyrus.