Aunque las quejas de los operadores contra las empresas de internet son casi una tradición, a medida que pasa el tiempo sus mensajes suenan más razonables. ¿Es porque han depurado su mensaje? ¿O se debe un cambio en el espíritu de los tiempos? No ayudan cosas como las filtraciones de la pésima gestión de los datos de clientes de Ashley Madison, o el notable desprecio de la legalidad y la privacidad por parte de Uber, Pero cuando hoy los operadores piden una regulación ajustada al nuevo espíritu de los tiempos y no de las llamadas de larga distancia, sus ruegos parecen más y más razonables.

Una de las atracciones del 29 Encuentro Internacional de Telecomunicaciones de Santander, organizado por Ametic y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, fue la participación, en mesa redonda, de tres de los directivos de más nivel con capacidad de decisión sobre lo que sucede en las grandes operadoras españolas. El consejero delegado del grupo Telefónica, José María Álvarez Pallete; el consejero delegado adjunto del Grupo Orange, Gervais Pellisier, y el CEO regional de Vodafone para Europa, Philipp Humm. ¿El tema a tratar? El mercado único digital en Europa. ¿Los retos? Regular el teléfono entero, no sólo el pedazo que se ha venido regulando hasta ahora.
 
El ejemplo más preciso de las pretensiones de las operadoras lo brindó Álvarez-Pallete. Puso el caso de un ciudadano europeo que cambia de teléfono. Con la ley en la mano, tiene derecho a conservar su número y a cambiar de operador sin barreras en menos de 24 horas. Pero como cambie de un iPhone a un Android se dejará por el camino las canciones, películas o aplicaciones que haya comprado. Otro ejemplo: los SMS están sometidos a una regulación brutal y no los utiliza nadie. WhatsApp vive feliz en un limbo sin responsabilidad.
 
Así, Pallete pidió abandonar una idea de “Internet feudal” y una regulación que mantiene las obligaciones sobre las llamadas a larga distancia pero no tiene en cuenta elementos realmente relevantes para la moderna vida digital. 
 
Desde Telefónica duelen, tradicionalmente, cosas como que la operación de compra de E-Plus en Alemania haya tardado un año en cerrarse y la de WhatsApp por parte de Facebook, con un impacto en la vida de los ciudadanos infinitamente más notable, se zanjase en tres semanas, combinando al casi monopolista de las redes sociales globales con el casi monopolista de la mensajería global. Un dolor que se agudiza cuando recuerdan que fue la negativa de la compañía de mensajería estadounidense a crear una versión de su producto para Firefox OS uno de los principales motivos del fracaso del sistema operativo alternativo abierto impulsado por los operadores y Mozilla.
 
Pallete, más que hablar de neutralidad de las redes, prefiere hablar de “neutralidad digital” en general. Expresa su preocupación por el idioma que hablarán entre sí los 50.000 millones de máquinas conectadas que habrá en el mundo durante los próximos años. ¿Volverá a repetirse la dualidad entre iOS y Android o habrá un estándar abierto? En Telefónica están a favor de impulsar esta última opción a toda costa, con todos aquellos de sus rivales que quieran sumarse a ellos.
 
El mensaje de los operadores frente a las compañías de Internet ya es casi una tradición, pero lo peculiar es que, cuando hace años sonaba a simple pataleta frente a rivales más simpáticos y eficientes, hoy los argumentos que ofrece Telefónica, sorprendentemente, no difieren tanto a discursos semidistópicos como los de Charlie Brooker en Black Mirror o Sam Esmail en Mr. Robot
 

La era de Internet Industrial

 
Estamos a las puertas de una nueva era de innovación y cambio para la economía, la era del Internet Industrial, fruto de la convergencia del modelo industrial global, las nuevas capacidades de computación, los sensores de bajo coste y los mayores niveles de conectividad (…), una oportunidad que aportará a la economía global 15 billones de dólares tradicionales“. Pero para sacar partido, a juicio de Pallete, Europa debe reaccionar.
 
En este sentido, habló de barreras regulatorias para la inversión y comentó algunas cifras preocupantes, como que la cobertura 4G en EEUU llega al 97% de la población y el tráfico de esta tecnología representa ya un  40%, frente al 74% y 10% en Europa, respectivamente.
 
En cuanto a las soluciones que propone, hay algunas que tienen mucho que ver con aspectos como la seguridad y la privacidad, y exigir lo mismo en ambas materias tanto a los operadores como a empresas como Google. En Telefónica advierten de que se produce un “expolio de datos personales” con destino a EEUU. Si los datos personales son el nuevo petróleo, en todo el mundo se lo estamos regalando a empresas de este país mientras ponemos frenos a que las nuestras hagan acciones equivalentes porque están fuertemente restringidas en sus movimientos. 
 
Google, por ejemplo, puede utilizar el historial de búsquedas de sus clientes para ofrecer publicidad específica, algo que Telefónica no podría hacer, por ejemplo, utilizando los datos que ella misma recaba, aunque sea de otra manera, entre sus abonados. ¿Servirán casos como el hackeo de Ashley Madison para aumentar la suspicacia frente a servicios en la nube? “No hay servicios gratis, si el servicio es gratis es porque nosotros somos el producto”.
 
Más allá de advertencias agoreras, Pallete arrojó un dato indiscutiblemente positivo, centrado en la actividad principal de su empresa, y es el que en plena crisis, y con Telefónica como motor, España ha pasado de ser el sexto país por conectividad a ultrabanda ancha en Europa, a ser líder. Y los planes son aún más ambiciosos, siempre que la compañía no sienta que la regulación se pone en contra de sus intereses.
 
Gervais Pellisier ofreció un perfil similar, con datos como que el 80% de su tráfico está relacionado con cuatro proveedores de servicio estadounidenses, o que en África el 90% del tráfico obliga a intercambios de datos con EEUU. También pidió una planificación europea a largo plazo en materia de espectro. “Aunque hayamos comprado las licencias de 700 en Francia, no podemos utilizarlas cerca de Alemania, como en Alsacia“, porque en Alemania esa franja del espectro aún se utiliza con otros propósitos. 
 
Por su parte, Philip Humm, de Vodafone, lamentaba que “la regulación se ha centrado exclusivamente en temas de consumo en lugar de definir una estrategia en un mundo cada vez más global o en cómo competir en Europa con EEUU o China”. En este sentido, demandó más facilidad para realizar adquisiciones transnacionales en el continente. “Los remedios regulatorios que nos aplican intentan, de forma sistemática, volver al estado anterior a la adquisición”, lamentó.
 
Y, por supuesto, todos a favor de pagar menos impuestos. Porque el sistema de imposición de las compañías de Internet, con el dumping fiscal legal y sistemático en Irlanda, es otra cosa que las operadoras, consideradas por los distintos gobiernos como gigantescas gallinas de los huevos de oro, envidian mucho.