El vicepresidente de Nokia Networks para Europa, Markus Brochert, ha afirmado que Europa ha sido un mercado líder en la implantación de las redes 2G y 3G, pero que actualmente se encuentra por detrás en la extensión de redes de última generación (4G). En este sentido, ha precisado que la Unión se encuentra por detrás de países como Corea, Japón y Estados Unidos en la llegada de las tecnologías punteras de telecomunicaciones.

Durante su intervención en el 29 Encuentro de Telecomunicaciones de Santander, organizado por la Universidad Menéndez Pelayo, Brochert también ha urgido a la UE a realizar inversiones en el desarrollo de la siguiente tecnología, el 5G.

“Tenemos que reaccionar. Antes del 5G necesitamos más inversión en Europa para colmar esa diferencia con el resto del mundo. Necesitamos invertir ya en redes de banda ancha, en 4G y en 5G“, ha asegurado este directivo, quien ha explicado que el 4G tiene que ser la base del desarrollo futuro del 5G.

En este sentido, Brochert ha destacado que España ha dado “pasos importantes” en la implantación del 4G. España es “uno de los mercados más competitivos en Europa”, ya que, a pesar de sus problemas económicos, el país “ha duplicado sus conexiones en 4G desde hace unos pocos trimestres”, ha añadido.

Frente a los datos alentadores, el ejecutivo ha advertido de la competencia que presentan otros países, como China, donde “las inversiones en 4G están muy bien calculadas”.

Uno de los desafíos del viejo continente en materia de telecomunicaciones es acabar con su fragmentación en varios mercados, una circunstancia que tendrá un coste acumulado de 10.000 millones de euros en 2020. Por ello, en su opinión, es importante ajustar el marco regulatorio para instaurar un mercado único digital en Europa.

La industria

La extensión de las redes de última generación beneficia no sólo a la sociedad sino también a la economía. Una conectividad “sólida” es fundamental para el desarrollo y la modernización de la industria en el siglo XXI, ha resaltado Markus Brochert.

“El mundo está entrando en una nueva revolución impulsada por la tecnología, y esa transición que experimentamos es enorme. Se trata de la cuarta revolución industrial, del mundo programable. En este sector, el de la industria 4.0, la competitividad depende de las telecomunicaciones, que ayudarán a crear el ecosistema necesario. Nuestra intención es que Europa se convierta en el Silicon Valley de la industria 4.0“, ha precisado.

Para el ejecutivo de Nokia Networks, operador de redes de telecomunicaciones que no participó en la integración de Nokia en Microsoft, las infraestructuras de comunicación serán claves en la próxima revolución industrial.

“Europa tiene una base industrial muy sólida y es líder en muchos mercados verticales. Todos esos actores van a tener que transformar sus negocios para no perder terreno y eso presenta una oportunidad enorme para Europa. Las telecomunicaciones están en el corazón de ese cambio: somos un puente entre el mundo físico y el virtual”, ha concluido.