La histórica crisis, los cambios tecnológicos, las exigencias regulatorias y los bajos tipos de interés marcan las estrategias de la banca española, que actúa a medio camino entre las antiguas recetas de éxito y las opciones arriesgadas en su lucha por captar nuevos clientes.

Son años complejos para la banca española. Tras años de pérdidas provocadas por la caída del negocio, las provisiones regulatorias y la depreciación de los activos, el año 2014 pareció alumbrar un cambio de tendencia que se está consolidando en este 2015. Las entidades han vuelto a la senda de los beneficios (en algunos casos de récord), si bien la competencia por captar pasivo y ganar cuota de clientela se ha agudizado en los últimos meses.

Si bien el ejempo paradigmático es la guerra de los cajeros que han desencadenado Caixabank, BBVA y Santander, entre otras, lo cierto es que la competencia entre entidades alcanza otros muchos aspectos de la actividad bancaria. Una actividad marcada por los tipos de interés históricamente bajos que se registran en toda Europa, merced a la política de suministro de liquidez llevada a cabo por el Banco Central Europeo desde 2011 y relanzada a inicios de 2015.

Los bajísimos tipos de interés permiten que las entidades se presten con mayor facilidad y el crédito fluya con algo más de facilidad hacia la economía real. Pero tienen un efecto perverso, toda vez que reduce de forma directa los márgenes de intereses. Es decir, que reducen el negocio típico bancario: tomar prestado y conceder préstamos por un diferencial. Y todo hace pensar que esta tendencia se mantendrá en el futuro, toda vez que la banca tiene aún un cierto margen para reducir la rentabilidad de sus depósitos: unos 3.500 millones para el conjunto del sector, según publicó Jorge Zuloaga en Expansión.

Hacen falta más ingresos

Ante la evidencia de esta situación, tanto el supervisor como las propias entidades han iniciado una política comercial encaminada a cada vez cobrar un mayor número de comisiones, y éstas cada vez más altas. Sin embargo, estas medidas pueden chocar con el hecho de que un cobro excesivo de comisiones puede hacer perder cuota de clientela frente a entidades que oferten productos y servicios más baratos y ventajosos.

Así, el sector financiero se encuentra en la paradoja de tener que aumentar sus ingresos por la vía de las comisiones (han aumentado hasta un 100% en el último año) pero a la vez ofrecer ganchos comerciales con los que, o bien fidelizar a sus clientes, o bien atraer a nuevos. Y es que todas las entidades necesitan incrementar su base de pasivo (depósitos, cuentas…) con el fin de poder a su vez conceder más créditos y por tanto volver a hacer girar la rueda del negocio bancario tradicional. Éstas son algunas de las propuestas de la banca española en este sentido:

  • Depósitos a 13 o 14 meses: En enero de 2013, el Banco de España intervino en el mercado financiero para frenar lo que era una incipiente guerra de pasivo, para captar depósitos. Limitó de forma no oficial las remuneraciones ofrecidas por las entidades en los depósitos tradicionales (a un año). Ante esa coyuntura, han sido cada vez más las entidades que han ofertado depósitos y plazos fijos con calendarios variables que pudieran sortear la limitación del supervisor. Es el caso, por ejemplo, del BBVA, que ofrece un depósito a 13 meses con un 0,3% TAE y exclusivo para clientes online. También de 13 meses es el Depósito Bonificado Nómina del Popular, vinculado a la domiciliación de la misma, y con el que se puede obtener hasta un 1,25% TAE (con al menos 600 euros al mes de ingresos y tres recibos domiciliados). La filial electrónica del banco presidido por Ángel Ron, Popular-e, se va hasta los 14 meses con su depósito estrella, que ofrece un TAE del 1,15% al vecimiento de ese año y dos meses.

  • El 1/2/3 del Santander: El Banco Santander se descolgó a mediados de año con un nuevo producto encaminado directamente a ganar cuota en España. Se trata de la Cuenta 1/2/3, que llega a ofrecer entre un 1% y un 3% de rentabilidad (así como una bonificación de un 1% al 3% en recibos) a partir de domiciliaciones de 3.000 euros en adelante y en función de la implicación y la conexión del cliente con el banco: contratación de seguros, tarjetas asociadas…

  • Un año de súper rentabilidad: Un producto que ofrezca una alta rentabilidad inmediata con el que captar la atención del cliente. Esta parece ser la estrategia comercial de Bankinter, que actualmente ofrece la Cuenta Nómina Más dinero y punto, un producto que ofrece un 5% TAE durante el primer año y un 2% el segundo con un saldo máximo remunerado de 5.000 euros diarios. Algo parecido, pero con un plazo menor, ofrece el Depósito Bienvenida de Openbank, la filial de banca electrónica del Santander. Este producto ofrece un 2% TAE a tres meses, así como un servicio sin comisiones ni gastos, y sin una cantidad mínima con la que comenzar.

  • Sin comisiones a cambio de fidelidad: En plena época de aumento de las comisiones, cada vez son más las entidades que apuestan por ofrecer a sus clientes servicios básicos gratuitos. ¿Cómo? A través de planes que impliquen una mayor fidelización o implicación del cliente con la entidad. Es el caso, por ejemplo, de la Cuenta Nómina Multiestrella de Caixabank, que a diferencia de la cuenta corriente habitual se presta como un servicio gratuito. ¿Qué exige? Domiciliar en ella los ingresos y al menos tres recibos al mes, o realizar tres pagos con la tarjeta de crédito adherida.

  • Regalos y pagos “en especie”: Un clásico de la banca de los 90 y los 2000. Los regalos. Una forma como cualquier otra de percibir la rentabilidad de los ahorros. En Bankia, por ejemplo, el Depósito en Especie, con ingresos a partir de 2.100 euros, ofrece desde un juego de copas con decantador hasta un reproductor de DVD o una batería de cocina. En la otra entidad controlada por el FROB, Banco Mare Nostrum, al domiciliar la nómina se puede optar por regalos que van desde una tablet Samsung hasta un televisor plano de 32 pulgadas.

FOTO: M. PEINADO en FLICKR