Vodafone y Orange se preparan para ampliar los plazos de sus respectivas campañas promocionales y enfocarlas en la competición europea si finalmente no se produce un acuerdo, si bien en el sector sorprendería que Movistar no terminase llevándose, finalmente, el gato al agua.

“No necesitamos la Champions”. Sólo les falta gritarlo, como gladiadores antes de salir a la arena. Telefónica no está dispuesta a cumplir las (caras) exigencias económicas de Mediapro con respecto al fútbol y la consigna entre sus tropas, durante el 29 Encuentro Internacional de Telecomunicaciones de Santander, es insistir en que su oferta de contenidos es la más completa del mercado, que su mes de agosto, en lo que a ventas se refiere, ha sido extraordinario, y que si Mediapro no se baja de la burra no serán ellos los que cedan.

Ahora mismo las dos compañías están practicando lo que viene a conocerse, tanto en teoría de juegos como en las películas de tiros, como el juego de la gallina. Dos coches se dirigen el uno contra el otro a toda velocidad ¿Quién de ellos se desviará? Otra variante es la de la película Rebelde sin Causa, con dos coches dirigiéndose al barranco a toda velocidad. El vencedor es el último en saltar.

Mediapro y Al Jazeera, los dueños de la Champions y la Europa League, esperan conseguir alrededor de 200 millones de euros por temporada de la Champions, informaron a SABEMOS fuentes próximas a las negociaciones. Vodafone y Orange se han comprometido a pagar un mínimo garantizado que, proporcionalmente, obligaría a Telefónica a abonar cerca de 150 millones de euros, una suma que bajo ningún concepto está dispuesta a pagar la operadora que dirige en España Luis Miguel Gilpérez.

Ambos tienen mucho que perder. Si Telefónica no ofrece la Champions una vez que comience la fase de grupos, a mediados de septiembre, pasará a ser martirizada en cada campaña de la competencia. En este escenario, Orange y Vodafone no sólo ampliarán el plazo de sus promociones más allá de su final inicial, previsto para finales de septiembre, sino que centrarán sus anuncios, precisamente, en la Champions. Si no consigue vender a Telefónica, Mediapro habrá tirado el dinero invertido en las competiciones europeas.

Vencedores y vencidos

En este sentido, Movistar está convencida de que tiene mucho menos que perder que Roures. Tiene la Liga, la Segunda en exclusiva y una oferta global de contenidos más completa, así como partidos en abierto de Champions cada jornada. Sí, puede haber bajas de los futboleros más radicales, pero con sus tasas de churn (pérdida de clientes) actuales, dudan que vaya a haber tantas fugas sólo por eso.

Lo que es más: El escenario de que Mediapro salga escaldada de la Champions es beneficioso a largo plazo para Telefónica, ya que podría quitarse de un plumazo a uno de sus rivales para la compra de los derechos de la Liga para las próximas temporadas cuando comience, este otoño, el nuevo proceso de subasta. La operadora recuerda con rencor cómo Mediapro le arrebató los derechos de la competición europea, que daba por seguros. 

De esta forma, si consigue abaratar mucho la suma a pagar a Mediapro, Telefónica logrará hacer daño a Mediapro. Si no paga por los derechos, estará dando un golpe brutal a sus finanzas. Pero es que, para colmo, como nos comenta uno de nuestros lectores, Mediapro comercializa en Internet su producto, por 10€ (con una promoción de 5€ por los dos primeros meses), de manera que los clientes de Movistar tienen una forma alternativa de contratarlo

Sólo hay un escenario en el que los azules podrían ceder frente a Mediapro, y pasaría porque sus competidores le estuviesen robando muchas decenas de miles de clientes. Un escenario que difícilmente vaya a producirse, si tenemos en cuenta el excelente mes de agosto que han firmado.

¿Qué va a pasar finalmente? ¿Va a dar Telefónica la Champions? A medida que ambos se acercan al barranco, todo hace pensar que Mediapro tiene más que perder y que saltará del coche antes. Si no lo hace, quizá se le quede la manga enganchada al pomo de la puerta y veamos a Roures precipitarse al vacío.