Que Telefónica quería convertirse en una de las mayores compañías del mercado de TV de pago en los mercados hispanos y portugués era una ambición ya compartida por el presidente de la compañía, César Alierta. Pero lo que no estaba tan claro era el papel capital que va a desempeñar la recién adquirida Digital+ en esa estrategia.

Netflix no es la única compañía que aprovecha su presencia en varios mercados para mejorar las condiciones de compra de contenidos. Desde la compra de DTS (Digital+) y su incorporación en el seno del grupo, la operadora que preside César Alierta ha adquirido una serie de competencias que no se van a limitar, ni mucho menos, a España, según explicaron a SABEMOS fuentes cercanas a la compañía.

Por un lado, por supuesto, está el negocio minorista de la compañía recién adquirida. Esto incluye numerosos retos. Y no hablamos sólo de la guerrilla del fútbol de este verano, o de cerrar por fin un acuerdo con Mediapro para ofrecer a sus abonados el único contenido premium que les falta, la Champions y la Europa League. Hablamos también de cosas como comparar las bases de datos de ambas compañías y asegurarse de ofrecer a todos sus abonados los mejores servicios posibles, tanto de contenidos como de telecomunicaciones, en función de qué tecnología tienen a su alcance, antes de que lleguen los rivales a llamar a la puerta.

Pero la compra va mucho más allá. Telefónica, por ejemplo, se ha hecho con una importante capacidad de producir y distribuir contenidos. Prueba de lo primero son, por ejemplo, sus ejemplares retransmisiones del fútbol o series ya clásicas como Crematorio. Prueba de lo segundo, Yomvi, la plataforma multidispositivo de emisión por streaming que Telefónica ha terminado haciendo suya, simplemente porque funciona mejor que la que ellos mismos venían utilizando hasta ahora, y de la que se espera sea utilizada en otros mercados del grupo.

Hasta ahora la compañía tenía ciertas capacidades en el cambio de la producción, desarrolladas especialmente por la producción de los canales de motor para Movistar TV; por la puesta en marcha de Telefónica Studios –empujada por la obligación regulatoria de gastar un 5% de sus ingresos en producción de contenidos audiovisuales–, y por las capacidades que ya le ofrecía la televisión argentina Telefé, reconocida por su historial vendiendo formatos en el extranjero.

¿Y lo más importante? La antigua Digital+ va a tener un rol capital como la gran unidad mayorista de TV de pago del grupo Telefónica. Será, en pocas palabras, la encargada de comprar contenidos premium a las majors para los distintos mercados, mezclando su experiencia en la compra de derechos con la ventaja de contar con un público mucho mayor y dar a los dueños de los derechos la capacidad de firmar acuerdos para muchos territorios al mismo tiempo. Esto, presumiblemente, le permitirá obtener ventajas frente a sus competidores. Para que nos hagamos una idea de la importancia de los volúmenes de usuarios: Netflix tiene ya 41 millones de abonados en EEUU y 21 millones fuera.

Telefónica no es rival, pero espera serlo, ya que el peso del mercado de la TV de pago en América Latina ofrece fuertes posibilidades de crecimiento. Según el propio Alierta, se trata de un mercado poco desarrollado, con 600 millones de clientes potenciales. Además el porcentaje de clientes de TV de pago sobre clientes de fijo de la propia compañía es aún muy bajo, del 20%.

Si nos atenemos a los resultados del primer semestre de 2015, la compañía ya tiene en total 8 millones de abonados de TV de pago, de los que 1,4 millones proceden directamente de la adquisición de Digital+ y un millón de la adquisición de GVT en Brasil. En este mercado, la compañía es líder en Perú, donde tiene un fuerte crecimiento y es líder, y tiene operaciones asimismo en Venezuela y Chile.

En suma, si a Telefónica le conviene tener un gran tamaño para comprar antenas, routers o smartphones a buenos precios por parte de los fabricantes, lo mismo sucede con otra de sus herramientas más importantes de cara al futuro, los contenidos. Y Digital+ será la encargada de negociar para todo el grupo.