Un tumor cerebral fue más terrible que cualquiera de las pesadillas que llevó a la pantalla. El maestro del terror Wes Craven, guionista y director de Pesadilla en Elm Street y Las colinas tienen ojos y realizador de Scream , falleció hoy a los 76 años.

Craven, tal y como recuerda Hollywood Reporter, tuvo la idea de Elm Street cuando vivía junto a un cementerio en las afueras de Cleveland. Su relación con el género del terror fue de admiración recíproca. Si con sus primeros títulos realizó acercamientos sinceros al género, el género le recompensó ofreciéndole la posibilidad de dirigir dos de los grandes títulos de deconstrucción terrorífica de los años 90.

Uno de ellos fue La nueva pesadilla de Wes Craven, un film en el que Freddy Krueger, su gran villano, intenta entrar en nuestro mundo, poblado por el propio Craven o por Robert Englund, el actor que lo interpretaba en el mundo real. Pero mucho más éxito tuvo en 1996 Scream, una película escrita por Kevin Williamson en la que se analizaban las claves y tópicos del slasher con un tempo curioso que mezclaba la comedia y el horror. Sin esta serie es imposible imaginar incursiones parecidas como The cabin in the woods.

Eso no quiere decir que todos sus huevos estuviesen en la cesta de las chucherías de Halloween. En 1999 su Música del Corazón le consiguió a Meryl Streep una nominación a Mejor Actriz en los Oscar, y en 2006 participó en un homenaje a Oscar Wilde en Paris Je T’Aime.

En los últimos tiempos, produjo las secuelas de Las colinas tienen ojos y La última casa a la izquierda, y este verano se ha estrenado la primera temporada de la serie basada en Scream, de la que era productor ejecutivo. Su mayor fracaso, comercial y artístico, quizá fuese Un vampiro suelto en Brooklyn, con Eddie Murphy como protagonista. ¿Su mayor descubrimiento? Johnny Deep, a quien dio su primer papel, el de Glen Lantz, en Pesadilla en Elm Street. También dio a Sharon Stone su primera protagonista y, a Bruce Willis, uno de sus primeros papeles.

Escritor de novelas, amante de la naturaleza, especialmente los pájaros, y mucho más versátil de lo que uno diría al ver los titulares que adornarán su marcha, nos deja uno de los creadores más peculiares de la última parte del siglo XX. 

Bob Weinstein, copresidente de The Weinstein Company y Dimension Films, que financió todos sus films de Scream, declaró al conocerse la noticia: “Estoy desolado con la noticia de su fallecimiento. Disfrutamos una relación profesional de 20 años y, lo que es más importante, una cálida y cercana amistad. Fue un consumado cineasta y su obra vivirá para siempre. Mi hermano y yo estaremos siempre eternamente agradecidos por todas las veces que colaboramos”.